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martes, 4 de mayo de 2010

La higuera



     A propósito de la higuera, mi abuela paterna me contaba una historia. Me preguntaba ella: “¿Tú sabes por qué la higuera es el único árbol que da dos frutos, las brevas y los higos?” Y al decirle yo que no lo sabía, me empezaba a contar este cuento, algo irreverente: “En cierta ocasión, Jesús, se dirigió a San Pedro, que al parecer era un poco borrachín, y le preguntó: ‘¿Pedro, cuál es el árbol que más te gusta?’ Éste, enseguida pensó en la vid (aunque no fuera un árbol, exactamente), pues le gustaba comer las uvas recién cortadas y, más aún, el producto de éstas, el vino, al que era buen aficionado. Y a punto estuvo de decir, ‘La vid, Señor.’ Pero temiendo que Jesús le reprendiese por su afición a la bebida, mintió: ‘La higuera, Maestro.’ Jesús le miró condescendiente, pues de sobra sabía cuál era el fruto que más agradaba a su discípulo; luego, sonriéndole, respondió: ‘Entonces, hijo mío, puesto que bien me sirves y sé que me amas, y tras de mí predicarás mi doctrina, desde hoy mismo, para satisfacción tuya y de los que vendrán en el futuro, la higuera  será el único árbol que dará dos frutos: brevas e higos.’ San Pedro, que por entonces todavía no era santo, se lamentó de haber engañado al Maestro, pues por un momento pudo imaginar las vides con dos frutos y los maravillosos vinos que hubiesen dado.”
     Y así, sonriente, contemplando mi expresión confusa de niño de seis años que no acaba de entender del todo lo que le han contado, mi abuela terminaba el cuento y seguía con su labor de ganchillo, sentada en su silla, en el patio de la casa.

16 comentarios:

  1. Bella historia la que cuentas.

    La abuela haciendo un alto en su labor, para descansar sus ojos y aprovechando el momento para trasmitirle aquel niño, el amor a la naturaleza, a los árboles, a la higuera.

    Yo una vez le dedique unas palabras a mi higuera, cuando el invierno la dejo desnuda.

    Momentos inolvidables de la niñez, me encanto!

    Saludos mediterráneos

    Posdata: La fotografía es una delicia, esa mujer

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  2. Hay parábolas que no comprende un niño, pero quedan en la raíz de él; el tiempo se encargará de dar frutos.

    saludos.

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  3. Lo que no sepan las abuelas...
    Mira tú por dónde me entero del porqué de los dos nombres del fruto de la higuera.
    Nunca acabamos de aprender y sorprendernos.

    Preciosa historia, Antonio.

    Pdta: de acuerdo con Mediterráneo en la belleza de la foto.

    Abrazos.

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  4. Añoro muchas cosas de mis dos abuelas, en especial aquellas historias sobre brujas, demonios, lobos y ganado de mi "gran madre" materna y las de las gentes de los cafés y teatros del centro de Madrid de mi "gran madre" paterna. La primera en el corredor de una casona astur y la segunda bajo las faldas de una mesa camilla. Tan diferentes y tan iguales...
    Un abrazo.

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  5. Cuánta sabiduría popular transmitida por las abuelas...
    Mi bisabuela Tomasa, llegaba a la casa familiar, a pasar una temporada con nosotros, y era, para mí y para mis amigas, un verdadero regalo: aquella mujer menudita y alegre, con el habla de la ribera (Aldeadávila), distinta a la nuestra, bailando en corro con nosotras y enseñándonos coplillas y cancioncillas nuevas... " El baile de las carrasquillas, es un baile muy disimulado, que en posando la rodilla en tierra, todo el mundo se queda sentado..."

    Cuánta magia se despierta con estos recuerdos de la infancia...
    Un abrazo

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  6. Porque es áspera y fea,
    porque todas sus ramas son grises,
    yo le tengo piedad a la higuera.

