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jueves, 12 de marzo de 2009

Suma y sigue




Me ha conformado el barro y la memoria
de mis antepasados, la palabra
naciente y luminosa, como estela
de otro tiempo anterior que me precede.
Me ha conformado el signo del amor:
de amor al hombre, al verbo y a la vida;
a la esperanza, a pesar de todo;
y a esta tierra cansada que uso en usufructo.
Así he vagado por mis propios años,
con las manos abiertas y la mente
dispuesta a la sorpresa, sin más miras
que las de ser yo mismo
y no clavar mis uñas a destiempo
ni en la débil gacela, ni en el feroz león.

Hoy observo mi vida
y comprendo mis múltiples carencias,
el tiempo que perdí, la poesía
que no supe aprehender y se realoja,
viva y resplandeciente, en páginas ajenas.
Y admito que hubiera sido otro
si de más sed me hubiese alimentado.
Sin embargo, aquí estoy, libre en mí mismo
y dispuesto a aprender de mis errores,
convencido de que tan sólo importan
las brasas del amor con que administre
el paso de los días, mis inviernos.

18 comentarios:

  1. Sencillas palabras que sabiamente componen un grandioso poema, como todos los tuyos (por otra parte)

    Felicidades
    Manolo

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  2. Me gusta esa mirada nostálgica al pasado, a lo que tuviste, retuviste y a lo que quedó en el Camino(Antonio).
    Un buen hombre que reconoce usar la tierra en usufructo y no haber clavado las uñas a nadie, ni debil ni fuerte, y que además escribe bellísimos poemas...
    Un abrazo.

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  3. Precioso. Es de los más bonitos que te he leido. un abrazo. milagros

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  4. Estimado Manolo: gracias por tus palabras. Pienso que desde que comencé a escribir siempre lo hice con palabras sencillas, sin grandes metáforas ni imágenes impactantes (no sé si, en un primer momento, por voluntad o torpeza); después he ido adoptando esa línea por convencimiento, preocupado más por "decir" que por "crear estados 'iluminados' en el receptor del poema. Equivocado, o no, en eso estamos.

    Reitero: muchas gracias por tu visita.

    Un abrazo.

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  5. Estimada estherpino: me gusta que te hayas detenido ese "usufructo" al que hago referencia. Por desgracia, con demasiada facilidad parece que olvidamos que estamos aquí de paso, y que este planeta (cada vez menos 'nuestro') siempre debería ser de los hijos de nuestros hijos. En ese convencimiento, seguro que no estaría como está ahora mismo. Por lo demás, ya lo dijo Machado: "ser, en el buen sentido de la palabra, bueno".

    Gracias y bienvenida, como siempre, a este "cuarto de estar".

    Un abrazo.

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  6. Milagros, muchas gracias por tu tarjeta de visita y por tu generoso criterio. No es un poema reciente, pero sí me lo aplico como si lo acabase de escribir y lo veo todavía con vigor.

    Un abrazo.

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  7. NOGAL QUE EN EL OTOÑO FRUCTIFICA.


    …Hoy observo mi vida
    y comprendo mis múltiples carencias…
    (Antonio del Camino)



    Dame
    tus dolores, tus penas,
    tus arrebatos ciegos
    y esa clarividencia que posees
    escondida en las uñas,

    regálame un suspiro
    que yo lo bordaré
    con puntadas de ausencias
    y sonidos de lluvias.

    Será el pañuelo limpio
    de las horas perdidas en pos de otras beldades
    o de las que murieron
    en las encrucijadas y batallas
    que nunca fueron tuyas.

    Déjame
    -por un momento al menos-
    decirte que has llegado hasta la fortaleza
    que añorabas
    cuando todo era débil,
    que tu pasta es de hierbas aromosas,

    y tú, nogal
    que en el otoño fructifica
    cálido
    acogedor
    y generoso.



    Luisa Arellano

    Con todo mi cariño y respeto para un magnífico poeta. :)

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  8. Amiga Luisa:

    ¿Recuerdas aquello que contaba Gila, sobre cómo detuvo a Jack El Destripador? ¿Aquello de cuando se cruzaba con él en la pensión le decía: "alguien ha matado a alguien. Y se ponía colorao, colorao..."? Pues así me he puesto yo después de leer tu poema, que recibo con inmeso afecto y agradecimiento. Ya me gustaría a mí ser ese nogal que tan bellamente muestras en tus versos.

