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lunes, 13 de abril de 2009

No quiero más riquezas que las muy necesarias


No quiero más riquezas que las muy necesarias:
vivienda, pan, vestido, y a mi familia sana.
Lo demás —el tesoro de las cosas mundanas—,
¿es que tiene sentido? ¿merece una batalla?

Si para conseguirlo renuncio a la esperanza,
y no comparto y vivo las horas que desgastan
mis amigos, mi esposa, mis hijas..., y resbala
el tiempo entre mis manos, monótono y sin tasa,

y los días son iguales entre sí, sin más calma
que la que el sueño otorgue cuando caiga en la cama,
cuando sin más conciencia que la de mi desgana

me abandone a la noche desierta de palabras
amigas, o de músicas cálidas y cercanas...
¿De qué me sirve el mundo y toda su abundancia?

No quiero más riquezas que las muy necesarias:
vivienda, pan, vestido, y a mi familia sana.

6 comentarios:

  1. Ya somos dos que pensamos igual. Muy bonito el poema por el contenido y la forma. Un abrazo. milagros

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  2. Milagros, muchas gracias por la visita y tu comentario. El poema, lo escribí en un tiempo en que debía elegir entre volcar todas mis horas en el terreno laboral o defender ese mismo tiempo y ese espacio para continuar participando y disfrutando de lo que para mí era [y es] esencial. Al final, con un poco de suerte y mano izquierda, pude salir con bien de ello.

    En cuanto a la forma, estuve dudando entre esta estructura "asonetada" y "asonantada monorrima", con el remate del estrambote, o, por el contrario, haber escrito el poema en heptasílabos, con lo cual hubiera quedado como un romance de 7 sílabas. Si me incliné por la forma elegida, fue con la intención de intentar resaltar la idea del poema, de la manera más sencilla [y desnuda] posible; algo que no sé si, a la postre, se habrá logrado.

    Un abrazo,

    Antonio

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  3. Pues me sumo a la lista. ¿De qué sirven las riquezas si no puedes disfrutarlas debidamente? Además, la mayor riqueza es vivir a gusto con uno mismo y con los seres queridos, es decir, salud, paz y buena compañía.

    Un saludo, Antonio.

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  4. "Salud, paz y buena compañía."

    Estimado Antonio:

    No sería mal eslogan como campaña para empezar a cambiar, ahora que se habla tanto de la refundación del capitalismo y de los nuevos tiempos que vienen tras la crisis... ¿realmente, recuperaremos los verdaderos valores? "Salud, paz y buena compañía", sería una buena clave para que los gobiernos estableciesen unas bases sólidas sobre las que asentar el futuro. Claro, que esto, una vez más, es hablar por hablar. Si no somos capaces de acabar con las guerras, hablamos de alimentos transgénicos, seguimos haciendo pruebas nucleares, etc. etc...

    Muchas gracias por tu visita.

    Un abrazo,

    Antonio

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  5. Te aplaudo la opción. Hay que tener claro dónde reside la riqueza material y la espiritual, la de verdad.

    El poema tiene un aroma clásico que le va perfecto al tema.

    Beso para ti.
    Laura

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  6. Laura, la decisión, de siempre la tuve muy clara, otra cosa era que pudiese capear, o no, las circunstancias del momento. Como he dicho más arriba, así pudo ser.

    El problema (o el peligro) de escribir un poema así, es que nunca sé si ha traspasado la línea de lo ridículo, o lo cursi, o, por el contrario y dicho con un lenguaje sencillo, he conseguido dar con las palabras que tensen con la exactitud adecuada el arco de lo íntimo sin llegar a partirlo (no sé si me explico.)

    Gracias por la visita.

    Un abrazo,

    Antonio.

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