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sábado, 4 de julio de 2009

Nightmare

Estoy en un lugar
perdido. "No te escondas",
repican las campanas
vistiéndome de sombras.

Estoy en un paraje
en el que nunca he estado.
Los pájaros enuncian
teoremas a mi paso.

¿Son pájaros o signos
que reducen el aire?
Me miro en el azogue
de un arroyo... No hay nadie.

10 comentarios:

  1. A veces uno se encuentra extraño, solo y perdido. Pero eso sirve para encontrar el camino. Un abrazo. milagros

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  2. Milagros, gracias por dejar tu tarjeta de visita en este rincón donde, últimamente, se percibe más penumbra que verbo...

    Es cierto lo que apuntas sobre encontrar el camino. Como suele decirse, después de la tempestad viene la calma... aunque, en este caso, el poema obedecía más al intento de fijar un mal sueño que a la necesidad de restablecer ningún rumbo.

    Un abrazo,

    Antonio

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  3. Muy bueno ese "no hay nadie" que admite multiples lecturas y de alguna forma añade a la belleza del poema, el enigma de la solución.

    Siempre he admirado estas densas miniaturas que son como un hermoso maquillaje que contiene toda la esencia de aquello en lo que se adentra la mirada poética (interior en este caso).

    Una fórmula precisa y preciosa de exorcizar malos pensamientos pasados y futuros.

    Un abrazo, amigo

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  4. Más verbo que penumbra, Antonio. No debe caberte ni la menor duda. Se pasa, se lee, se disfruta.

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  5. Pues no me transmitió nada que tuviese que ver con pesadillas, a mí me llegó desde la soledad mil veces necesaria para encontrar el rumbo, pero desde la clarividencia del que sabe que allí está la solución y por tanto tiene la puerta abierta para que la soledad sea sólo mero trámite.

    Es precioso.

    Enhorabuena, maeztro.

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  6. Me he sentido en la soledad de la dehesa, cerca del río, entre fresnos y robles, con el silencio anudado a las manos y la soledad en el rumor de los pasos. Los pájaros... y sus teoremas.

    A mí me transmitió paz y soledad buscada y aprovechada.

    Un besazo,
    Laura

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  7. Hola, Antonio.
    Pienso igual que Luisa, y es más, lo que tu llamas "pesadilla" para mí es casi como el paraíso. Te lo aseguro.
    Pero, bueno, cada uno es cada uno, y a todos no nos gustan los mismos escenarios.
    Un saludo, poeta.

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  8. Estimados amigos:

    sobrepuesto al fin a no sé qué barrera psicológica que me ha venido predisponiendo a aplazar un día tras otro la entrada en el blog (y, por tanto, las respuestas pendiente), aquí me asomo de nuevo, con ánimo renovado y decidido a "pagar" deudas contraídas (léanse "respuestas injustificablemente aplazadas"). Vayamos por partes.



    Amigo Manolotel:

    No sólo tengo pendiente una respuesta a tu comentario, sino el envío que tú sabes y sobre el que antes contactaré contigo vía mail. De tus palabras, como siempre, me quedo con la generosa visión para mis versos, que, a mi juicio, va más allá de su propio "decir". Coincido en que, en este caso, el poema era llevaba voluntad de conjuro tras un sueño que yo asocié a la presencia de la mujer de la guadaña.


    Don Enrique:

    Con comentarios como el tuyo uno levanta el ánimo, a veces decaído sin demasiadas razones objtivas. Gracias por estar ahí, vigilante.

    Amiga Luisa:

    ¡Cuántas palabras te debo! No sólo en respuesta a tus observaciones, sino al respecto de los últimos poemas que has colgado en tu blog, escritos con excelente pulso... a pesar de ese escafoides.

    Estimada Laura:

    Resulta curioso cómo las mismas palabras nos pueden sugerir imágenes o sensaciones distintas (incluso, contrapuestas), como ocurre en esta ocasión. Una vez más, gracias por tus visitas.

    Estimado Antonio:

    En cierta ocasión, en las páginas de tu blog, te comentaba que yo apenas tenía sueños; o, para ser más exacto, que no solía recordarlos al despertar. Sin embargo, en este caso, el poema responde a una sensación ambigua e inquietante tras lo que fue para mí una pesadilla en toda regla. Quizá mis palabras no hayan sabido expresar mi estado de ánimo, pero ese deambular por paisajes desconocidos; los pájaros, reduciendo el aire, y ese rostro que no existe a pesar de que, en teoría, debería reflejarse en las aguas... me llevaban a una sola conclusión que tenía mucho que ver con la nada más absoluta.

    Como de costumbre, gracias por dejar tu tarjeta de visita.

    A todos, os reitero mis disculpas por la demora de mis respuestas.

    A todos, un abrazo,

    Antonio

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  9. Me alegra mucho que hayas regresado al fin. No recuerdo que tuvieras antes la foto del "puente de hierro" (así lo llamamos los moralos, no sé si es su nombre) en la cabecera del blog. Me encanta esa foto y ese puente, siempre me ha llamado la atención. Es magestuoso, pero a la vez sencillo... no sé, cuando lo miro me encuentro en casa. Hubo un tiempo en el que quise comprarme un piso en Talavera y ese era el paisaje que quería ver desde la ventana. Luego se quedo sólo en un deseo. :) Pero ese puente me tiene enamorada y de hecho mi entrada a Talavera es siempre pasando al lado de él para admirarlo.

    Me alegra ese visto bueno para los poemas a un solo dedo.... ¡no veas la práctica que estoy adquiriendo!

    Besotes.

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  10. Luisa:

    Gracias por tu amable "recibimiento". Efectivamente, la foto del "Puente de Hierro" (también en Talavera se le llama así; aunque antes de construirse el más moderno de los tres que existen, y que se trazó a principios de los 70, se le llamaba "Puente Nuevo", nombre que ahora se da a este último) no estaba antes. Si bien había intentado colocarla en varias ocasiones, nunca era capaz de ajustarla convenientemente, hasta que un maestro en cuestiones informáticas (mi hermano) vino a solucionar la cuestión, más allá de mi natural torpeza para estas industrias (como se diría en la época de Cervantes). Es cierto que como todos los de esa época (primeros años del siglo XX; éste se inauguró en 1908) tiene la grandeza de las construcciones deudoras de Eiffel, lo que le da una rotunda solidez, al tiempo que una peculiaridad cercana y atrayente.

    No es mala zona esa del puente para despertar cada mañana. Yo, a esa hora del amanecer (hace una hora escasa lo he hecho también hoy) paso a su lado en mi diaria caminata, y es un gozo ver las bandadas de aves que duermen en sus orillas y que a esa primera hora del sol comienzan a levantar el vuelo, manchando el cielo de comas y acentos circunflejos blancos.

    Un abrazo,

    Antonio

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