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domingo, 16 de mayo de 2010

Almacén de Coloniales y Ultramarinos



     Estaba la tienda del señor Tomás, y, después, estaban las tiendas de Coloniales y Ultramarinos; más que tiendas, almacenes: Almacén de Coloniales y Ultramarinos, seguido del nombre correspondiente: Olmedo, González y Morales, Carrión… Éstos, se parecían en algo a la tienda del señor Tomás, pero yo, cuando entraba en ellos —habitualmente con mi abuelo, que era representante de comercio—, los veía inmensos, nada que ver con las estrecheces de la tienda del barrio; y mucho más oscuros. Además, en todos, sobre los mostradores de madera, solían colgar bacaladas, ristras de ajos y embutidos; los jamones, más allá, como extrañas prendas, pendían de las vigas del techo. También, a un lado del almacén, había una báscula donde se pesaba el género y en la que yo me encaramaba en cuanto podía; siempre, con una emoción parecida a la que sentía cuando montaba en las atracciones de la feria. Otra cosa que diferenciaba los Almacenes de Coloniales de la tienda del señor Tomás eran los sacos con las bolas de sal para las vacas, habitualmente cerca de la puerta, y el gran cartelón de “Nitrato de Chile” que se anunciaba en la fachada. Luego, estaba el olor: mezcla de mil productos, poca ventilación y viejas humedades.
     Y lo mejor de todo, lo que los diferenciaba definitivamente de la tienda del señor Tomás: el botín que yo conseguía cada vez que entraba con mi abuelo, consistente en un puñado de caramelos y, como cosa extra, algún bombón.

2 comentarios:

  1. Lo del nitrato de Chile me hacía mucha gracia... Esa imagen del jinete con sombrero subido en su caballo, sobre fondo amarillo, ha sido todo un emblema de aquellos almacenes de ultramarinos y coloniales llenos de olores mezclados, difuminados entre el gris de las paredes y las batas de los empleados.
    Me quedo con la tienda de mi tio Lucas. Allí, por lo menos, había chicles Bazoka, que me duraban casi toda la semana.
    Un abrazo

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  2. Esmeralda, es que el chicle Bazoka (Bazooka? No recuerdo si se escribía de la primera o segunda forma)daba mucho de sí. ¡Y lo duro que estaba al principio! Menos mal que entonces los dientes aún respondían... jejeje...

    Un abrazo.

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