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viernes, 15 de diciembre de 2017

Palabras de Pedro Tenorio en la presentación de "A la carta (cocinetos reunidos)"

[© Barri] 



El pasado lunes, en la presentación de A la carta (cocinetos reunidos), Pedro Tenorio hizo un recorrido por nuestra amistad y mi actividad poética. Comparto con todos los que se dan un garbeo por aquí sus palabras, generosas, acaso algo excesivas, que la amistad es muy dada a eso de la exageración. Juzgue el lector. 


¿Quién no conoce en Talavera a Antonio del Camino? Yo tuve la suerte de saber de él al poco tiempo de mi llegada a esta ciudad, allá por el año 82. Creo que fue Ángel Ballesteros quien me habló en la librería Miguel Hernández, del grupo “La Troje”, en cuya colección acababa de publicar Antonio su poemario Constancia de las lunas. Tenía entonces 27 años y ya había publicado otros tres libros, dos de ellos galardonados.
Vosotros sois poetas, en el año 1977, a los veinte años y Segunda soledad, con el que obtuvo el premio Rafael Morales del 79 y en el 81 Donde el amor se llama soledad, que le valió el premio Ciudad de Santo Domingo.
Es decir: cuando llegué yo a Talavera Antonio era ya un poeta experimentado a pesar de su juventud. Para mí, dos años mayor que él, fue un referente que además me premió con su amistad.

Dos años más tarde, por Del verbo y la penumbra, se le concede un accésit del prestigioso Premio Adonais.

Pero hoy quiero referirme sobre todo a otros libros de Antonio, los que siguen a estos y que pueden dar fe de la constancia callada, humilde y casi ascética de su quehacer. Porque Antonio, habiendo logrado premios prestigiosos y siendo aún joven, o sea, pudiendo haber sido ya una promesa confirmada,  parece que se excluye de los “cenáculos poéticos”, del mundanal rüido y se recluye.
Algunos de los poemarios que escribe por entonces nos los da a conocer en pequeñas ediciones no venales, artesanales que él mismo confecciona y encuaderna, siguiendo una afición heredada de su padre, libros de una tirada muy reducida que reparte entre familiares y amigos. Y yo me siento orgulloso de contarme entre ellos. Se trata de libros como Jardín de luz (1996), Dédalo (1998), un precioso libro de sonetos en los que encabalga el último verso con el primero del soneto siguiente o Veinticinco poemas en Carmendelicadas composiciones que cantan lo amable del amor sosegado y en las que juega con el nombre de Carmen y su doble significado de jardín y de poema (1999).
En 2011, Ediciones Trébedes, de Toledo, publica su libro Fragmentos de inventario, en prosa, y en el que reúne, a modo de sucesivas estampas, algunos recuerdos de infancia y juventud en Talavera. Prado, mi mujer, que había nacido en el mismo barrio que Antonio (Barrio Nuevo), evocaba al leer estas páginas muy gratos recuerdos compartidos, como el corralón de Garvín en que se reunía la muchachada en los primeros años 60.
La generosidad de Antonio le ha movido a colaborar con la editorial lf, de Béjar (Salamanca) que encauza sus esfuerzos a la ayuda solidaria,(como acabáis de ver en el vídeo proyectado). Porque en esta editorial, la que publica este libro que presentamos, había publicado en 2015 su libro Para saber de mí. Y en 2017 Paso a paso, la vida. Preciosos e intimistas poemarios en los que casi se visualizan viejas fotos en blanco y negro y en los que la cotidianeidad camina con paso sereno respectivamente.

Pero hay otra faceta en Antonio y es su carácter lúdico, burlón, chistoso, en fin, una poesía más ligera, lo que no significa menos importante. Y este tono de humor es el que adoptaré desde estas líneas.
Porque no toda la poesía ha de ser la que nos habla del amor (atormentado o, como en el caso de Antonio, sereno)  ni  la que fija en el acta del poema el paso del tiempo (raudo y barroco, o, como en el caso de Antonio, apacible y luminoso). Yo estoy convencido de que no es más serio hablar del Tempus fugit, (lo cual siempre ha sido una obviedad, porque el tiempo siempre se fuga), que de un plato de melón con jamón; o que un buen chiste gráfico, como uno de Gila que vi en el escaparate de un restaurante madrileño. En él, el padre le dice al niño (se entiende que en los años del hambre): —Mira, hijo, eso es un jamón. Y dicen que se come… ¡y que está bueno!

