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viernes, 7 de mayo de 2010

Palabras celebradas



Como la aurora, irrumpes lentamente
en el desierto abierto de mi vida:
me traes la luz que sé que no poseo;
claridad hecha amor, llama que nombra.
Y con la sencillez con que la aurora
extiende sobre el día sus dominios,
también tú te desbordas por mi pecho,
y alzas un vuelo que hacia ti me eleva.
Tan alegre es tu amor, tan de mañana,
que no importa que rueden calendarios,
que vengan los inviernos con su cierzo,
que la nieve nos cubra de preguntas.
Tan alegre es tu amor, que aunque yo calle,
y no te diga nada, lo percibo;
baila en mi corazón con pies tan leves,
que escribe en él palabras celebradas.
Ante esa claridad que tú me otorgas
a todas horas, yo, cruzo los sueños
y salgo hasta tu encuentro cada día,
seguro de que en ti mi nombre arraiga.
Lo demás, poco importa. La luz tiene
la identidad de tu respiración.

10 comentarios:

  1. "La luz tiene
    la identidad de tu respiración"
    Tus palabras hacen huellas.
    Alicia

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  2. LLeva rotundidad en fondo y forma este poema, un peso importante en lo que se dice y en cómo se dice... La afirmación de lo que se es, de lo que se tiene, la seguridad del amor amparado. Y esa luz que derrite las dudas propias de los inviernos. Esa luz que sustenta, alimenta, se identifica.
    Rotundo. Inmenso. Enhorabuena. Sigue cruzando sueños y encontrando amaneceres.
    Un abrazo

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  3. Pues éste, Antonio (y disculpa esta tendencia mía a buscarle al poema las reverberaciones, que es también búsqueda de comunicación), me parece que no le hubiera desagradado a Salinas, don Pedro (aunque él lo escribiera con cierto grado de "impostura social"). Yo creo que suena en esa cuerda de la sublimación rotunda del amor que, sin embargo, se deja decir serenamente, casi como si se tratara de los gestos de un oficio cotidiano. Lo dice bien claro el poema: "palabras celebradas", que celebro. Un abrazo.

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  4. Hola, Antonio

    Vengo del blog de tu tocayo, Antonio Castellón.
    Venía para decirte que me había encantado el soneto que ahí dejaras, referente al paso del tiempo. Pero al llegar aquí, y leer este último verso que posteaste, también me fascino. De modo que te felicito por ambos.
    Eres un gran poeta.
    Saludos desde México

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  5. Alicia, gracias por la visita. El halago, que agradezco, a mi corto entender, algo excesivo.

    Un abrazo.

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  6. Esmeralda, bajo la resonancia de tus palabras, el poema parece crecer más de lo que es; tanta tu generosidad.

    Un abrazo.

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  7. Alfredo, la verdad es que no había pensado en que estos versos (que, por cierto, surgieron casi de corrido) tuvieran algo que ver con el poeta de La voz a ti debida, pero, visto bajo tu luz, no niego que, efectivamente, puedan tener cierta resonancia. A fin de cuentas, escribir, no deja de ser un diálogo con la tradición con el afán de abrir caminos al futuro. ¿No?

    Un abrazo.

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  8. Lirio, bienvenida a este rincón de verbos y penumbras. Gracias por su generoso juicio hacia mis versos.

    La puerta está abierta siempre.

    Un abrazo.

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  9. LO leí hace unos días y no pude pararme... es un poema de los que calan, que te dejan empapado y con peso, agradable peso.

    Más abrazos.

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  10. Gracias, Luisa, celebro que te haya gustado.

    Un abrazo.

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