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viernes, 16 de abril de 2010

Tres poemas por el Poema (*)



Poema: definición


La voz, que se adelgaza como un hilo.
La razón, que en agua se convierte.
La ilógica, que ocupa los renglones.
La lógica, que oficia en lo inconsciente.
La perenne batalla de la forma y la idea.
El color, la medida, el abismo acechante.

Sólo, al final, el rastro de lo que en la memoria
es sublime, y se sueña
                                   expresado en silencio.




Poema: génesis


¿Desde qué sima surges hasta mi?

Acepto tu llamada en medio de la noche
y cruzo las regiones detenidas
en el atlas polar de la memoria.
Soy un sonámbulo por los laberintos
que confunden mi paso hasta tu rostro,
soy el dudoso peregrino que tiene,
ante sí mismo, miedo del espejo.

Soy él, sí, pero sigo adelante:
buscando una señal que te defina,
que me indique la forma de encontrarte,
de desvelarte al fin de tu misterio,
y acercarte a mis ojos con luz propia.

(Ya parece por fin que te he encontrado,
parece que te muestras azul a mi deseo,
y, sin embargo, vuelves al origen:
a tu mágico origen de penumbra y estrella.)

Será ése mi destino: andar errante
detrás de tu desvelo, y siempre hallar
estelas de tu paso, dulces llamadas, fugas
que son de ti, pero que nunca
alcanzo a deterner, y hacer palabra.




Poema: conclusión


En cada verso
el corazón se duele
un poco más:
                      las horas
se hacen monotonía
donde el conocimiento
ignora sus reflejos.

Después, tras la derrota,
queda todo en silencio,
y alguna vez,
casi en penumbra,
una palabra surge
para explicar el mar.


(*) De Del verbo y la penumbra - RIALP, 1985 
[Fotografías: Iglesia visigótica de Santa María de Melque (San Martín de Montalbán - Toledo)  ©  Carmen Elvira]

6 comentarios:

  1. Interesante este peregrinar interrogante en torno a la palabra que nos busca (¿O la buscamos?), nos araña, germina, encuentra un hueco en el corazón, se vierte, quema como el fuego, vuela, aparece y lo silencia todo, después de habernos derrotado.
    Muy interesante.
    Un abrazo

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  2. Buen rescate estos poemas del Adonais, que se mantienen vivos y frescos, signos de una permanente indagación, y pasado el tiempo, síntomas fértiles de una admirable fidelidad a la palabra y su misterio cotidiano. Un abrazo, Antonio.

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  3. Esmeralda, gracias por tus palabras hacia unos poemas ya lejanos en los que, a pesar del tiempo transcurrido, aún me reconozco.

    Un abrazo

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  4. Gracias, Alfredo, por tus palabras.

    Un abrazo.

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  5. Más allá de la palabra, el hombre...
    Más allá del hombre, la palabra...
    Y entre los dos
    los versos...

    Un abrazo,
    Lily

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  6. Amiga Lily, perfecta conclusión. Gracias por la visita.

    Un abrazo.

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