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viernes, 29 de mayo de 2009

A veces, las cosas son extrañas


Me hablas de tu infancia y las palabras
acercan agua y saben a romero

de repente convocas el campo a pleno día
a un rebaño de ovejas
a un pastor trashumante.

Aún tienes en tu boca el sabor de la fruta recién cortada
olor a pasto fresco tu cuerpo transparente

y los gatos se ocultan por tus ojos

y unas mujeres lavan a la orilla del río
cuando pronuncias la palabra "madre".

Me hablas de tu infancia y al hacerlo
me recuerdas al Mowgli de Kipling en la selva
y aunque sin tigres al acecho siempre
al borde del peligro y libre
como nunca lo has sido —me aseguras.

Me hablas de tu infancia y por tu boca
se acerca el horizonte trayendo al arco iris
la nieve y el verano
la amapola silvestre
el mundo inmaculado y el aire sin celadas...

(No me explico tu alergia al polen del olivo.)

6 comentarios:

  1. Muy dulce y muy entrañable. Así me ha parecido tu poema. Los que hemos tenido la suerte de nacer en un pueblo tenemos la suerte de havber crecido silvestres entre amapolas y alguna zarza que nos arañaba las piernas y nos rompía el vestido. Un abrazo campestre. milagros

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  2. Escuchar los recuerdos de alguien (al que presumo anciano) siempre es una experiencia especial. En nosotros está aprovecharla o dejarla pasar como algo ínsustancial. ¡Es todo tan distinto! Es la mejor de las enseñanzas.

    La empatía envuelve todo el poema. Y la fotográfía es parte del poema.

    Enhorabuena, Antonio.
    Laura

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  3. Gracias, Antonio, por tan hermoso y evocador poema. Y la foto ¿es tuya? Esa foto huele, sabe a campo limpio, puro, en una mañana antigua de verano. Exactamente igual que tu poema.
    Un saludo.

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  4. Potente colofón el de tu poema que me ha hecho esbozar una sonrisa. Hace falta alejarse bastante de las capitales y las grandes urbes para encontrar un paisaje parecido a este.

    Lo mejor del poema es esa sencillez de la fotografía sin huir del colorido sorollista (ahora que está en el "candelabro").

    Tremendo lo de Oseas.

    Un abrazo querido amigo.

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  5. Antonio, compañero,evocador y bello poema, me ha encantado, un abrazo.

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  6. Milagros, Laura, Antonio, Manolotel y Carlos: en primer lugar, mis disculpas por el retraso de mi respuesta, de cuyos motivos informo en la última entrada del blog.

    Milagros: es cierto que ese contacto con la naturaleza durante la infancia (como nos decían de la Confirmación), "imprime carácter".

    En cuanto la la fotografía, a la que hacéis referencia Laura y Antonio, pertenece a una de las muchas que sacamos mi esposa y yo en nuestro reciente viaje a Arribes del Duero. Por supuesto, el campo presentaba un aspecto feraz y maravilloso. La foto, a duras penas, da testimonio de ello.

    Manolotel, me halaga esa referencia al pintor Sorolla, que cuenta entre mis preferidos.

    Como bien dices: "tremendo lo de Oseas". Nos queda su memoria y su palabra. Descanse en paz.

    Carlos, gracias por dejar tu tarjeta de visita. Celebro que te hayan gustado estos versos.

    A todos, aunque con retraso, un abrazo.

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