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miércoles, 28 de octubre de 2009

De la música (casi "oda")


[Conciertos de Brandenburgo, de J. S. Bach: Concierto Nº 3 -1er movimiento]




Recompone la música la dispersión del mundo, pues guarda en su armonía la llave del silencio. En ella se serena el corazón herido y dispone caminos que llevan a uno mismo. Se eleva por encima de gritos y fronteras, alcanza los rincones del alma atormentada y su pócima cierra heridas pertinaces; y su savia penetra al fondo de las venas. Ungüento eficacísimo, da respuesta a la duda e ilumina rincones donde el dolor habita; la vida es más alegre si suena una guitarra.

Mas puede, sin embargo, también llamar a sombras, filtrarse en la memoria con un veneno arcano y convocar de pronto espejos olvidados: tiempos que se despiertan desde un pasado amargo. Ella abraza nostalgias, o suelta lastre: alcanza el infinito llevándonos con ella. Y también puede un día entrar en nuestra casa, revolver los cajones, profanar los recuerdos.

En su cuerpo de viento —levedad y cuchillo— habita un ángel negro y un festivo demonio.


2 comentarios:

  1. Preciosa apología de la música. Tu texto me recuerda a Fray Luis de León. Éste consideraba a la música como un camino más para llegar a la grandeza de Dios. Véase su "Oda a Salinas", por ejemplo. Despojemos a esa reflexión de sus connotaciones religiosas y convendremos en que la música eleva el espíritu a esferas de grandeza espiritual. Enhorabuena por el artículo. Resbosa gran lirismo, como no podría ser de otra manera, tratándose de la música.

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  2. Estimado Píramo: gracias por la visita y por sus generosas palabras. No cabe duda de que la música es posiblemente, junto a la pinura, una de las artes más "abiertas", en el sentido de que su lenguaje, al contrario que el de la Literatura, hecho de palabras, es universal. Mi texto, acaso un poco ambiguo, pretendía resaltar esa dualidad de la música, como "camino de perfección", pero también como "elemento" capaz de remover lo más recóndito en nosotros; vivencias que creíamos olvidadas y que, de repente, una melodía (una canción) despierta apenas comenzar a sonar.

    Un abrazo.

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