Con el rigor de un buen versificador (además y sobre todo, de un magnifico poeta) y siempre ateniéndose a formas clásicas Antonio escribe en tercetos encadenados Historias de Gila versificadas por Miguel Ardiles (2005), empezando, claro está por la que cuenta  su nacimiento, cuando no estaba su madre en la casa y tuvo que atenderle la portera, la señora Blasa, a la que dice el neonato que aún no ha mamado, que a ver qué pasa.
Más recientemente escribe en romances las historias del Niño Polito, ese personaje exasperante inventado por Cesar Pacheco y que pulula en episodios por  Facebook. Es decir, Antonio es un maestro en las estrofas tradicionales  y un buen conocedor de las redes sociales (desde 2009 mantiene el blog Verbo y penumbra), y lo mismo nos cose un soneto que nos fríe un romance, aliñado con la sal de un buen chiste.

Porque esta vena jocosa, heredera de toda una tradición encabezada por Quevedo, la desarrolla además contando chistes encerrados en los catorce versos que, dicen, es soneto. Se trata de unos “Chisnetos” que se intercambiaban, en las postrimerías del siglo pasado, los miembros de un foro de la página web Poesía.com en la que participaba Antonio.

De esta página surgen otros textos, escritos con afán de divertimento, entre los que se encuentran los Cocinetos (2002) y Nuevos cocinetos (2013), sonetos que recogen variadas recetas de cocina. Y así nacen estos de A la carta (cocinetos reunidos), que ahora les presento.

A LA CARTA
Se trata de un suculento libro de cocina, raro en su especie, porque está escrito en sonetos. Compuesto por 37 recetas (2 entrantes –que nunca serán bastantes-, 2 de legumbres –por seguir buenas costumbres-, 1 de pasta –para un buen almuerzo basta-, 13 primeros platos –sanos, buenos y baratos-, 5 de pescado –para salir confortado-, 8 recetas  con consistencia –de carne y buena apariencia- y 6 postres para terminar –y alegrar el paladar-,(las apostillas las pone Antonio) además de un homenaje a Carlos Arguiñano y 2 reflexiones,  una sobre el placer de guisar y después, en compañía de Epicuro, al que ha invitado a la mesa, comerse lo guisado; y la otra sobre la exquisitez y la sencillez de alguna receta, como el melón con jamón, que efectivamente se come, y está bueno.

Se trata de recetas fáciles de hacer y de leer (apenas hay versos encabalgados y no hay figuras retóricas que compliquen la receta).

Algunas las adereza con expresiones coloquiales, como cuando dice que al carnicero: “yo le pago su precio sin un pero”, o el galicismo algo chulesco et voila, para señalar que la receta está concluida. Y, sobre todo con un fino sentido del humor, como la del gazpacho, en la que tras jalearse a si mismo en el segundo verso porque se le ha ocurrido una figura simpática en el primero, termina con un estrambote en el que le echa la culpa al gazpacho de que repite (por haberlo usado para su rima dos veces, en los versos 4º y 8º). Y eso que ya había advertido que bastaba con un diente de ajo. (Yo me había propuesto no leerles ningún soneto, pero para ilustrar lo que quiero decirles tengo que leerles este):

GAZPACHO A MI MANERA
Con la caló subiéndose al mostacho
adviértase figura harto ocurrente—   
me meto en la cocina con la mente
puesta en un gran caldero de gazpacho.
Tomatitos maduros y un buen cacho
de cebolla, pepinos, ajo (un diente)
y pimiento, siempre sin su simiente,
son la base esencial de mi gazpacho;
sin olvidar la sal ni el acetato,
ni el aceite de oliva, por supuesto.
Lavo, pelo, trituro y en un rato
tengo mi gazpachito ya compuesto.
Un lujo culinario bien barato,
que en este cocineto dejo expuesto.
(El lector avizor habrá advertido
que entre tanto gazpacho he repetido.)
                                                                                        

Además de éste, que, digamos, es tradicional, yo he probado a guisar algún plato sorprendente, como unas alcachofas con anillas de calamar y canela en rama. Es fácil de hacer, como todas las que propone Antonio y el resultado es muy bueno. Realmente riquísima.

