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lunes, 26 de abril de 2010

El lanzador de puñales

  
      Al otro lado del teléfono dicen mi nombre. Apenas lo confirmo, el vendedor afila los puñales y los lanza, como un hombre de circo, sobre mí. Los esquivo y le digo que no preciso ayudas, que ya me suicido un poco cada día en el supermercado.  (Para colmo, es la hora de la siesta.)

18 comentarios:

  1. Chispeante e ingenioso. Saludos amigo.

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  2. Muy bueno Antonio, con fina ironía y con ingenio. ¿Por qué se empeñan en que cada día necesitemos más "puñales? Creo que le marketing ya no es al producto en sí, está orientado a inventar nuevas necesidades, y ni siquiera respetan la hora de la siesta... ¡ay!

    Un abrazo.

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  3. Ese, efectivamente, es el problema, Paloma; que se empeñan en crearnos "necesidades" totalmente "innecesarias". Aute lo decía hace años en aquella canción de su disco "Babel": "Producto, consumo, ése es el triste tema de esta canción".
    Y, encima, se nos meten en casa, ya sea la hora de la siesta o la del desayuno; sin importarles si la víctima de turno trabaje de noche o pueda estar convaleciente, pongo por caso, aunque no sea el mío.

    Un abrazo.

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  4. Qué cabrones. Ya no respetan ni a los que vamos al supermercado.

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  5. Es que se tienen que ganar el pan...

    Mientras, tras el muro de esponja, nos empapan con pesados chorros diarios de ajena tozudez.

    Abrazos

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  6. La hora de la siesta, los fines de semana, cuando estás de sobremesa... Pero es así, hay que entender el trabajo de los teleoperadores.
    Lo respeto (aunque yo los corto de cuajo - eso sí - con mucha educación)
    Un saludo

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  7. Ahí le has dado, Enrique: ni a los que vamos al súper.

    Un abrazo, casshondo.

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  8. Si yo, del pobre que me llama, no digo nada. Lo que me joroba es la técnica de querer meterse en el espacio de uno para venderle cosas que no son necesarias. Y si siguen llamando es porque debe de haber gente que pique, naturalmente.

    Un abrazo.

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  9. Totalmente de acuerdo, Esmeralda. Como digo, el que llama se gana el pan como puede. Otra cosa es esa filosofía de entrar en casa para colocarte lo que se les ocurra.

    Un abrazo.

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  10. !Y en la hora precisa! Estupendo relato, ingenioso y acertado. Enhorabuena.
    Un saludo cordial
    Carmela

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  11. Gracias, Carmela. Es lo que tienen los lanzadores de puñales, que buscan siempre el mejor momento.

    Un abrazo.

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  12. Lo peor, Antoniuo, es lo de la siesta.
    ¿Pero es que acaso no saben que esto es España y que la siesta es "sagrá"?
    Yo, si llaman a esa hora no les dejo decir ni pío. Cuelgo y a otro asunto, o sea, a seguir durmiendo la siesta.

    Un abrazo.
    Elías

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  13. Ya ves, Elías, hasta dónde llegan los tentáculos del márketing: hasta la profanación de tan sagrada hora.

    Un abrazo.

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  14. Cierto a la hora de la siesta, pero no sé de que marketing se trata porque a esas hora lo menos que uno hace es comprar, con la mala ....., que entrá cuando te echas para 30 min y te despiertan a los 10 jolines.

    Que bueno!!!!

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  15. Pues tienes toda la razón, Lola; para más "inri", quieren vender después del incordio inicial de romperte el ratito de reposo. En fin, por lo menos, estas cosas, sirven para fantasear un poco y afilar el lápiz.

    Un abrazo.

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