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miércoles, 10 de marzo de 2010

La caverna

[Imagen tomada de Google: elmakidelpinxo.blogspot.com]


Me enredo en la palabra más que nunca,
y me cuesta escribir, sacar afuera
unos versos, quizá alguna metáfora
que ronde, sin querer, por mi cabeza.

Será, me digo, que no tengo nada
que pueda, en realidad, valer la pena;
nada que se remueva en mis entrañas
con la precisa y mágica belleza

de las estrellas en el firmamento
mostrándose a la noche más intensa;
nada que sea temblor y me provoque,
o manantial que brote de mis venas.

Donde es piedra, y oscura, la palabra,
sin luz me adentro. Con tesón y a tientas.

5 comentarios:

  1. Si es cierto, la pluma moja mejor en tinta del sentmiento que por las venas corre.

    Aún así siempre está la sensibilidad inagotable que t pare buenas letras.

    Con cariño, esencia.

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  2. Precioso.Me encanta. Y para ir a tientas encuentras el camino adecuado. Un abrazo

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  3. Esencia y Milagros:

    Gracias por vuestra visita y vuestro comentario.

    Un abrazo.

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  4. No parece que sea esta, al menos en sentido estricto, la caverna platónica (donde los condenados solo ven pasar la sombra de las cosas), ni tampoco del todo las "profundas cavernas del sentido", de que hablara el mudejarillo ardiendo en su llama. Pero de ambas participa esa «palabra, piedra y oscura», que se acaba mostrando como «piedra que pesa y sin embargo vuela», en la parábola del poema y pese a los duros correajes de una estructura parasonetil devenida en más ligera "caminela". La estrofa se va consolidando. Este es otro ejemplo valioso.

    AJR
    (No sé por qué no puedo seleccionar mi perfil)

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  5. Efectivamente, Alfredo, no lo es. Más bien es caverna interior, íntima y personal a donde bajar en busca de luz, a pesar de su oscuridad y por ella misma. En fin, otra vuelta a lo mismo...

    Un abrazo.

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