    En mi quinta hay cien árboles bellos,
    ciruelos redondos,
    limoneros rectos
    y naranjos de brotes lustrosos.

    En las primaveras,
    todos ellos se cubren de flores
    en torno a la higuera.

    Y la pobre parece tan triste
    con sus gajos torcidos que nunca
    de apretados capullos se viste...

    Por eso,
    cada vez que yo paso a su lado,
    digo, procurando
    hacer dulce y alegre mi acento:
    «Es la higuera el más bello
    de los árboles todos del huerto».

    Si ella escucha,
    si comprende el idioma en que hablo,
    ¡qué dulzura tan honda hará nido
    en su alma sensible de árbol!

    Y tal vez, a la noche,
    cuando el viento abanique su copa,
    embriagada de gozo le cuente:

    ¡Hoy a mí me dijeron hermosa!

    Juana de Ibarborou

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    Preciosa historia, Antonio, me ha traído a la mente ese poema que me gustó tanto. A tu abuela seguro que le hubiera gustado también.

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  7. Muy simpática la abuela y la historia. Guardala como oro en paño. Porque es una joya. Un abrazo

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  8. Qué curioso, Antonio, esta historia confirma lo que yo noto muchas veces, del enorme parecido entre las costumbres de la zona de Talavera y toda la comarca de la Jara de Toledo con la Jara de Cáceres y con mi pueblo, y no me refiero esta vez a Navalmoral, me refiero a mi pueblo, pueblo ,es decir Bohonal de Ibor, que linda con la Jara de Cáceres.
    Lo que nos cuentas me lo contaba mi padre cuando yo era pequeña y a él se lo había contado su madre, mi abuela que sabía muchísimas historias y cuentos... un millón de gracias, porque... ella era mi abuela favorita, yo la quería muchísimo y tú me la has acercado esta noche.

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  9. Gracias, Mediterráneo, por tu visita. La fotografía, tomada de la red, está levemente distorsionada. Por un problema con mi escáner, no puede poner una de mi abuela, similar a ésta, también haciendo ganchillo, como era mi intención.

    Un abrazo.

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  10. Gabriprog, totalmente de acuerdo en lo que dices.

    Un abrazo.

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  11. Elías, ya se sabe... el saber popular.
    De esta historia, curiosamente, no me había vuelto a acordar desde "ni se sabe", y al escribir sobre los higos, lógicamente, surgió en mi mente. El siguiente paso, lo tenía claro: compartirla con vosotros.

    Sobre la fotografía, te comento lo ya dicho a Mediterráneo.

    Un abrazo.

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  12. Jesús, es que los abuelos, pudiendo disfrutar de ellos, son una fuente de luz inagotable para toda la vida.

    Un abrazo

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  13. Esmeralda, no sabes cuánto agradezco cuando veo que a través de mis recuerdos se despiertan los de los demás: es como si, de alguna manera, una inmensa red de circuitos se interconectara. Y eso me gusta.

    Un abrazo.

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  14. vocal, gracias por el poema de Juana de Ibarborou; no lo conocía. Seguro que sí le hubiese gustado a mi abuela, ya lo creo.

    Un abrazo.

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  15. Milagros, gracias. En la caja fuerte de la memoria la tengo; aunque, la mejor manera de guardarla, es abrir la puerta y dejar que pertenezca a todos. Ésa ha sido mi intención con esta entrada.

    Un abrazo.

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  16. Luisa, no me extraña nada lo que nos dices. A fin de cuentas, Talavera, a pesar de estar encuadrada administrativamente en ese extraño ente que es "Castilla-La Mancha", siempre ha gozado de un ámbito propio: La comarca de Talavera y sus antiguas tierras, formada por las subcomarcas de La Jara, la Sierra de San Vicente, La Campana de Oropesa, el Valle del Ibor, el Campo Arañuelo, el Rincón de Anchuras y el Valle del Tiétar.

    Celebro que la historia te haya traído buenos recuerdos.

    Un abrazo.

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