No hace falta aprobar curso de cocina para elaborar con éxito un plato de los que proponen estos cocinetos. Hace falta, a lo más, conocer alguna expresión como “sellar” un solomillo o “salpimentarlo” y saber que “acetato” es como ahora se ha dado en llamar al vinagre. Basta con tener dos dedos de frente.
Hay además alguna receta que requiere de dos y hasta de tres sonetos (como la del cocido, un soneto por cada vuelco) y las hay de versos octosílabos (los cocinetillos, dice Antonio), como la del “pescao” en adobo. Observen que no dice pescado, sino “pescao” y aún podía haber dicho “pescaito” a la manera popular andaluza. Y por eso elige el sabio poeta los versos más populares, que son los ocho sílabas.


Así que, caros amigos
no sé si os he convencido
en algo, si poco o mucho,
de la bondad del producto,
de estos cocinetos, digo,
(que sin ánimo de lucro,
guisa Antonio del Camino).

Espero que sus recetas,
más que mis sosas palabras,
hayan ya contribuido
-por las buenas o a las bravas-
a que compréis este libro
que del arte culinario
hace un gesto solidario
al guisarlo y escribirlo.

¡Y corríjanme algún ripio!

Sirvan estas palabras para referirme la bonhomía de Antonio, maestro de cocinillas y sabio en la poesía.

                                             

jueves, 14 de diciembre de 2017

Lectura en la Biblioteca Niveiro Alfar de El Carmen




Tras la presentación el pasado lunes de A la carta (cocinetos reunidos) en el salón de actos de la UNED, de Talavera, hoy, aceptando la amable invitación de Virginia, estaré en ese marco arquitectónico maravilloso que es la Biblioteca Niveiro Alfar El Carmen, donde hablaré del Cocineto y ofreceré una lectura de este libro. Será a las 18 horas, y, aunque se ha abierto en la Biblioteca un plazo de inscripción para asistir a la misma, supongo que no habrá inconveniente para sumarse a ella si alguien, a última hora, desea hacerlo.

Os esperamos. 


lunes, 4 de diciembre de 2017

Presentación de "A la carta (cocinetos reunidos)"


Aquí dejo, para cuantos os asomáis a esta ventana, invitación para la presentación de A la carta (cocinetos reunidos), que tendrá lugar en el salón de actos de la UNED de Talavera (c/ Santos Mártires, 22) el próximo día 11, lunes, a las 19,30 h. 

Estaré acompañado por el poeta y gran maestro, Pedro Tenorio, y prometemos no cansar. 

Os recuerdo que se trata de una edición solidaria, y que la recaudación de la venta de libros va íntegramente a SBQ Solidario (El humanismo pequeñito), ONG que desarrolla desde hace años una importante labor humanitaria en Perú. 

Anticipo también que el día 14 de diciembre, a las 18 horas, haré una lectura abierta del libro en la Biblioteca Niveiro Alfar de El Carmen, en la c/ San Andrés, también en Talavera. 

Sirva esta entrada como invitación a ambos actos. 

lunes, 27 de noviembre de 2017

Elías Moro: Sesión doble

Hace algunas semanas, al abrir el buzón de correo, me esperaba una más que grata sorpresa. Allí, un amplio sobre, venido desde Mérida, me traía dos hermosos libros: Microrrelatos domésticos y Álbum de Sombras, ambos de Elías Moro; ambos bellamente editados por Takara editorial, el primero, y por Eolas ediciones, el segundo; ambos escritos con la sensibilidad, pulcritud, sentido del humor y agudeza de las que Elías Moro ha dado pruebas sobradas en obras anteriores.

