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jueves, 14 de mayo de 2009

La guitarra

Cuando estoy triste y siento que en mis manos
se me acumula la melancolía
vuelvo los ojos hacia la guitarra
que en un rincón, como aquel arpa, espera.
Ajusto la tensión desordenada
que en sus cuerdas depositó el olvido,
y ya afinada, tras un par de acordes,
comienzo una canción.

¡Cuántas veces,
su corazón oscuro de madera,
conjuró la tristeza! ¡Cuántas otras
confirmó la alegría! ¡Cuántas noches,
lejanas de verano,
ebrios de plenilunio, los amigos,
corearon canciones de esperanza.
Por entonces,
mi guitarra sabía de los amores rotos,
y, como la de Juan Pardo,
también lloró conmigo.
Alguna vez, en cambio,
la sátira y la burla vibraron en su vientre,
sumándose en mi boca a una sola sonrisa.

Después el tiempo puso
su reguero de arena entre nosotros,
y cuando volví a ella, ya no me conocía.
Ni mis dedos supieron acariciar sus cuerdas
con la misma ternura de aquel adolescente.
A veces la acaricio, pero nunca
será como antes era.
Mi voz también cambió y no se acoplan.

Ella me desconoce, y yo la extraño.  

9 comentarios:

  1. Buenos días

    Pasaba por tu Blog con intención de invitarte a participar de "Poetas Anónimos", seria un gusto que estés entre los usuarios y/o comentaristas,
    intentamos seguir construyéndolo como hace ya casi un año, en comunidad de escritores(POESÍAS, CUENTOS, ETC).
    la direccion es http://poetasanonimossa.blogspot.com
    en la pagina esta como registrarte para poder publicar, espero su respuesta, muchas gracias.
    El mail por cualquier duda es poetasanonimossa@ymail.com.

    Poetas Anónimos

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  2. Magnífico poema con ese requiebro final que parece también un acorde final de guitarra, el broche templado que cierra el texto. Me gustó también ese guiño al poeta romántico de las oscuras golondrinas, las veo volar entre tus versos aunque no con los ojos de la cara, sino con los del corazón, los únicos verdaderos. Un abrazo fraternal de una compañera en la aventura de la palabra. Volveré.

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  3. Menudo poemazo, Antonio. qué bien hilado, con qué elegancia y sencillez se desgrana una larga historia de la vida. Hay nostalgia sí, pero asumiendo la realidad del tiempo sin reproche, ese ha sido el eje vital donde se asienta este magnífico poema del que envidio su autoría.

    Disfruté leyéndote y se abrieron nuevas ventanas mi poesía.

    Un abrazo, amigo.

    Carlos

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  4. Ana, gracias por tus palabras y por dejar tu tarjeta de visita. Disculpa el retraso en mi respuesta. También yo me asomaré a tu bitácora y hablaremos.

    Un saludo.

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  5. Carlos, gracias por tus generosas palabras. Nos leemos.

    Un fuerte abrazo.

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  6. Esta guitarra de palabras tiene un secreto: sus cuerdas se pueden pulsar... y suenan, ¡vaya si suenan! Hermosa melodía.

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  7. Alfredo, quizá arrancarle algún sonido limpio a la guitarra de vez en cuando sea una manera de unir presente con pasado, disolviendo distancias. Y en ello, aunque sea de tarde en tarde, aún me empeño.

    Un abrazo.

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  8. "Ella me desconoce y yo la extraño"
    ¡Qué bien has puesto la guinda a este poema!

    Un abrazo,
    Laura

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  9. Laura, efectivamente, ése es un verso que me gusta, pero, más allá de su efecto estético, es una verdad absoluta. Aun así, aunque rara vez, el encuentro con la guitarra me devuelve a tiempos donde los dos nos conocíamos.

    Un abrazo.

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