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martes, 16 de marzo de 2010

La muerte se despista con la noche (broma representable)



Después de tantos siglos caminando
de noche por el mundo, me he perdido.
Un fallo absurdo, desde luego. Mido
la noche una vez más… sigue cambiando.

Antes, era sencillo, pues no había
luminarias, farolas ni neones;
y el titilar de las constelaciones
se sumaba a la noche en armonía.

El silencio, además, me despejaba
de cualquier contumaz interferencia.
¡La noche era la noche! Mi presencia
—mal está que lo diga—, se agrandaba.

Por entonces, qué fácil el trabajo:
elegida la pieza y mi señuelo,
era cuestión de usar el escalpelo
con sutil maniobra y desparpajo.

¡Era tan puntual! Como en lo oscuro
me podía orientar sin gran esfuerzo,
no me duraba nadie hasta el almuerzo.
¡Era la Muerte y mi conjuro duro!

Pero llegó aquel siglo de las luces
y tanta luz me tiene confundida…
Nada, que no… de nuevo estoy perdida.
(¡Y ahora me dí con un farol, de bruces!)

He intentado acudir a mi oculista
por ver si se le ocurre algún remedio,
pero, al verme, se piensa que lo asedio
y corre, que es el amo de la pista.

Así que, con la noche clareando,
nadie se tome a mal si lo confundo.
En mi vagabundeo vagabundo
me es lo mismo, al final, quién, cómo, cuándo.

6 comentarios:

  1. Ocurrente, divertido, gilesco (con todo el respeto y admiración que, como bien sabes, este adjetivo me merece) y absolutamente representable. Todo un disfrute.

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  2. Ciertamente, para sonreir...no sin que me pregunte si la Parca tiene acceso a internet y se entera de que ya inventaron unos lentes que ayudan a ver a los ciegos (noticia publicada hoy en un diario espagnol).

    Saludos,
    Lily

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  3. Gracias, Alfredo. Es, como queda dicho, "una broma", sin mayores intenciones. Celebro que te haya divertido.

    Un abrazo.

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  4. Esta claro, Lily, que esto de la ciencia va encaminado a terminar con una versión poética de la vida (y de la muerte). No conocía la noticia que apuntas, y espero que "mi" Parca no la haya visto tampoco: si no, se me va a rebelar antes del tercer cuarteto... Gracias por la visita.

    Un abrazo.

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  5. ¡Genial, Antonio! El tono sarcástico del poema deriva (y se agradece el estímulo) en cínico.
    No le falta humor a esta visión de la muerte que, en el fondo, anda perdida entre tanta sesudez científica. Ella, que tan misteriosa parecía.
    En realidad, es compañera del alma, desde que nacemos. Quizás sea nuestra primera amiga al sonar el primer llanto...
    Sigue misteriosa, pese a su despiste.

    Leerte, a veces, es como tomar un vaso de espumoso.

    Besos.
    Laura

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  6. Gracias, Laura, por tus palabras.

    Lo del "vaso de espumoso" me llega al alma. Y me hace cosquillas en la nariz. (guiño cómplice)

    Un abrazo

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