Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

domingo, 21 de marzo de 2010

Oda al silencio



                               Como cada fin de semana, soporto los estragos del "botellón".

Oh, bendito silencio,
serena exactitud,
aire encendido,
inaugural promesa de palabra,
ven a nosotros hoy,
en medio de este tiempo
en que el ruido es barrera
de extensa negritud.

Oh bendito silencio donde el tiempo
se acuna, donde el agua
responde —manantial— a la vida,
donde el pájaro alza
su trinar para todos,
y los enamorados
se encuentran y se aman.

Detén, alrededor de la mañana,
tu extensión más perfecta,
abrázanos
más allá de motores, sirenas,
martillazos,
voces desafinadas,
palabras malheridas;
dátenos con la fuerza
de la gravitación de los planetas;
desde la transparencia
de la palabra verbo,
y acércanos al hombre más auténtico,
al no contaminado,
al que escucha sus pasos,
y, en silencio, su voz.

Haz así, tú, silencio,
que lejos ya del ruido
y cuanto el ruido empaña,
traspasemos los muros,
viejas interferencias,
y en el curso más limpio
de la sangre, vivamos
un regreso al origen de las formas,
al día
en que todo era fácil
dicho desde el caudal de una mirada.

4 comentarios:

  1. Bendita sinfonía de los silencios amados: los que acompañan la ensoñación guiados por una buena lectura; aquellos que nos brinda la mirada que amamos y nos ama; la sinfonía del corazón que exige su redoble interior, el paraíso de su cantinela...
    Cada vez soporto más los ruidos, amigo Antonio.
    Que me den pájaros, que me den cascadas, que me den mi soledad requerida...
    Feliz día de la poesía y de la primavera.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Supongo, Esmeralda, que lo que querrás decir es que "cada vez soporto menos los ruidos". Si es así, en esto, coincidimos de pleno.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Vaya lapsus, evidentemente quise decir "cada vez soporto menos los ruidos", seguramente estaba pensando en que cada vez me molestan más. Entendido.

    ResponderEliminar