Microrrelatos domésticos está compuesto por 39 micros más un prólogo, donde objetos cotidianos —toallas, paraguas, zapatos, almohadas— son protagonistas de algunas de estas pequeñas obras maestras —pequeñas por su brevedad, naturalmente, que no por su calidad, a todas luces fuera de duda—, junto a Sueños, Confidencias, Rupturas, Vocaciones, Alivios... En todos ellos, tal y como exige el género, la sorpresa nos asalta en la última línea, a veces en la última palabra, de manera que la narración cobra un sentido nuevo y maravilloso que puede arrancarnos una sonrisa o una mueca de asombro o estupor. Y que, sobre todo, nos deja paralizados por unos instantes, mientras repasamos mentalmente las líneas que acabamos de leer y nos sentimos atrapados en la sutil tela de araña con que el autor nos ha hecho gozosamente cómplices.

Álbum de sombras (hermosísimo título para un libro de recuerdos), al igual que el libro anterior, se sustenta en sucesivos relatos, aquí más extensos y de carácter autobiográfico, aunque en ocasiones el autor acuda a la fabulación para que el relato adquiera más fuerza o alcance un tono divertido, a veces, incluso, hilarante.

Sin embargo, a través de esos cromos o estampas que conforman este maravilloso Álbum, Elías Moro da fe de un tiempo y un espacio. Un tiempo donde el silencio amordazaba aún muchas voces, y un espacio —el barrio; a la vez acotado y extensión infinita— donde la libertad de aquellos niños/jóvenes (hablamos de mediados de los años sesenta y setenta) era consustancial a la propia edad. 

Con todo ello Elías Moro compone un sentido homenaje a amigos y familiares; un canto fraterno y de amistad en el que cobra protagonismo un tiempo pasado, con tintes claroscuros, que ahora, merced a la palabra pulida y precisa del autor, se muestra redivivo a nuestros ojos, como una película en blanco y negro, con tintes de ternura o de crueldad, de esperanzas o miedos, donde cada uno de nosotros, aún por instantes, también podremos reconocernos.

Dos libros que merecen una lectura atenta y sin urgencias, y con los que el lector disfrutará, y a los que regresará, sin duda. 

lunes, 13 de noviembre de 2017

POETAS DE LA NADA (Crónica tardía de una sustanciosa presentación)

POETAS DE LA NADA, Huellas de Dadá en España, de Pablo Rojas, se presentó en la Biblioteca José Hierro, de Talavera de la Reina, el pasado 8 de noviembre, con la participación en el acto de Ignacio Monar, profesor del I.N.B. Padre Juan de Mariana y compañero del autor, y de Abelardo Linares, poeta, editor y alma máter de Editorial Renacimiento.

Tras las palabras de Adoración Manzano, Directora de la Biblioteca, presentando a los intervinientes, Ignacio Monar afirmó que no se puede hablar de Dadá sin hacer Dadaísmo, para, sin más preámbulo, mostrarnos su mano derecha, enfundada en una mano enorme que le sirvió como soporte para interpretar parte del famoso monólogo, ElOrador, de Ramón Gómez de la Serna, tras lo cual advirtió que no sería él quien hablara del origen y desarrollo del Dadaísmo, su influencia en las Vanguardias y su introducción en España, algo que correspondía al autor del libro. A cambio, hizo una amena y cercana presentación del padre de este minucioso y profundo trabajo, Pablo Rojas, nacido en Toledo, en 1965. De él dijo que estudió Magisterio y, posteriormente, Filología Hispánica por la UNED, especializándose en el desarrollo de las Vanguardias en España, de las que el mencionado Gómez de la Serna, junto a Guillermo de Torre o Rafael Lasso de la Vega fueron esenciales impulsores.

A continuación tomó la palabra Abelardo Linares para hacer partícipes a los asistentes de su particular interés por el período de las Vanguardias en la Literatura española, hecho que le llevó, sin ningún género de dudas, a la publicación de este libro en su editorial. Al respecto, apuntó que POETAS DE LA NADA, Huellas de Dadá en España es un amplio estudio, muy bien escrito y fundamentado, del cual, tanto el lector especializado como el lector curioso, podrán aprender a lo largo del viaje a través de sus páginas.

