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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Frente al papel en blanco



[IMAGEN TOMADA DE LA PAG. WEB http://www.surcultural.info/2008/12/cuento-para-pensar-y-reflexionar-iv/]

Frente al papel en blanco, que se inmola
al rasgo irregular de mi grafía,
estoy solo. Yo llamo a las palabras
y ellas van asomando lentamente,
en tanto el corazón o la cabeza
—que aún no sé dónde empiezan ni por qué
se terminan— las selecciona para
que se vayan fundiendo a su capricho,
hablen de ese dolor o esta esperanza,
maldigan contra toda la injusticia,
eleven cantos al amor, respondan
a tanta sinrazón como no entiendo,
entren y salgan libres por la página
y alcancen los espacios abisales
que van desde mi mano hasta otros ojos,
para plantar su tienda allí, si quiere
el caprichoso gusto del destino.

De esta manera, acaso, por fin formen,
dueñas de sí, el poema imaginado,
este que esbozo ahora, que corrijo,
que tacho, que desecho, que demoro,
y que tal vez un día alguien recite
con la verdad de quien lo llama suyo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

El busto es mío y el oro de Polonia

Cuando la selección española de Baloncesto consiguió el título mundial en 2006, salió a la luz que, entre las "rutinas" del equipo "para hacer grupo", estaba la de cantar antes y después de los partidos una canción, "El busto es mío", de Riki López. Hoy, como mi homenaje particular a ese excelente equipo que ayer consiguió el Eurobasket 2009, dejó aquí el vídeo de esta divertida canción, interpretada por su autor.

jueves, 17 de septiembre de 2009

A tientas


[Óleo de Romeral]




A tientas por el mundo buscaba la Poesía.
La buscaba en arcanos y en ocultas regiones,
allí donde mis sueños tocaban las estrellas
y el silencio brillaba con luminosa voz.
Descubrí la Palabra, me enredé en sus celajes,
ensayé golondrinas brotando de mis dedos,
ajusté en mis cuadernos las huellas del camino,
y en mi pulso sostuve el tiempo y sus celadas.
Y escribí muchos versos —alguno hasta con sangre—
indagando en los signos más exactos del verbo,
pero lo que surgía como una voz en vuelo
terminaba cayendo desecho entre mis manos.

¿Dónde estaba esa fuerza que todo lo ilumina:
luz indecible, labio inalcanzable
que ofrece la dulzura de su beso infinito
y acaba en llama, en manantial, en alba?
Es cierto que intuía alguna vez su estela.
O que en la transparencia de sus aguas más puras
me adentré en ocasiones de mano de poetas
que, al tiempo que sus versos, trazaban mi derrota.

Acepté la certeza
de que al fin la Poesía la regalan los dioses,
y que por más que alzase en mis manos el verbo,
jamás tendría en su arcilla materia iluminada.

Fue por aquel entonces cuando surgiste: plena,
sencilla, inaugural, cotidiana y hermosa;
inmensa luz dictando tu fuerza sobre el día,
apartando penumbras, pastoreando el tiempo.
Sin duda fue un milagro acceder a tus signos,
compartir desde entonces la llama de tus ojos,
la música que brota desde el brocal del beso,
la noria de los meses, el límite y el canto.
Ahora escribo mis versos al tiempo que respiro,
y al brotar los contemplo sencillos y desnudos,
sin vacuos oropeles ni voluntad de altura,
y, sin embargo, crecen como crece la rosa.

No sé si la Poesía la regalan los dioses
o son fugaces signos que surgen a diario
y que a veces responden con un fulgor eterno
a una interrogación, a una inquietud, a un labio.
Sé que, de vez en cuando,
cuando menos lo espero, tiran de mí, me arrastran
con su libre albedrío a un espacio de nieve,
y allí, por un instante, me asomo al infinito
desde el que te contemplo.

Y el mundo —tan confuso— se transforma.