Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

martes, 22 de junio de 2010

Apenas amanece

[Imagen: Murallas medievales de Talavera de la Reina]

Me asomo cada día a las puertas del día,
apenas amanece: por delante y en blanco
el inventario en sombras que debo completar.
Aquí estoy yo de nuevo para tejer silencios,
alimentar mi tiempo con palabras y vida,
con el amor que ofrezco y el que me dan y amaso,
con la duda que es parte innata de mí mismo.
La ciudad, mientras tanto, ajena, va a lo suyo,
y se compra, se vende, se sueña, se fracasa,
se mendiga en las calles, se redactan edictos,
algunos son felices, algunos desgraciados.
Yo me asomo a las puertas de la ciudad y escribo,
no preguntéis por qué, mientras pasan las horas,
y miro alrededor y me siento dichoso,
feliz privilegiado en medio de la nada.
Escribo y no es la sangre la que tiñe mis versos,
sino la luz que surge radiante de sus ojos,
escribo las palabras que su boca sonríe,
la claridad más clara que brota de mis hijas.
Y sé que no está bien, que es mucho más correcto
que el poeta pregone su dolor a los vientos,
que rime sus miserias, sus viejas soledades,
la pócima de llanto que quema sus heridas.
Pero miro los versos que desnudan mis manos
de todo lo superfluo —gozosa transparencia
que anida en las palabras y engendró la alegría—
y sé que me contienen, mientras el tiempo fluye,
mientras el mundo es triste, a pesar de mi dicha.

8 comentarios:

  1. Es precioso ese despertar tuyo.
    Gracias por compartirlo.

    ResponderEliminar
  2. Precioso sermón cuando amanece y vives la alegría de sentirte y sentir tu felicidad... Dichoso tú, capaz de verlo, capaz de admirar la belleza de lo que está contigo.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  3. Desde luego demuestras que no es necesario escribir desde el dolor para hacer buena poesía. Pedazo alejandrinos.

    Tu poema me recuerda más de una conversación que tuve con nuestro amigo Oseas. Seguro que no has olvidado aquellos poemas que escribía tan cargados de pena, tormentas, sentimientos arrebatados, mu barroco él. Decía que naturalmente no sentía todo eso que escribía, pero que la buena poesía se escribía desde el dolor, aunque fuera aparente. Si hay un más allá, y puede echarle un ojo a este más acá, me reconocerá que estaba equivoocado y se quitará el sombrero, seguro.

    ResponderEliminar
  4. Gracias a ti, Lirio, por participar de mis palabras.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Esmeralda, ¿y qué decir a lo que dices? Simplemente, gracias. Seguimos en la brecha.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. vocal, yo es que no creo que a la poesía se llegue sólo desde el dolor, aunque haya multitud de muestras en este sentido. Creo más bien que a la poesía se llega desde la sinceridad, con uno mismo y hacia los posibles lectores. A partir de ahí, cualquier sentimiento de amor, desamor, ira, ternura, etc. etc... tendrá cabida, y dependerá sólo de la pericia y destreza del poeta y de su capacidad con las palabras, el resultado consiguiente.

    Los que escribimos desde tiempo atrás, no hay duda de que somos portadores de un extraño germen que nos mueve a ello. Si el estado de uno es de felicidad, ¿hay que callar, cuando ese virus te empuja también a decirlo?

    Tras todo esto, decir también que aquellos versos de Oseas, escritos desde el estado de ánimo "equis", tenían su enjundia y su belleza.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Te leo y crezco. Gracias por ser.

    ResponderEliminar
  8. Lo bueno que tienen los blogs, es que podemos alimentarnos todos de todos.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar