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viernes, 13 de abril de 2018

Cancioncilla de amor



[El Beso, Klimt - Colección Belvedere]

A solas por esos mundos,
huérfano de norte y sol,
como un ciego a la deriva,
yo.

A solas entre la gente,
palideciendo la luz,
como un arcángel sin rumbo,
tú.

A solas por los caminos,
destinados al asombro
pero ajenos al encuentro,
nosotros.

Y al fin, en la encrucijada
donde la vida no espera,
tú y yo en el mismo camino,
pareja. 



sábado, 24 de marzo de 2018

Soy el soneto

[El Parnaso - Raphael]


El 9 de octubre de 2010 publicaba el poema de hoy en una primera versión*. Tras leer los magníficos artículos que Beatriz Villacañas ha venido escribiendo en ABC sobre tan insigne forma poética, vuelvo a traerlo aquí, aunque, en este caso, en una nueva y definitiva versión, a la que llegué tras pasar por unas cuantas en el camino. Creo, sinceramente, que el poema ha salido ganando: 

Boscán me apadrinó. Fue Garcilaso 
quien me adornó con mis primeras galas. 
Lope trenzó magníficas escalas 
para alzarme con él hasta El Parnaso. 

Con Quevedo viví la vida al raso: 
por las buenas, y, a veces, por las malas. 
Y me crecieron poderosas alas
--Aldana, Calderón...-- sin ser Pegaso. 

Góngora dejó en mí, como ninguno, 
fulgente oscuridad, otro venero. 
Y renací de manos de Rubén. 

Soy Hernández, Machado y Unamuno. 
Y Lorca. Y Juan Ramón. Y Blas de Otero.
He sido, soy, seré. Todo va bien.



* Por un lapsus del autor, en esta primera versión, figura Gracián en vez de Boscán, verdadero introductor, junto a Garcilaso, del soneto en el panorama literario español




jueves, 22 de marzo de 2018

Presentación de "Tiempo compartido", de Ángel Ballesteros



Mañana, 23 de marzo, a las 19,30 h., en la Biblioteca José Hierro, de Talavera de la Reina, estaremos acompañando al poeta y amigo Ángel Ballesteros en la presentación de Tiempo compartido, núm. 19 de la colección Cuadernos de Humo que desde Brooklyn dirige con tan buena mano y generosidad Hilario Barrero. 

Cuantos vivís en Talavera, o cerca, o estáis casualmente por estos pagos quedáis formalmente invitados a este evento. No saldréis defraudados. Eso, seguro. 

martes, 20 de marzo de 2018

Galería Cerdán: Monica Gabriel y Galán

[Imagen tomada de la Red]

Pasado mañana, en Galería Cerdán, de Talavera de la Reina, nueva lectura del Ciclo de Poesía 2018. Traslado la nota de la Galería informando del acto: 

Mónica Gabriel y Galán pone en escena su poesía en Galería Cerdán

Mónica Gabriel y Galán vuelve a la Galería Cerdán para poner en escena su poesía el próximo jueves día 22 del corriente mes de Marzo. La autora, que alcanzó gran popularidad como miembro del grupo musical Objetivo Birmania, suele ofrecer interesantes recitales que interpreta como si estuviese sobre un escenario teatral. Eso ocurrirá a partir de las ocho de la tarde como tercera entrega del Ciclo de Poesía que organiza la Galería y que coordina el periodista y poeta José Pulido Navas.
La obra poética de Gabriel y Galán está recogida en antologías, premios, prensa especializada, letras de canciones, instalaciones... Vayamos por partes (2010), Treinta poemas de amor sin una canción desesperada (2013) y Malditas flechas amarillas (2017), estos dos últimos con la editorial Tócala Sam. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés por la editorial Blurb y la Universidad Greensboro de Carolina del Norte, el Círculo de Bellas Artes de Madrid o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, han sido testigos de sus lecturas o acciones poéticas.
Entre otras curiosidades, en 1978 fue Premio Nacional infantil de cuento Día del Libro; en 1983 entró a formar parte del grupo musical Objetivo Birmania; en el año 2003, integraba el grupo de acción poética mOma junto con el artista plástico Manuel Rufo, y ha tenido profesores como Alejandro Gándara, Juan José Millás, Luis Araújo o Chantal Maillard.
Es socia fundadora y parte activa de la agencia de redacción Entrecomillas, desde hace más de una década, especializada en temas culturales. Respecto a este trabajo le gusta provocar comentando: “soy, como vulgarmente se dice, una negra, pues escribo por encargo y otros firman lo que yo escribo”.
Ha vivido en Toledo, Miami, Buenos Aires y actualmente en Madrid; se entiende mejor con los animales que con las personas y es deportista sin ánimo de llegar la primera.

sábado, 10 de febrero de 2018

Soliloquio (Romance vespertino)

[Atardecer en Benidorm © A. C. G.] 


El mar, las rocas, el viento...
seres sin alma que habitan
en el corazón del tiempo
discurren a la deriva.
Y, sin embargo, el salobre
gusto del mar, la caliza
composición de la roca,
y el viento, que arremolina
su galope en las corrientes,
hablan conmigo, me miran
cuando les hablo y les miro,
sin saber que se limitan
a no ser: seres ajenos
al ser que soy y se aproxima
a la nada que aún no soy
mientras abrazo la vida.

En tanto la luz, ajena,
se propone en perspectivas
diferentes. Y mi sombra,
parte de mí, se perfila
en otro yo que no sabe
que yo sé que en sí termina
cuando la tiniebla invade
el ámbito que lo habita.

Soliloquios que en la tarde
pergeño, al tiempo que gira
el mundo, ajeno a las rocas,
al mar, al viento, a quien pisa
este paisaje y se piensa
que antes o después... un día
será una ausencia y el hueco
que hoy su cuerpo determina.
Ya anochece. El horizonte
se borra con la neblina
y la noche pone un velo
de sombras en las pupilas
de quien escribe estos versos
y de aquel que se los dicta.
El mar, las rocas y el viento
hablan conmigo. Respiran. 

viernes, 9 de febrero de 2018

Crónica de una presentación



Ayer, en el salón de actos de la Biblioteca José Hierro de Talavera de la Reina, con un lleno total (lo que da muestra del poder de convocatoria del poeta), tal y como se había anunciado aquí, se presentó La piel del agua, de Pedro Tenorio.

El acto estuvo amenizado por la guitarra y voz del cantautor talaverano Javier Ahijado, que recitó y puso música a alguno de los poemas de este libro. 

Dejo a continuación lo que fue mi intervención en el evento: 

Hace prácticamente tres años —exactamente, el 12 de febrero de 2015— tenía el honor de acompañar a Pedro Tenorio, en este mismo salón de actos, en la presentación de su libro A este lado del Evila, Premio poeta Juan Calderón Matador, 2014.

            En aquella ocasión, hice referencia a la trayectoria profesional y literaria de nuestro autor, alguien, por otra parte, sobradamente conocido por cuantos coincidimos hoy en este salón de actos. Por ello, y para evitar distraerlos con títulos, fechas o premios obtenidos por Pedro Tenorio, voy a centrarme en este nuevo título que el poeta nos regala, La piel del agua, libro magníficamente editado por Cuadernos del Laberinto, con una portada de corte psicodélico a partir de un cuadro de Elena Ray, y en el que, gracias a la amistad y generosidad de Pedro, lo acompaño con un pequeño prólogo.

            ¿Qué es La piel del agua, más allá de ser, obviamente, un libro de poemas? Esa es la pregunta que, bajo mi punto de vista, intentaré contestar durante mi intervención, aclarando, no obstante, que, como casi todas las preguntas, ésta también tiene diferentes respuestas, de modo que cada lector hallará las propias después de haber transitado por el camino, realmente fascinante, que supone la lectura de este libro.

            Como primera y elemental respuesta, diré que La piel del agua es un libro de amor; poesía amorosa que abarca la relación de una pareja desde los primeros pasos, donde todo es fascinación y epifanía; que continúa en el encuentro carnal, erótico, de descubrimiento, conocimiento y reconocimiento en el otro a través del sexo; y que, en su última parte esta relación se serena, remansa y se asoma al mundo exterior, incorporándolo al ámbito cotidiano y cómplice de quienes tienen un pasado común y hacen de cada instante razón de ser y puerta del futuro.

            El libro está dividido en tres partes, claramente diferenciadas entre sí, aunque, al mismo tiempo, perfectamente engarzadas en una unidad de orden superior, de modo que no se entendería por completo cada una de ellas sin la existencia de las otras dos. Podría decirse que La piel del agua está concebido como una gran fábula sobre el amor, desarrollada, como en el teatro clásico, en tres actos: exposición, nudo y desenlace.

            El primer acto, Clamores (Variaciones de Evila), describe el encuentro, los primeros pasos de esa historia de amor.  Podemos apreciar que el libro es deudor, en principio, del poemario que presentábamos hace tres años, A este lado del Evila, siendo Evila un espacio mítico, atemporal, en donde los amantes sustentan su historia.

            En A este lado del Evila se dice: Antes amé tu nombre que tu cuerpo /(Evila es el amor sin nombre propio). Y en La piel del agua: Antes amé tu nombre que tu cuerpo de amor / Quedas palabra mágica hecha música.

            Evila es el amor sin nombre propio. Y, Quedas palabra mágica hecha música. Es decir, que el poeta se adentra en la idea de un amor universal, indefinido, al tiempo que concreto, porque, a fin de cuentas, toda historia de amor es única, y en toda historia de amor respiran las demás historias que el amor mueve.

            En esta primera parte, como digo, comienzan a apreciarse los primeros tanteos entre los amantes. Y éstos se dan en un escenario idóneo, sugerente; diría que hasta cómplice. Ese escenario no es otro que un club de jazz; en este caso con nombre propio, Clamores, como se indica en el subtítulo de esta primera parte. Así, la atmósfera del local adquiere un particular protagonismo, de modo que El foco enciende azules a tus labios, o También como tus labios / es azul ahora el humo. O Se clava lentamente la trompeta / en lo azul de tus ojos. O también: Oscuros rizos surcan / la música del aire.

            A lo largo de los poemas de este primer corpus, desde la fascinación que se respira en la epifanía del amor, el poeta asienta una base sólida sobre la que levantar La espalda del agua, que no es otra que la segunda parte de este hermoso y personalísimo libro. Ésta, a su vez, se encuentra dividida en cinco subgrupos de poemas bajo los títulos de, Albada, La tarde de las bugambillas, Los nombres de tu cuerpo, La desnudez del mundo y Ángeles de alas negras.

            El conjunto de poemas de este apartado constituye la parte esencial del libro. A mi juicio, la más difícil y arriesgada en la labor del autor, pues, ya se ha dicho, aquí el erotismo es indudable protagonista. Y es complicado tratar de erotismo, mostrarlo con palabra que suene novedosa, sin caer en la grosería, en la vulgaridad ni en el lugar común. El poeta acepta ese reto y lo supera —si me permiten— cum laude, dando muestra de su maestría con el verso, de su facilidad de vocabulario y de su capacidad de sugerencia y precisión con la metáfora. Podría señalar multitud de versos que corroborarían cuanto expreso; incluso, leer poemas enteros que subrayan mi afirmación. Ello quedará ratificado en la lectura que Pedro hará a continuación, aunque no me resisto a leerles un breve poema, esclarecedor de lo que les comento:


MAS ALLÁ DE LA LUZ

Ni veo si tus ojos me deslumbran
porque me sientes dentro
del alma enardecida que sin duda
te libera del mundo,
ni veo tus gemidos.
                                      Pero siento
como espuelas tus uñas o tus alas
y el olor de las ondas de tu pelo
y la tibieza exacta que me dice
que sigues siendo tú
aunque yo no te vea.

            Los encuentros carnales entre los amantes son constantes en los poemas que conforman este segundo apartado, y los títulos de muchos de ellos son claramente definitorios: Amazona después de la batalla, Naufragio entre las sábanas, La piel encendida, o Los nombres de tu cuerpo, título genérico éste, ya apuntado, bajo el que se agrupan siete monumentales poemas.

            Pedro Tenorio, como he dicho, emplea un vocabulario preciso, sugerente, donde la sed, la luz, el agua, los peces, las gaviotas, la lluvia, la sal, las mareas... conforman un paisaje propicio al encuentro de los amantes, al reconocimiento del yo en la identidad recíproca del otro.

            Por último, la tercera parte, Los aljibes y las rosas, recoge la mirada enamorada del amante, pero ésta, lejos del jardín cerrado por donde discurría en el apartado anterior, cuando la realidad se centraba en los continuos encuentros amorosos, sale al mundo y, como apuntaba al principio de mi intervención, lo incorpora al ámbito cotidiano. Así, el blanco de las paredes, el pozo, las rosas,  los relojes de sol en la pared... son testigos también de ese amor que se acompasa al día a día, que se asienta y se reconoce en la complicidad del tiempo compartido, y adquiere así una nueva dimensión que lo eleva a la luz. Hay un poema que a mí me parece especialmente esclarecedor y que se titula El espesor del mundo lo aligeras. Comienza diciendo: Estoy con los objetos y con los animales, / la nostalgia, una tortuga, pájaros / y cinco lagartijas... y sigue enumerando diferentes flores y objetos para, en un final que lo conecta de nuevo con la amada, afirmar: Cuando de pronto escucho el roce de tus faldas: / como si hubiera olas en el campo.

            No quisiera aburrirles hablándoles de los aspectos técnicos del libro, aunque sí me gustaría resaltar algo que ya apunto en el prólogo al que antes me refería. No todo lo que se escribe y se publica como poesía es poesía. Hay mucha “ocurrencia” que discurre por los ámbitos literarios como “nueva poesía”, como algo “diferente”, “rompedor”, “innovador”. Incluso, cuando, como digo, muchas veces no pasa de una mera ocurrencia; en ocasiones, un feliz hallazgo, pero que dista mucho de lo que la Poesía, con mayúscula, exige. Así hay, entre comillas, “poemas”, donde el poeta corta el verso por donde mejor le peta, olvidando que ese corte ha de venir marcado por el ritmo, por la adecuada acentuación que lo dota de musicalidad y lo diferencia de la prosa. Y eso no se consigue con algo tan equívocamente valorado, como es la “Inspiración”. No; eso se logra a base de afán, de lecturas previas de los clásicos, de romper muchos poemas, de exigencia. Así, con esfuerzo y mucha dedicación, se escribe un libro como La piel del agua. Un libro que dice mucho más de lo que yo aquí he intentado explicar, y con cuya lectura ustedes disfrutarán, hasta el punto, estoy seguro, de volver más de una vez a releerlo.

            Por mi parte, poco más que decir. Les dejo con la palabra y el verso de Pedro Tenorio. Muchas gracias.  

jueves, 8 de febrero de 2018

La piel del agua



Dicho queda en el cartel. Esta tarde, a las 19 h., en la Biblioteca José Hierro, estaré, junto a Javier Ahijado, acompañando a Pedro Tenorio en la puesta de largo de su último libro, La piel del agua. Otro paso más en su ya dilatada carrera poética que no dejará a nadie indiferente. Os esperamos. 

sábado, 27 de enero de 2018

A batallas de amor (daños colaterales)



Revisando carpetas y textos "viejunos" me encuentro con este jocoso soneto, escrito hace ya años.


                                   A batallas de amor, campo de pluma

                                                                Luis de Góngora

  
Me despertó el fragor de una batalla
en el campo de pluma del vecino.
A mi ligero sueño y oído fino
se unió el furor lascivo de la paya.

