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martes, 23 de marzo de 2010

El envidioso



Cualquier suerte ajena la ansiaba para él. Y no reparó nunca en su fortuna.

4 comentarios:

  1. El mal de los españoles, dicen. Bien definido, Antonio. Y la imagen, dice todo.
    Abrazos

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  2. Como llevo tiempo sin blogs voy a ver si comento, suscintamente al menos, sobre algunos de tus últimos post.

    Empezando por el final de la pagina: El de la muerte despistada me parece genial, dentro de tus mejores poemas para partirse.

    Con el de la vida injusta, no puedo estar más de acuerdo... pero bueno, es una oportunidad para los que no llegamos, además, así corre el escalafón.

    El rescatado de tu padre es realmente emotivo y si tuviste la ocasión de leérselo estoy seguro de que él se sentiría muy orgulloso y tú muy feliz de compartirlo.

    La oda al silencio es un poema de una hondura lírica enorme. Se oye el silencio, como decía una bloguera amiga, como en los discos antiguos.

    El relato de "Aquel miedo" es el de los miedos de todos los que fuimos niños. No cuesta nada identificarse; en mi caso el argumento era que los fantasmas no existían a menos que yo quisiera que existieran, así que yo repetía: "Los fantasmas no existen" y funcionó. Me ha seguido funcionando mucho después cuando me he encontrado con alguno de esos que hay por ahí que se creen algo.

    Y sobre este último aforismo solo puedo decir que es tan certero como breve.

    Un abrazo fuerte, Antonio.

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  3. Gracias, Esmeralda. Es verdad que, con la escultura, sobran las palabras.

    Un abrazo

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  4. manolotel, amigo, gracias por la visita y ese recorrido minucioso por mis últimos intentos. De acuerdo con tu opinión, siempre generosa y benévola.

    Un abrazo.

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