    En pocas palabras: me has dejado sin palabras. Y lo digo en prosa llana, con el corazón en la mano: gracias.



    Un fuerte abrazo.

    Antonio

    P.D.: (lo de "magnífico poeta", mejor lo refrenamos un poco, ¿vale?)

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  9. Leo tus palabras y me lleno de ellas, son francas y directas.

    Leo los comentarios y río con el último que has hecho. Gila y su "Alguien ha matado a alguien..." está en mi reperrtorio cotidiano y ver que tú también lo utiulizas me ha robado una sonrisa.

    Doble función tus letras: remisión, redención y sumisión al genio y el ingenio!
    Un abrazo!

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  10. Se ha movido algo en el reloj y el balance nace de tu pluma. Estupendo el repaso al origen y a la ética vital. Al final, todos perdemos algo, algo se nos queda en el tintero. Pero tu balance no se ha cerrado.

    Me han conmovido dos cosas: tu sinceridad y esas brasas del amor que son, a la postre, lo único que importa.

    Un abrazo y sigue viviendo y escribiendo.
    Laura

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  11. bastarse con uno, el poeta no puede, por eso sigue escribiendo, intentando perseguir la perfeccion del sentimiento que como espejismo lo despierta en la noche.

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  12. Estimada Edurne:

    Gracias, una vez más por tu visita a este rincón de verbos y penumbras.

    En cuanto a Gila, te diré que su humor es una referencia directa para mí desde que por mi adolescencia (ya ha llovido) aprendiese algunos de sus monólogos telefónicos para luego repetirlos en fiestas y reuniones a familiares y amigos (aún lo hago alguna vez, y siempre hay gente que vuelve a soltar alguna carcajada: no por cómo lo cuente, sino por el humor que encierran tales textos). Hasta tal punto es mi identificación con su humor que, en cierto momento, osé pasar algunas de sus historias al verso (de ello, algo podría decirte Luisa Arellano y algún otro "caminante" que suele asomarse por aquí. Concretamente, la "Historia de mi vida", de donde viene el "alguien ha matado a alguien", quedó así:

    (La historia de mi vida)


    Van a saber la historia de mi vida
    Mi madre, al nacer yo, no estaba en casa
    y bajé a la portera que, abstraída,


    no me prestó atención. La dije: "Blasa,
    que aquí donde me ve, que ya he nacido,
    que tengo hambre, y que a ver qué pasa".


    Al verme la mujer tan decaído
    (recién nacido, claro), me dio el pecho.
    Poco, pues, la verdad, había servido


    de joven de nodriza, y, por derecho,
    había criado once churumbeles,
    y hasta un sargento, cojo y contrahecho,


    que —dicen— ensopaba hasta pasteles.
    Así que, claro, ni para un cortao
    lo que daban aquellos redondeles.


    Llegó mi madre y dije: “Que he llegao”.
    Y me dijo: “Que sea la última vez
    que naces solo, sa remolachao”.


    Después de aquella tierna calidez,
    mandó carta a mi padre, que era buzo,
    y trabajaba en el Canal de Suez,


    no sé si de hombre rana o de merluzo,
    pues más de un año hacía que no venía
    y algo se le notaba en el testuzo.


    Era mi casa toda algarabía,
    pues éramos ya entonces siete hermanos
    y un hombre en el pasillo, que vivía


    con nosotros; total, nueve cristianos.
    Llegó mi padre y para celebrarlo
    nos fuimos a la feria tan ufanos.


    Allí jugó mi padre sin pensarlo
    un número a una rifa, y una vaca,
    con sus manchas y todo, fue a tocarlo.


    Le dieron a elegir (¡menuda traca!)
    entre aquel animal y una pastilla
    de jabón sin olor. Y, aunque era flaca


    y blanda de mugido y de babilla,
    dijo mi padre: “El animal, Aurea;
    nos llevamos la vaca a Seguriilla”.


    Y mi madre, cogiendo la correa
    del bovino, le contestó enseguida:
    “Tú, pa' evitar lavarte, lo que sea.”


    Dejamos a la vaca consabida
    aparcá en el balcón para que diera
    la leche más fresquita, agradecida.


    Y el caso es que, ya ven, por lo que fuera,
    tenía un cuerno flojo y lo perdió
    y le atizó a un banquero con chistera.


    Subió el hombre a la casa, y esperó
    con el cuerno en la mano. Abrió mi viejo,
    y enseñándole el cuerno, preguntó:


    “¿Es suyo esto?”. Lo miró perplejo
    mi padre. Y sin pensárselo un instante,
    le dijo: “¡Y qué sé yo!”, sin más cotejo.


