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lunes, 12 de octubre de 2009

Un bicho raro


[Amanecer desde mi ventana]





Con cada despertar me felicito
por ser, en este tiempo, un bicho raro.

Porque la quiero como el primer día
aunque han pasado ya veintidós años;
porque disfruto cuando leo un poema
y me importa un pepino lo mundano:
las tierras, las herencias, los inmuebles,
las casas junto al mar, los coches caros…;
me felicito porque no me importa
cómo vive fulano ni mengano;
porque soy militante de la risa
aunque el dolor se agrupe en mi costado;
porque sé dónde hallar a mis amigos,
porque sé quiénes son, porque mi canto
no se debe a una mano que lo pague,
y sí al deseo de cantar más claro;
porque al amanecer, cuando el sol sale,
lo siento renacer, y yo renazco;
y cada día es siempre el primer día,
y el último a la vez. Y así, lo abrazo.
Con cada despertar amo la vida
y salgo hacia su encuentro, confiado.

Y, si os miro a vosotros, me doy cuenta
de que este bicho raro no es tan raro.

10 comentarios:

  1. Si ser un bicho raro es eso yo me apunto también. me ha encantado el poema. Porque soy militante de la risa, aunque el dolor se agrupe en mi costado.
    Te felicito. un abrazo

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  2. Dice un amigo mío cuándo decimos que algo o alguien es raro, "defíneme normal", pues eso.

    Biquiños neno!!!

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  3. Te quedó muy bien este poema, con ese ritmo medido y asonante.

    Saludos.

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  4. Pues viva esa rareza, Antonio, y enhorabuena por esos 22 años de complicidad.

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  5. Gracias Milagros. Como se apunta en los dos últimos versos, "afortunadamente, los 'raros' no somos tan raros."

    Un abrazo,

    Antonio

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  6. Maruxiña, me quedo con la objección, "defíneme normal". Como bien dices, "pues eso".

    Gracias por la visita... e os biquiños.

    Un abrazo.

    Antonio

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  7. Emilio, gracias por tus palabras, y tu visita.

    Un abrazo,

    Antonio.

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  8. Enrique, como queda dicho, afortunadamente, podría aún formarse una legión de "raros". Y eso aún da alguna esperanza...

    Un abrazo,

    Antonio

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  9. Don Alfredo, como bien dices, "¡que viva!"

    Un abrazo,

    Antonio

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