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lunes, 1 de marzo de 2010

Tránsito

[Imagen tomada de Google unpocodemucho.wordpress.com]


Adelgazar la voz hasta que sea
apenas un silbido;
un estertor, heraldo de la muerte;
un punto en el vacío.

Y, mientras tanto, alimentar de sueños
el corazón y el río,
y ser, en la mañana compartida,
huella que hace camino.

Aunque sabemos el final de sobra
del cuento repetido;
si nuestra voz alienta en otras voces,
nada se habrá perdido.

12 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Pasa el barro, el agua y el fuego, pero impreso en el aire tu canto permanece. El canto detenido es aliento y cuando sea desatado será por siempre viento...


    PD.
    Borré el comentario anterior para corregirlo.

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  3. Bonito poema, Antonio. Enhorabuena.

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  4. Eli, tu generosidad sí que es canto que permanece. No tengo palabras. Muchas gracias.

    Un abrazo.

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  5. Tisbe:

    Gracias por la visita y tus palabras.

    Un abrazo.

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  6. Tan sólo el que haya sido capaz de dejar alguna huella en el camino, permanecerá vivo al final de su viaje.
    Un abrazo

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  7. Amigo Terly, de acuerdo: aunque esa huella habrá de ser en el círculo familiar y de amistades de cada cual. Como bien viene apuntando Javier Marías en últimos artículos (ver <a href="http://javiermarias.es/wordpressblog/index.php/2010/02/28/la-zona-fantasma-28-de-febrero-de-2010-la-breve-vida-de-la-posteridad-2//”>La breve vida de la posteridad</a> )la posteridad en el mundo actual comienza a ser un concepto poco probable para pintores, escultores, escritores y artistas, en general.

    Un abrazo.

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  8. P.D. a Terly:

    No sé por qué, últimamente soy incapaz de dejar un enlace correcto en los comentarios. Para leer el artículo de Marías, se puede acceder desde el enlace de su blog, que aparece en esta misma página: javiermarias.es.blog

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  9. Dejar huella, eso es lo importante. Me encanta la profundidad, el peso del poema, las imágenes sutiles y elegantes, como ese "adelgazar la voz", que me hace leer bajito, bajito para apoyarme en la consistencia de la pisada que deja su impronta en la playa de la vida.
    Somos lo que regalamos; recibimos lo que damos.
    Así que, preparemos el camino. ¿no?
    Saludos, amigo.

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  10. Algo así, Esmeralda: yo creo que más que preparar el camino: caminar... y hacerlo con generosidad y sin dobleces.

    Gracias por la visita, amiga.

    Un abrazo

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  11. Amigo Antonio; totalmente de acuerdo con cuanto dice Javier Marías en el post de su blog. Casi toda obra literaria, musical, pictórica, etc, tienen una fecha de caducidad, no obstante, la perspectiva del artista, mientras esté en este mundo, ha de ser la de la eternidad, ya vendrán otros que en su camino se encargarán de ignorarla o no. Tanto Cervantes, con su Quijote o Dante, con su Divina Comedia, se vieron obligados a abandonar este mundo sin saber que sus obras serían eternas, pero seguro que las escribieron con ese fin.
    Un abrazo.

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  12. Una vez más, amigo Terly, coincidimos.

    Un abrazo.

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