Por último, Pablo Rojas, tras agradecer a presentador y editor las palabras dedicadas y a los espectadores su asistencia al acto, habló de las razones que le han llevado a escribir este importante estudio; del origen del Dadaísmo, imposible de entender sin lo que fue la primera Guerra Mundial; de la manera como se desarrolla, primero en Zurich, donde comienza, en los salones del Cabaret Voltaire, frecuentado, entre otros, por Tristan Tzara, y más tarde en Francia e Inglaterra; del modo en que llega a nuestro país; de los principales representantes que dinamizan y sostienen los diversos ismos nacidos a partir de Dadá... Todo ello acompañado de ilustrativas y curiosas diapositivas y de un discurso ameno y esclarecedor que acaparó la fervorosa atención del público asistente. 

miércoles, 18 de octubre de 2017

AVISO QUE PUEDE SER DE TU INTERÉS

[Ilustración de Luis Felipe Comendador]


            El próximo mes de Diciembre lf ediciones —editora de mis dos últimos libros— publicará el poemario, A la carta (cocinetos reunidos), del que soy autor.

            Se trata de un peculiar libro de cocina, escrito en sonetos y compuesto por 37 recetas (2 entrantes, 2 de legumbres, 1 de pasta, 13 primeros, 5 de pescado, 8 de carne y 6 postres), además de 1 homenaje y 2 reflexiones.

            El libro, con un formato de 19 x 19 cms. y en torno a las 90 páginas, contará con ilustraciones de Luis Felipe Comendador y se pone a la venta bajo sistema de suscripción: sólo podrá adquirirse mediante reserva previa. El precio por ejemplar es de 10 euros y, como de costumbre en esta editorial, los beneficios serán destinados a SBQ SOLIDARIO, ONG que desde hace años viene desarrollando proyectos humanitarios en Perú.

            Entiendo que es una oportunidad única para hacerse con un curioso  libro, de interés tanto para cocineros y cocinillas como para aquellos lectores que sólo pretendan pasar un agradable rato leyendo versos desenfadados y con buen humor. Dado que será imposible adquirirlo en librerías, y, llegado el caso, puede sacar de un apuro a la hora de hacer uno de esos regalos navideños que a veces tanto nos cuenta encontrar, te invito a que seas uno de los suscriptores, para lo cual puedes hacer el ingreso en la cuenta de SBQ SOLIDARIO (Béjar) en CAIXABANK: ES07 2100 4146 3421 0031 5621, indicando el número de ejemplares que suscribes, confirmándolo mediante correo electrónico, en el que indicarás tu nombre y dirección postal a adelcamino@hotmail.com o a felinete@hotmail.com.

            Todos los libros llevarán mi dedicatoria autógrafa. 

            A modo de muestra, acompaño la receta de Merluza en salsa verde:

Dispuesto el delantal, el gorro puesto
y lavadas las manos, me dispongo
a hacer una merluza, que propongo
en salsa verde. (A cocinar me apresto.)

Un plato bien sencillo y suculento,
para lo cual lamino dientes de ajo
que doro en la sartén; con desparpajo
troceo una cebolla y un pimiento

e incorporo al sofrito. Ya pochado,
le añado harina, un vaso de buen vino
—un blanco joven— y algo de agua. Cuando

la salsa adquiere el cuerpo deseado
enfrento a la merluza a su destino.
Un hervor, perejil y degustando.


sábado, 19 de agosto de 2017

A F.G.L., en el aniversario de su asesinato


[Imagen tomada de ABC.es]


A finales de 1982 el Colectivo La Troje, del que formaba parte, publicó mi libro Constancia de las lunas. Aunque, tras tantos años, me encuentre muy lejos del autor que yo era por entonces, rescato hoy, aniversario del asesinato de Federico García Lorca, a modo de homenaje, el poema con el que se cerraba el libro.  

