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domingo, 21 de febrero de 2010

Plagio


[Imagen: Cerámica de Talavera]

Posiblemente, lo que escriba ahora,
sea sólo un plagio que contra mí mismo
esbozo nuevamente por enésima vez.
Ya ves, escribo
con más o menos maña, con más
intensidad o más pereza,
pero siempre, a la postre,
para decir las mismas obviedades:
entre ellas —y no es una cualquiera,
te aseguro—, decirte que te quiero
y que no entiendo el mundo sin la magia
que tú fabricas de pequeñas cosas;
que no lo entiendo sin amanecer
sabiéndote a mi lado cada día;
que no lo entiendo sin tu risa,
que espanta mi tristeza con su luz.
Posiblemente, de otras maneras diferentes,
ya te haya confesado todo esto;
posiblemente,
no hiciese falta repetirlo. Menos aún,
querer ponerlo en verso, como hago:
un poco a la deriva,
ajeno a la cadencia de las voces,
sin más ritmo que aquel
que danza en mi cabeza si te pienso
viniendo a mí, sencilla, iluminada,
por primera vez siempre,
dispuesta a rescatarme del mínimo naufragio.
Por enésima vez vuelvo a plagiarme,
sin importarme en absoluto qué diría
el minucioso crítico que estudia,
palabra por palabra, los poemas.
Es más, sin importarme
si es un poema lo que escribo ahora.
O, si lo es,
si alguna vez acabará por completarse.
Porque estará completo
cuando llegue un lector que lo haga suyo
—suyas estas palabras—
y piense, sin haberme conocido,
que yo se las robé al darlas forma,
porque esto mismo, sin haberlo escrito,
él lo quiso decir alguna vez
pensando en otro amor, que no eres tú.
Sin importarme
si es un poema, o no, lo que ahora escribo,
me abandono al compás de las palabras,
juntando letra a letra, administrando
acentos y renglones
que sumo al parpadeo del cursor.
Y pienso en ti, que sabes
que antes te dije esto
de otros mil modos diferentes,
comenzando mil veces
este mismo poema inacabado,
cantándote en la dicha,
sublimando mi dicha
—materia no del todo apropiada para el verso;
por supuesto, no tanto
como el dolor o la melancolía—;
repitiendo
el gozo renovado que siempre experimento
cuando vienes a mí y haces —entonces—
que prescinda, incluso, del poema.

20 comentarios:

  1. Me pasa como a vos, muchas veces.
    Pero siempre es algo nuevo,a pesar de creer lo contrario.

    Abrazos.
    Alicia

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  2. Imposibloe plagiarse a uno mismo, pues sintiedno y pensando lo mismo... la genuidad imprevista nossorprende siempre a mostrar todas las vertientes que tien el propio sentir.

    Saludos, esencia.

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  3. Precioso, precioso. Para hacer un buen poema lo único que se necesita es hacer hablar al corazón con sinceridad y sencillez. Un abrazo

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  4. Escribir, escribir percibiendo los latidos de la palabra en cada letra, sin más pensamiento que el brote de las sílabas en los dedos, sin más necesidad que expresar.

    Plagio o no plagio... de uno mismo, hacia sí mismo, para uno mismo... eso es lo de menos.

    Besos.
    Laura

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  5. Pues bendito plagio. Como si son necesarios mil para expresar lo que sientes. Enhorabuena por compartir con nosotros tantos y tan nobles sentimientos.
    Feliz semana. Saludos

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  6. Cuando la necesidad de escribir se impone, las palabras brotan desde la entraña y se siente en su lectura que tienes Amor en mayúsculas, felicidades.

    Un abrazo.

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  7. Es como la lluvia que no deja de caer torrencialmente, que desborda por momentos todo lo desbordable, pero encuentran salidas los torrentes que provoca en innumerables e incontenibles chorreras... todo sucedió alguna vez de manera parecida, pero estos chorros son los del aquí y ahora...

    Últimamente estás escribiendo como con ansia y... me gusta mucho ese ímpetu.

    Abrazos

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  8. ¡Qué más da plagiarse o no si con ello consigues decir aquello que otros lo intentaron y no supieron!
    Plagiándose uno a sí mismo, o no, si uno solo de los versos del poema consigue llegar a su destino, se habrá cumplido con el objetivo.

    "Poesía es todo verso que consigue llegar a su destino"

    Un abrazo.

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  9. Bellísimos versos, imposible arrancarlos de los ojos. Besos romántico amigo.

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  10. Gracias, Alicia, por tu visita. Creo que deben de ser sensaciones bastante comunes a quienes de una manera u otra intentamos expresarnos.

    Un abrazo.

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  11. Esencia, acepto el matiz, aunque creo que el poema deja claro el fondo de lo que pretendía expresar.

    Gracias por la visita. Un abrazo.

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  12. Milagros, sí pero no. Yo creo que la intención sola no basta: de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno, que dice el refrán. Escribir un buen poema es algo, pienso yo, que no está al alcance de todos. Por eso continuamos haciéndolo. Tal vez para hallar alguna vez la expresión precisa que venga a contradecirnos.

    Gracias por tu atención y visita. Un abrazo

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  13. Laura, siempre es grato contar con tus palabras. Gracias por la visita.

    Un abrazo

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  14. Esmeralda, gracias a vosotros por estar ahí recogiendo estas botellas de náufrago.

    Un abrazo.

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  15. Paloma, al final es eso: necesidad... sin que sepamos muy bien las razones que se nos imponen para ello.

    Un abrazo

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  16. Uf, Luisa... mira que nombrar la lluvia, con la que está cayendo (muñequito con guiño). Sí es verdad, hay veces que uno escribe "con ansia" y otras en que el silencio se impone... aunque vaya usted a saber los motivos que mueven a cada uno de esos estados. De momento, toca "marcha".

    Un abrazo

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  17. Terly, una definición de poesía con la que no sé si acabo de estar muy de acuerdo, porque, a la postre, ¿quién marca el destino del poema? Éste puede que llegue a unos sí y a otros no; y si llega a los primeros, ¿ya es poesía? ¿Qué límite marca la sensibilidad que debe certificar la bondad, o no, de un poema? Para mí es una cuestión de múltiples matices y a la que no encuentro respuestas definitivas.

    Gracias, por supuesto, por tu aportación y visita.

    Un abrazo.

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  18. Elí, nuevamente, agradecido por tu generoso criterio.

    Un abrazo.

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  19. Creo que el destino está bien claro, querido Antonio. El destino no es uno y exclusivo, sino el que cada uno de los que lean el poema considere que en él lo ha alcanzado.
    Para mí, este poema que hoy nos dejas, ha alcanzado su destino... subrayo, para mí.
    Un abrazo, amigo.

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  20. Es cierto, Terly, que una vez alzado el vuelo, el poema es de quien lo toma y lo hace suyo. Gracias por la visita.

    Un abrazo.

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