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domingo, 25 de abril de 2010

Ante unos versos escritos hace años

                                                  


Ajena soledad que fuera mía.

¿Soy yo quien se derrama
en estos viejos versos?

Alguien que fui, regresa
por las sendas que trazan
los ojos de quien lee.

11 comentarios:

  1. Nosotros nos vamos y regresamos, sin embargo la soledad que nos pensamos ajena a nosotros mismos, siempre ocupa un rincón de nuestra alma.
    Hermoso poema. Felicidades Antonio.
    Un saludo cordial.
    Carmela Rey

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  2. Antonio: La soledad ha sido musa de espíritus sensibles . En sus brazos hemos cobijado momentos de lluvia y desazón. A su amparo agridulce nos hemos mecido y estremecido sin remedio. Bendita soledad la que ofrece su balsa para enfrentarnos a poseidones enfurecidos. Bendita la soledad tranquila y nostálgica.
    Me ha gustado tu poema. Y sobre todo, saber que te salvó de la soledad, el amor.
    Es bueno rescatar poemas de hace años y volver a sentir lo que sentimos en su día. Como cuando miramos una vieja fotografía.

    Gracias por tu comentario de ayer. Me gusta aprender. Gracias.

    Feliz domingo en compañía.
    Un abrazo, amigo.

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  3. Las sendas que trazan los ojos. Que bello Antonio. Un abrazo

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  4. Hermosísimo Antonio. La vuelta a la raíz de la lluvia. Besos.

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  5. Carmela, Esmeralda, Milagros, Eli:

    Gracias por vuestras palabras. En ocasiones resulta curioso volver a páginas escritas hace años y descubrir qué lejos estamos de ellas; reconocer que aquel que las escribió en poco se parece a este de ahora y, sin embargo, son parte del mismo ser, inseparables.

    Un abrazo.

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  6. Las sendas y las veredas suelen ser de las partes más activas en las ausencias.
    A favor de las sendas y veredas: su excedente de vida natural.

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  7. Encantador blog...suficiente para una tarde lluviosa y acojedora...
    Saludos desde Venezuela...
    Mirella

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  8. Muchas gracias, Mirella. Siéntete como en tu casa.

    Un abrazo

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  9. Magníficos versos.
    Una soledad que hace compañían sin duda y unos ojos que fijan a veces un norte.

    Me ha encantado Antonio.

    Te envío un abrazo.

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  10. Gracias, Lola, por tu generosa lectura.

    Un abrazo

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