    Murió el hombre de aquel cuerno tajante
    y a mi padre metieron en chirona.
    A mí me abandonó mi madre ante


    la casa de un marqués, una casona
    a la que no faltaba ni un detalle,
    que hay que ver cómo era esa persona.


    Al salir el marqués para la calle,
    me descubrió (yo estaba tiritando).
    “¿Tu nombre?”, preguntó. “Pepito Valle.


    Como soy pobre...”, dije, sollozando.
    Y él me dijo muy digno: “Desde ahora,
    te llamarás Alfredo Luis Fernando”.


    Luego, aquella familia bienhechora,
    me llamaba Nandín, para abreviar,
    igualmente el marqués, que la señora.


    Vivía bien (que no se pué' negar),
    pero a pesar de ello me aburría,
    y me escapé de casa. Fui a parar


    a una banda de cacos que solía
    actuar por allí. Pero ocurrió
    que robaba, y ¡zas!, lo devolvía.


    “Algún virus”, según diagnosticó
    el médico, quien dijo que robara
    sólo pescado blanco. Pensé yo


    que estando, como está, la vida cara,
    no era cuestión de andar con miramientos,
    y me embarqué hacia Londres en zatara.


    En Inglaterra, y ya con otros vientos,
    me hice de Scotland Yard. Sin ir más lejos,
    se contaron mis éxitos por cientos.


    Pues allí fui, sabejo entre sabejos,
    quien detuvo a Jack Destripador,
    sin acudir a métodos complejos.


    Me instalé en su pensión y, sin rencor,
    cuando me lo cruzaba en el pasillo,
    en el baño, o en el recibidor,


    le soltaba, del modo más sencillo:
    “Alguien mató hoy a alguien”. Se ponía,
    colorao, colorao. Hasta que el pillo,


    cansado de aguantar, un mediodía
    vino a entregarse a mí. “Se lo suplico,
    deténgame, y déme una alegría.


    Yo soy el asesino, se lo explico,
    pero, por Dios, no más psicología,
    que bien que sabe a lo que me dedico".


    Después me contrataron en la CIA.



    Bueno, como verás, era una versión un poco libre, aunque fiel en espíritu.

    Un abrazo.

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  13. Estimada Laura:

    A veces uno se para para mirar atrás pensando en cómo podría haber sido todo si algo hubiese sido de otra manera... capricho inútil, porque las cosas son como son y no hay vuelta posible. Aun así, la tentación puede a veces, aunque sólo sea para arrancar unos versos a la página en blanco que mira provocativa y displicente.

    Y en ello andamos.

    Gracias por la visita.

    Un abrazo.

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  14. Svor (Estimada? Estimado? Si me atengo a la fotografía que figura en tu perfil, sería 'estimada', pero tampoco tengo la seguridad de que así sea. En cualquier caso, mi más sincera bienvenida):

    Es cierto que perseguír la perfección del sentimiento,afán cercano a la utopía, nos lleva a seguir escribiendo, al tiempo que nos hacemos preguntas que intentamos responder desde el fondo del limo que nos [y los] guarda.

    Un abrazo.

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  15. Jajajaja, más, más... estoy muerta de la risa!
    Con versión libre y "tó", genial!

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  16. HOLA AMIGO MAS PREMIOS!!!!
    HAY REGALOS PARA USTED EN MI LUNA
    PERO UNO EN ESPECIAL
    PREMIO
    ARTE Y PICO
    PORQUE TU AMIGO ERES ARTE

    BESOS INMENSOS

    LuNa

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  17. “Alguien mató hoy a alguien”... jajajajaja, te quedó perfecto, Gila era un genio y tú también ¡y no te admito réplica! jajajaja

    La verdad es que se me había ido de la memoria (esta edad) :) pero me has hecho recordar momentos sublimes. ¡Dios, lo que me habré reído yo con vustras cosas... lloraba y todo de la risa!

    Qué pena no tener aquellos post guardados, ¡cachis!

    Un beso, que te lo has ganado. :)

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  18. ¡Qué tiempos!, ¿verdad, Luisa? Igual, de vez en cuando, vamos dejando alguna otra historia del irrepetible Gila, o algún "chisneto", "cocineto" o similares, en los cuales también tú diste muestra de reconocida maestría.

    Un abrazo.

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