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sábado, 22 de mayo de 2010

Otro soneto raro (y al revés)



Ya que la inspiración está dormida,
hagamos del poema la medida.

Terciemos con esmero y al compás
sin que se pierda el paso en el envite,
y aunque se meta en medio Satanás.

Que si escribir es una tentación
que sólo vence aquel que la escritura
asume entre el temblor y la locura,
también, a veces, es una oración.

Pero las más, no es más que un espejismo
de luz en los confines de un abismo
al que nos asomamos cada día.
No es otra cosa, al fin, la Poesía,
que el reflejo de sombra de uno mismo.

11 comentarios:

  1. Bueno, parece que esta vez me adelanto a todo el mundo, se nota que en Madrid están de puente. Estupendo soneto, Maeztro, que, aunque escrito al revés conserva su esencia misma: La conclusión en los últimos versos.

    Recuerdo que un buen amigo que ya no está, Oseas, me dijo en más de una ocasión que sus poemas no tenían porqué coincidir con sus pensamientos en un momento determinado, pero yo siempre he pensado como tu, que son el reflejo de uno mismo. Si no se hace así se podrán escribir buenos poemas, pero nunca llegarán al corazón.

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  2. Perfecto. Eres un artista de la métrica, amigo talaverano. Qué facilidad!! Ya te salen sin problema alguno. Es un juego divertido.
    Siempre me ha gustado el soneto.
    ¿Conoces el libro "Sonetos Votivos" de Tomás Segovia? Te lo recomiendo, una delicia.
    Feliz domingo. Un abrazo

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  3. Yo creo que Antonio nació sin problemas de métrica. Es más, creo que ya escribía sonetos perfectos cuando era pequeñito. :)

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  4. Vocal, ¿cuándo vamos a borrar lo del maeztro?
    La verdad es que, últimamente, me ha dado por jugar con distintas variantes del soneto, por puro juego y puro placer. A veces, quedarán más profundos o sentenciosos, otras veces, se quedarán en eso, puro artificio. En unos casos, habrá quien pueda identificarse con un poema; en otros, con otro distinto... y habrá quien no se identifique con ninguno (y estará en su derecho).

    Y respondiendo a tu segunda intervención: no te creas. Yo no escribí un poema "cuadradito de métrica" hasta después de veinte años de escribir poesía. Fue un aprendizaje duro y a base de muchas lecturas y "ajustar el oído".

    Un abrazo.

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  5. Esmeralda, el soneto, lo hablaba esta misma mañana con un buen amigo, siempre tiene un empaque especial (siempre que salga medianamente digno). Es, como él decía, una partitura aún sin escribir, en la que hay que ir encajando las notas (las palabras), los ritmos (los acentos), los espacios (los silencios)... A partir de ahí, uno puede buscar variantes, divertimentos, sonetos en blanco, etc. etc... pero encajar algo en esos 14 versos, tiene siempre su aquél.

    No conozco el libro que me recomiendas de Tomás Segovia. Me pongo en marcha para localizarlo y leerlo. Ya te comentaré. Gracias por la recomendación.

    Por cierto, otro muy buen sonetista y buen dominador de las formas clásicas, en general, mi amigo Francisco Castaño (toda su obra publicada en Hiperión). Entre otros títulos, "Breve esplendor de mal distinta lumbre", "El decorado y la naturaleza", "El hallazgo y la espera", o "Libro de las maldades" (éste, con mucha mala uva y muy divertido). También "El fauno en cuarentena"... y más. Vaya, si no lo conoces, a cambio de tu recomendación.

    Un abrazo.

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  6. Tu técnica es admirable y tu rincón virtual siempre tan acogedor como quien lo cincela. Saludos fraternos Poeta exquisito.

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  7. Sebastiano, muchas gracias por tus palabras. Bienvenido a este rincón de verbos y penumbras. Como digo otras veces, la puerta está siempre abierta.

    Un abrazo.

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  8. Realmente es admirable tu capacidad para construir sonetos.
    Un saludo.

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  9. Tisbe, bienvenida al verbo y penumbra. Tanto elogio comienza a agobiarme un poco. Yo creo que, al final, hacer un soneto es cuestión de oído y mucha práctica. Otra cosa es dotarlo del contenido conveniente. Ahí, no apostaría yo en demasía por los míos.

    Un abrazo.

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