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sábado, 8 de mayo de 2010

A vueltas con el tiempo



Encerrado en mi esfera de cristal, se superpone el tiempo:
un sinfín de círculos concéntricos se expande hacia todas
      las posibles direcciones.
Cada círculo, contiene una parte de mí,
de mi espacio y mi tiempo,
de mi memoria y de cuanto olvidé.
Sumados todos, vuelvo a ser yo mismo.
Sólo que, llegado a este resultado, también me desconozco,
pues, desde el que soy ahora, no puedo abarcar la unidad completa del que soy
     en el centro de un tiempo y un lugar sin posible medida,
     sin referentes ni coordenadas.

Encerrado en mi esfera de cristal, miro pasar el tiempo.
Para viajar con él, trazo palabras,
conjuro rimas,
disecciono nombres…

8 comentarios:

  1. Pero en ningún lugar pasa el tiempo como pasa en Praga... Antonio, con tu permiso,
    aquí dejo una pista para curiosos. Un abrazo.

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  2. Y las agujas que lo engullen todo: respiración, latidos, reverberaciones, lágrimas, ecos ... Y el tiempo pasa, llevándose nuestra esencia, devolviéndonos imágenes de lo que fuimos ... El tiempo, ese gigante que devora todo y devuelve lo que le apetece. En ese juego andamos todos, engañados por el tic tac que todo lo mueve.
    Hondo poema.
    Un abrazo

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  3. Me gusta tu poema. Los relojes -y este de Praga es una maravilla-, dan esa ansiedad típica del paso del tiempo.
    La sensación que me ha transmitido tu poema en una primera lectura, fue la del tic-tac con ecuación matemática.
    Un abrazo

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  4. He sentido la sensación de estar en una de esas bolas de cristal que cuando las mueves nieva. Ese punto es el presente que no marcan los relojes porque ya mismo es ayer y el mañana aún no llegó. Los círculos en los que nos reconocemos están siempre detrás.

    Abrazo.

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  5. No podría estar más de acuerdo con esa afirmación, Alfredo. Gracias por acercar los entresijos del mágico reloj de la capital checa.

    Un abrazo.

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  6. Esmeralda, tú lo has dicho: En ese juego andamos todos, engañados por el tic tac que todo lo mueve.

    Gracias por la visita y tus palabras.

    Un abrazo

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  7. Ángeles, gracias por tus generosas palabras que, a mi entender, trascienden la medida del propio poema.

    Un abrazo.

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  8. Luisa, me gusta esa lectura que haces del poema. Es cierto que los círculos en los que nos reconocemos están siempre detrás. De ahí, creo yo, la importancia de la palabra escrita.

    Un abrazo.

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