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martes, 9 de junio de 2009

Encuentro con Romeral (volviendo a Dulcinea de Melque)


[En la imagen, de izquierda a derecha: Isidora Fernández, Romeral, Jesús Cobo, 
Antonio Gallego,Antonio del Camino, Román Vargas, Leocadio Tello, y otros amigos del pintor.]


El día 26 de abril, en esta bitácora, informaba de la inauguración de una exposición pictórica en Santa María de Melque http://antonio-del-camino.blogspot.com/2009/04/mis-dulcineas-de-melque-exposicion-de.html

Hoy quiero volver sobre ella, después de que el pasado sábado, bajo la cúpula de tan particular monumento, se celebrara un Encuentro en torno a la figura de "Dulcinea de Melque", personaje surgido del pincel del pintor Romeral por el año 2004, cuando se planteaba de qué manera podría contribuir en la celebración del 4º centenario de la primera edición de El Quijote, que se conmemoraba un año después, y, por extensión, en torno a la obra del artista y al propio escenario en donde se llevo a cabo este acto.

Dulcinea de Melque surge de la Dulcinea del Toboso cervantina, para transfigurarse en una nueva dama, partiendo del característico arco visigótico de Santa María de Melque, a través de las más de 200 obras, con distintas técnicas y materiales, que dan cuerpo a la exposición y en las que se representa una poliédrica personalidad femenina de gran fuerza y singular belleza.

A este Encuentro asistieron críticos de arte, como Amparo Martí, Antonio Granados o Tomás Paredes; poetas, como Jesús Cobo o Antonio Illán; pintores, como Rodríguez Guy o Juan Díaz; flamencos, como Mariano Morilla, Román Vargas o Leocadio Tello; el arquitecto responsable de la recuperación del complejo de Santa María de Melque, Jesús Carrobles; la Vicepresidenta cuarta de la Diputación de Toledo, responsable de cultura, Isidora Fernández; así como amigos y allegados del pintor, entre los que destacaría a Antonio Gallego, Brujidero, todo un personaje novelesco, gran conocedor de vinos, amante de lo esotérico y conversador brillante y jacarandoso.

Fue un verdadero placer escuchar las palabras sabias de Amparo Martí en torno a la pintura y el arte; conocer la génesis de esta Dulcinea de Melque, que trazó Jesús Cobo; empaparnos de la profundidad de la voz de Mariano Morilla, cantando a capela; recibir la lección magistral de Jesús Carrobles, hablándonos de los orígenes de Melque y de las diferentes etapas en su recuperación; sorprendernos con la narración del Brujidero y su disquisición en torno a las vírgenes negras; o admirar el buen hacer de Leocadio Tello y gozar con el sonido limpio de su guitarra. Todo ello, entre los muros de ese templo único de Melque, en el que tanta espiritualidad parece acumulada a través de los tiempos.

La tertulia, en torno a la obra de Romeral y al propio monumento de Sta. María de Melque, tuvo una duración de casi dos horas y continuó luego a la mesa, ante un excelente cocido a la paja.




2 comentarios:

  1. Antonio, tengo entendido que las venerables piedras de Melque, además de por todo lo que dices, también se conmovieron por unas palabras ágiles y cargadas de sentimiento, pese a ir encadenadas. Pero quizás me han informado mal (o en exceso). Tu nota me produce un doble movimiento de envidia: por el arte disfrutado en compañía y por ese cocido a la antigua usanza... ¡Suerte con el nuevo ordenador!

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  2. A fe, Alfredo, que tus fuentes de información son contrastadas, aunque no sabría qué decir respecto a la conmoción de las piedras; sí, en cambio, al buen recibimiento que tales palabras tuvieron por parte de los asistentes.

    Aparecerán en algún momento encima de esta mesa, junto a los "cafeses" obligados. Si no las he mostrado en esta misma entrada fue por no hacerla demasiado extensa.

    Gracias por los deseos respecto a la nueva "máquina de escritura" (y más).

    Un abrazo

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