¡Las tres de la mañana! Dije, "¡Vaya!
¡Las fiestas que se monta el muy cochino!
¡Miércoles! ¡Laborable! ¡Qué cansino!
¿No se agotan, por Dios, con tanta tralla?"

¡Las cuatro y media! Clamole a Morfeo
que venga hasta mi cama y me haga reo,
que mañana madrugo, que trabajo.

Mas Morfeo no viene. Es Afrodita
la que gime, suspira, exclama, grita
con gran convencimiento y desparpajo.

A las siete, rendidos por Amor,
callan. Y suena mi despertador. 


lunes, 22 de enero de 2018

Ciclo de Poesía en Galería Cerdán



El próximo jueves, 25 de enero, a las 20 horas, el poeta José Luis Morante ofrecerá una lectura de su obra poética en la Galería Cerdán, de Talavera de la Reina, inaugurando el ciclo de este año, a celebrar el último jueves de cada mes, de enero a mayo. 

Transcribo a continuación la nota de prensa emitida por la Galería: 

El poeta abulense José Luis Morante abre el Ciclo de Poesía de la Galería Cerdán

José Luis Morante, poeta abulense, abre este jueves 25 de Enero a las 20 horas el Ciclo de Poesía de la Galería Cerdán que se prolongará hasta el mes de Mayo. Morante, que actualmente reside en la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid, tiene una larga trayectoria poética con numerosa obra editada y premiada, tanto de poesía como de crítica literaria, labor esta última que ejerce en diversas revistas especializadas como Clarín o Ínsula y en su página de Internet “Puentes de Papel” (www.puentesdepapel56.blogspot.com).

Referencia bibliográfica

Morante nació en El Bohodón, Ávila, en 1956. Comienza su labor docente en 1978, destinado en centros públicos de Ávila y Cádiz. Desde 1989 hasta 2016 ejerció como Profesor de Ciencias Sociales en Rivas-Vaciamadrid (Madrid).
La antología Mapa de ruta (Maillot Amarillo, 2010) compendia su obra poética formada por siete libros, con reconocimientos como el Premio Antonio Machado para profesores, el Premio Luis Cernuda, el Premio Internacional de Poesía San Juan de la Cruz, o el Premio Hermanos Argensola.
En 2013 se publicó Ninguna parte, un conjunto de poemas editado por la Isla de Siltolá. Entre sus obras en prosa están el diario Reencuentros, el libro de entrevistas Palabras adentro y Protagonistas y secundarios, selección de artículos sobre poesía contemporánea. Su extensa labor crítica está representada por Arquitecturas de la memoria, sobre Joan Margarit, Ropa de calle, con Luis García Montero como protagonista, y la edición Hilo de oro, en torno a Eloy Sánchez Rosillo, las tres integradas en la colección Letras Hispánicas de Cátedra; ha prologado libros de Luis Felipe Comendador, Herme G. Donis y Karmelo C. Iribarren.
Su aportación aforística comprende Mejores días (2009) y Motivos personales (2015). En febrero de 2016 la editorial Valparaíso publicaba su antología Re-generación, una muestra de poetas que da voz a la primera promoción lírica del siglo XXI.
Prosigue su trabajo crítico en revistas como Clarín, Ínsula y Turia, y en algunas revistas digitales.


Desde aquí, invito a cuantos os asomáis a esta bitácora a no perderos la ocasión de escuchar a un poeta de la calidad y solvencia como las que José Luis Morante atesora. Nadie saldrá defraudado. 

domingo, 31 de diciembre de 2017

Feliz 2018

De las muchas felicitaciones recibidas, quiero compartir la que a continuación dejo. Me gustaría saber quién es el autor del dibujo*, que me ha parecido una auténtica maravilla. En cuanto al mensaje común en esta salida y entrada de año... poco más que decir. Que 2018 nos sea propicio y los grandes popes del mundo no nos la líen aún más gorda. 

* Gracias a la función de Google "Buscar imágenes", descubro que el autor del dibujo no es otro que D. Antonio Saura. Con razón me ha gustado tanto.