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lunes, 19 de octubre de 2009

En memoria de Mariví Fernández







En agosto pasado falleció con 46 años Mariví Fernández, Directora de la Biblioteca José Hierro, de Talavera de la Reina. En los últimos años, tuve la suerte de contarme entre sus amigos, y recibí su estímulo y apoyo en unos momentos en los que yo estaba bastante alejado de las letras. El sábado, 17 de octubre, a iniciativa del Alcalde de la ciudad, D. José Francisco Rivas Cid, se desarrolló un acto-homenaje en su memoria, en el que intervinieron amigos, compañeros, poetas, periodistas, autoridades y familiares; aunque, como bien dijo Francisco Castaño, que ejerció de maestro de ceremonias, con independencia del cargo o actividad de cada uno, todos estábamos allí, sobre todo, por la amistad que nos ha unido a ella.

La Tribuna de Talavera, en su edición de hoy, 19 de octubre, recoge así la noticia: Retrato de mujer con libro

En su memoria, he escrito el poema que leí y ahora comparto con quienes se asomen a esta bitácora. Descanse en paz.



A Pedro, su esposo; y a sus hijos, Julia y Pedro.


Me pregunté confuso
dónde se ocultarían las palabras.
Y me puse a indagar en los cuadernos,
en la prensa y los libros, en el Messenger,
en los rincones de la biblioteca.

Y no estaban. No estaban las palabras.

Me asomé a la ventana
por ver si las robó algún caminante,
si un niño las guardó entre sus juguetes,
o por si acaso, con las golondrinas,
migraban hacia el sur.

Pero no estaban.

Busqué entre mis bolsillos.
Ocurrió algunas veces
que al volver de la compra, con las llaves,
quedaron enredadas. Mas tampoco
había verbos ni nombres ni adjetivos
ocultos en mis ropas.

Sin poder atraparlas, silenciosas,
me pareció intuirlas en el aire,
en un rumor de ausencia doloroso,
en la amistad que arde, incombustible;
sin peso ni volumen, transparencia
total, infinitud.

Y todas te buscaban, Mariví.

6 comentarios:

  1. Delicioso panegírico, exquisito. Eso es mucho ya. No es fácil conseguir lo sublime entre tanto dolor, entre tanto sentimiento, entre tanto recuerdo.
    Te felicito por ello, Antonio.
    Me gustó especialmente esto:

    "...en un rumor de ausencia doloroso,
    en la amistad que arde, incombustible;
    sin peso ni volumen, transparencia
    total, infinitud."

    Y ese último verso, solitario, que nos acerca al alma de Mariví.

    Un abrazo,
    Laura

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  2. Debió ser una gran mujer.

    Bien lo pone de manifiesto este poema en el que las palabras que lo componen se abren en una hermosa metáfora, saliendo, de Camino, en busca de quien las inspiró, en un sutil viaje que cierra el principio con el doloroso final. La vida misma.

    Mi sentimiento más solidario al amigo y a la familia.

    Un abrazo.

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  3. Laura, gracias por tus palabras. Fue un poema que pensé mucho antes de comenzar a escribirlo (temía que saliese demasiado tópico, o ñoño, o sensiblero), pero que, una vez que tracé los dos primeros versos, surgió en cadena. Después, tras oportuno reposo, rectifiqué algún pequeño matiz e incluí dos versos: los dos primeros que destacas.

    De todas formas, ojalá no hubiera que escribir poemas así; significaría que las personas a quien van dirigidos continuarían entre nosotros. Pero así es la vida.

    Un abrazo,

    Antonio

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  4. Manolotel, gracias por tu solidaridad para con la familia y el amigo. Tenía una enorme vitalidad, y entusiasmo, y capacidad de organización y de lucha: lo hizo hasta el último momento. Sin duda, ha dejado un gran vacío entre quienes la conocíamos y, en primer lugar, como es lógico, entre su familia.

    Un abrazo.

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  5. Delicioso poema in memorian.

    Nunca la muerte debería cebarse en personas tan jóvenes y llenas de vitalidad.

    Mis sentimientos contigo y con su familia.
    Abrazos.

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  6. Te agradezco tus palabras, Emilio. Es cierto que en estos casos, más que nunca, la muerte parece carecer de toda lógica y el dolor se acrecienta en amigos y, sobre todo, familiares.

    Un abrazo.

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