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viernes, 12 de febrero de 2010

Cambiar el mundo

 
[Imagen: "Alabarderos" - reproducción del panel de cerámica 
en la fachada de la Ermita del Prado, de Talavera de la Reina]


Frente a tanta alimaña
yo sé que no podré cambiar el mundo.
Pero, al menos, que un día
—cuando yo me haya ido—
me recuerden sin máscaras ni garras,
dispuesto a la esperanza,
con la mano tendida y la amistad
a flor de piel. Y así,
el mundo que yo abarco,
si no mejor, acaso
más sereno, plural y hospitalario.

4 comentarios:

  1. Se repetía aquel minero, colgando entre suelo y cielo, ¿a quién bien estoy haciendo, arriesgando lo que tengo? No soy yo quien está ciego, más por ver un poco, entiendo, que si el sol yo no sostengo, como el resto , todo pierdo.

    Ser faro es domar al viento, con el acento primero, la noche va reduciendo, quien le destiñe con verbos.

    Un abrazo cavilante aéreo.

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  2. Pura filosofía vitalista, amigo Antonio. Es bueno intentar hacer acogedor el mundo que nos rodea hasta donde lleguen nuestras capacidades como lo es derrotar al horizonte. Ir siempre un paso más adelante.

    Queda mucho tiempo por delante para pensar en estas cosas pero, estoy seguro de que el recuerdo que dejes, después de una vida larga y fructífera será, además del cariño de los tuyos, el de una amistad a prueba de bombas y la serena belleza de tus poemas.

    Un abrazo fuerte, amigo Antonio.

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  3. Eli, un placer tus visitas, siempre cargadas de iluminadores regalos.

    Un abrazo.

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  4. Amigo Manolotel: siempre agradecido con tus palabras y tu cercanía.

    Un abrazo.

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