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lunes, 15 de febrero de 2010

Esa loca...



A mi rincón de verbos y penumbras ha llegado el correo esta mañana. No es que no lo haga habitualmente, lo que ocurre es que hoy, además de las cartas con las que el Banco me invita a que lo recuerde todos los días, había un sobre en el que figuraba mi dirección escrita a mano, con pluma estilográfica, con letra conocida y amiga. Y dentro de ese sobre, un libro. Un libro de poemas, con un título breve; en principio, enigmático; esclarecedor, una vez que el libro es leído: Esa loca…; su autor, Jesús Cobo. Un amigo al que conocí a través del pintor Romeral y con quien mantengo una comunicación intermitente, si bien aquí deberé reconocer que por mi culpa (cartas que me llegaron puntuales y a las que di respuesta con manifiesto retraso o, simplemente,  no respondí), pero con quien el encuentro es siempre afectuoso y fecundo, pues siempre es grato y revelador oirlo hablar de arte, de poesía, de la vida.

Esa loca… es un libro plural (por los temas que abarca), pero de una unidad categórica y lúcida. Dividido en 5 apartados (I-Del tiempo, II-De la voz, III-Del amor, IV-De la luz y V-De la locura), recoge el pensamiento de su autor en torno a los grandes temas de la Poesía de todos los tiempos: Tiempo, Verbo, Amor, Luz… (si acaso, aun mostrándose, no es un libro en el que la Muerte tenga presencia destacada). Y todos, vienen a dar en otro que los acoge y unifica, los eleva y trasciende: la Soledad. Pero Soledad, como la de San Juan: Soledad sonora, Soledad fértil, Soledad desde la que el poeta puede mirar hacia dentro, hablar consigo, conocer su yo más insondable y reconocer las verdades más terribles; incluso las más dolorosas. Soledad: Esa loca…

Y todo ello, en un hermoso libro donde la palabra no es sólo belleza, sino que, más allá, nombra, define el mundo: el mundo de afuera y el mundo interior, íntimo del poeta. Aquí, poesía y reflexión van de la mano, congenian sin aspavientos ni alaridos, con la misma serenidad con la que Jesús habla cuando lo hace con los amigos, compartiendo un vino (de lo que tanto sabe, como de otros asuntos).

Quizá un buen resumen de lo que el poemario es, se concreta en las palabras de la contraportada, donde se dice: Esa loca… es la consecuencia poética de un período biográfico caracterizado por el deseo y disfrute de elevados niveles de soledad. La experiencia literaria y la peripecia vital adquirieron entonces nuevos matices y contenidos. Y es que, efectivamente, es un libro en el que se puede percibir la calma con que ha sido gestado, lejos del ruido y de cuanto pueda interferir en el encuentro del poeta consigo mismo: ese lugar perfecto en el que es posible alcanzar y tocar —Jesús lo ha hecho— Conocimiento, Belleza y Armonía.

A mi rincón de verbos y penumbras ha llegado un libro de poemas. Pero no sólo eso, también ha llegado el testimonio de una concepción de vida que se plasma y reafirma en la palabra; confidencia con múltiples rostros de la que el autor nos hace partícipes y de la que el lector sabrá disfrutar. Yo he participado de ella en tanto que leía. Y lo seguiré haciendo en relecturas nuevas. Con placer creciente, sin lugar a dudas.

(Por último, antes de acercar hasta aquí uno de los poemas de este libro, decir que ha sido editado en  Toledo, dentro de la colección Botellalmar, al cuidado del también poeta, Mario Paoletti.)

PRIMER POEMA
La palabra y la idea; así:
la palabra primero. 
                              Nació
sin avisar, apenas
un gemido de gozo; 
ángeles del lenguaje me llevaban 
a buscar la palabra. 
Y hundió el misterio su clamor
en un agua de siglos; era
resucitar, algo 
tan bello...
Y se hundió la palabra también, 
la peregrina, la terrible. 
Y me hundí yo en mi soledad, 
tranquilo, alegre, 
como un pez de cristal roto en pedazos 
por la luz que le alcanza.

5 comentarios:

  1. Aleccionadoras palabras y poema soberbio. Suficiente vacío en las alforjas, para emprender la marcha.

    Besos.

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  2. Tu reseña invita a la lectura del libro, y el poema es el broche perfecto para pedirlo sin dilación. Gracias.

    Un beso.

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  3. Eli y Paloma, el libro, la verdad, merece la pena ser leído. Lo que ocurre es que, como la mayoría de este tipo de colecciones, supongo que tendrá un problema de distribución. Si el autor me lo permité, iré dejando de vez en cuando alguno de sus poemas.

    Gracias por vuestra atención. Un abrazo.

    Antonio

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  4. Tus palabras nos preparan para degustar de esa calma que ciertamente se desprende de las letras de Jesús. Si la distribución es parca... como todas las distribuciones de las editoriales que no son comerciales y no "cortan el bacalao"... habrá que seguir haciendo un alto en el camino y venir a disfrutar cuando nos vayas regalando más poemas. Será un placer.
    Abrazo.

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  5. Creo que conceptos como "calma" o "serenidad" o "introspección" cuadran perfectamente con este libro. Como ya decía, iré dejando algún que otro poema de él, con el debido respeto de su autor.

    Como siempre, bienvenida a este rinconcito. El café, como siempre, está dispuesto.

    Un abrazo.

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