La luna lleva un poeta de la mano

(Homenaje a F. García Lorca)


... por el cielo va la luna
con un niño de la mano...

F.G.L.
````


A través de la luz
y de las cordilleras,
atravesando estanques ya vacíos,
por todos los huecos que en el alba son,
la luna lleva
un poeta de la mano.

¿Quién es? —preguntan los cerezos.

Y dicen los limones:

—La luna le arrancó de su esperanza,
como a un junco le separó del suelo,
se lo bebió de un golpe porque odiaba
su color de aceituna,
su risa nueva y fresca...
porque odiaba su corazón de niño
y su esfuerzo continuo por hallar horizontes.

La luna se le bebió de un golpe
y vertió sobre él plomo y silencio,
pero la tarde recogió sus manos
y esparció sus espigas por la tierra.

—Pero, ¿quién es? —repiten los cerezos.

Y dicen los caballos:

—Sus ojos conocían esa tierra
que tras el alba existe,
esa alegría que muestran las palomas
y conocía el secreto de los insectos claros,
y amaba la justicia
y el vino de los pobres.

Él conocía senderos que nadie ha conocido,
y conocía del toro profundo del silencio.
Él era amigo de las constelaciones,
y los pájaros blancos volaban por su boca.

Pero, ¿quién es...? ¿quién es...?
—insisten los cerezos.

Y dicen los guiñoles:

—Siempre fue un niño grande,
un niño que miraba con asombro las cosas
y nos daba palabras que nosotros decíamos.
Siempre fue compañero de nuestras vidas.
Ondas y pámpanos en el pelo llevaba.

—Él sabía —dice el agua— del cantar de los peces.

—Y del perfecto cielo —apuntan las estrellas.

—Conocía nuestros nombres —dice una margarita—.
Yo era su amiga y hoy aún visto luto negro.

—La luna una mañana se le llevó en silencio.

—Tras sus ojos perdimos un mundo al fin más claro.

—Lloraremos su ausencia hasta que el sol se apague...

Pero, ¿quién es...? ¿quién es...? ¿quién es...?
—se esfuerzan los cerezos.

Y un poeta:

—Su nombre es Federico.

Y otro:

“...por ti pintan de azul los hospitales.”

(Y más allá del viento que le llama

las campanas aún lloran por su nombre.)

domingo, 6 de agosto de 2017

Hilario Barrero habla de "Paso a paso, la vida".



Hilario Barrero disecciona generosamente, en las páginas de ABC Toledo, de hoy, Paso a paso, la vida. Y yo sólo puedo tener palabras de gratitud ante lectura tan profunda y afectiva. Muchas gracias, Hilario. 

jueves, 27 de julio de 2017

Mañana, en Ávila.



Mañana en Ávila, invitado por los amigos José María Muñoz Quirós y Pepe Pulido, participaré en la tradicional Ronda Poética en la Muralla, que este año será en recuerdo de Gloria Fuertes, el mismo día en que cumple cien años. Y digo "cumple" porque, a fin de cuentas, Gloria sigue viva en la voz de sus versos, y tanto este homenaje como otros que se celebrarán en distintos lugares de España así lo atestigua. 

Confieso que me hace especial ilusión participar en este acto porque siempre le estaré agradecido, pues tanto ella como Gabriel Celaya apostaron, en un lejano día de 1980, por mi poemario Donde el amor se llama soledad, que obtuvo el Premio Ciudad Santo Domingo, de Madrid, en su primera convocatoria. Un libro que, visto ahora, me parece con enormes carencias pero que para el poeta de veintipocos años que era entonces supuso un importante espaldarazo y una sustanciosa inyección de moral. 

Mañana, estoy seguro, volveré a recordar a la poeta en su casa de Madrid, donde la visitamos, afectada por una dolencia de trigémino que la impidió asistir a la entrega del mencionado premio

miércoles, 19 de julio de 2017

De "Paso a paso, la vida"



Uno de los poemas que leeremos el próximo sábado en Candelario. Aquí lo dejo, a modo publicitario.