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jueves, 24 de junio de 2010

Crónica de la noche más corta



    Eso de ser Maestro de ceremonias —vulgarmente, pregonero— de la Noche de San Juan, como que, en principio, me pilló un poco por sorpresa. Desde hace años, la Asociación de Vecinos Barrio de San Jerónimo, en colaboración con el Ayuntamiento de Talavera, organiza los actos de esta noche: se encienden hogueras, se saltan, se acompaña la fiesta con música, se reparte limonada y tostones a los asistentes y, por supuesto, el pistoletazo de salida lo da el pregón de San Juan, en el que el Maestro de ceremonias de turno habla de los rituales de la noche y anima a los presentes a disfrutar de la fiesta. Hace años, en un momento en que laboralmente estaba saturado, me solicitaron que diese el pregón, a lo cual no tuve otra que negarme, pues no tenía ni tiempo ni ánimo para ponerme a escribir nada relacionado con fiestas. Ahora, cuando aquella petición casi se me había olvidado, volvieron a pedírmelo; sólo que en esta ocasión no había nada que me impidiese ponerme manos a la obra y no había razón alguna para negarme a ello, bien al contrario, me sentí honrado porque se acordasen de mí, aunque en un primer momento algo desorientado, pues no tenía ni idea de cómo enfocar el pregón requerido. 

    Comencé a escribir unos versillos en exasílabos, muy cantarines ellos, pero pronto me di cuenta de que ni yo sería capaz de esbozar un discurso en ese ritmo ni, lo que sería peor, lo aguantaría nadie. De modo que di carpetazo a lo escrito y comencé de nuevo. Ahora sí lo tuve claro, tendría que escribir un romance, forma que al cuento se presta para contar algo sobre la Noche de San Juan. Me informé lo suficiente sobre rituales y prodigios de tal noche y me puse a darle a la pluma. Lo que quedó es lo que os copio a continuación, quizá demasiado largo para el blog pero que no tendría sentido publicarlo si no es en su integridad. Ya me diréis.

   Los actos comenzaron con el descenso de piraguas con antorchas por el Tajo. Todo un espectáculo visual del que, por desgracia, no pude obtener ninguna fotografía en condiciones, dado el número ingente de personas que se concentraba en las orillas. Tras ello, fue el pregón. Después hubo fuegos artificiales, se prendió la hoguera, se repartieron tostones y limonada entre los asistentes, y el grupo Cëltiber amenizó la velada con su música celta y rockera; todo, en un ambiente festivo y relajado, sin garras ni guerras, propio de esta noche mágica y de ritos ancestrales.

ROMANCE DONDE SE CUENTAN
DE LA NOCHE DE SAN JUAN
PRODIGIOS, SE DAN CONSEJOS,
Y SE INVITA A DISFRUTAR

Vecinas y convecinos,
amigos de Talavera:
en la noche más hermosa
—noche mágica y de fiesta—
permitid que ante vosotros
se presente este poeta
para glosar en romance
—forma que al cuento se presta—
algunos de los prodigios
que en esta noche de hogueras
ocurren, y ante los cuales
conviene mostrarse alerta.

Para aclarar la garganta
de modo que se me entienda
no vendría mal un trago
de vino, mas como es buena
y tiene poderes mágicos
el agua en noche repleta
de arcanos y de conjuros,
y es de condición diurética,
beberé un trago de agua
con permiso de la audiencia,
que ello habrá de ser buen bálsamo
para suavizar mis cuerdas,     
que, sin que sean de violín,
son vocales, pero suenan.     
(Y ahora, si lo permitís,
bebo y sigo… ¡como nueva!) 

Aclarada la garganta
y ya con la voz dispuesta,
quiero invitaros a todos
a esa mágica pradera
por la que cruzar la noche
de San Juan, con tanta fuerza       
que cuando llegue la aurora
ocultando la belleza                  
del nocturno que ahora cubre
el cielo y nuestras cabezas,
ahítos de Paraíso,
ya no importará que venga,
pues esta noche tan breve
será, en la memoria, eterna. 


Conviene que cada cual
venga dispuesto a la juerga,
a hacer de su capa un sayo;
por tanto, y en consecuencia,  
que traiga la fiesta dentro
de sí. Que si tal hiciera           
cada uno, tendrá hecho
buen trecho de esta carrera.
Que cada cual a su modo
y a su forma se divierta,
siempre que modos y formas
no acaben en zapatiestas.
Haya paz y después gloria,
nada de garras ni guerras,
que guardias y cirujanos
merecen también su tregua.

En la noche de San Juan,
cuando arden las hogueras,
y en las hogueras los males
de un año que a junio pesa,
por mor de la Asociación
de San Jerónimo —esta       
que se empeña año tras año
en que la noche sea plena—,    
a mí, que soy un profano
en rituales y leyendas,
me ha tocado ser docente
y explicar a cuantos quieran
lo que es la noche del fuego.
Pido, por tanto, indulgencia.

Como para ser maestro
y saber lo que se enseña         
hay que aprenderlo primero,
he indagado en bibliotecas,        
en legajos centenarios,
en cuadernos de mi abuela,
en apolillados libros
y en la Red, que a tal se presta
si nodos y ADSL
funcionan y no se “cuelgan”,
algo que, por descontado,
viene a ocurrir con frecuencia.   

Y confieso que he aprendido
de esta noche, bruja y bella,           
asombrosas enseñanzas
que en nada son bagatelas,
aunque en los tiempos que corren
muchos pensarán —¡Qué  pena!—
que todos estos saberes
son sólo cosas de viejas,
de otros tiempos donde aún
estaban faltos de ciencia.          
Escépticos siempre hubo
y habrá mientras haya Tierra,            
mas, para todos aquellos
que creen en la magia y sueñan
y en sus sueños es posible
lo imposible y la quimera,
ordeno aquí los prodigios
que, por lo que algunos cuentan,  
desde que esta noche es noche
de tréboles y de hogueras,
ocurren... según parece.
Que en los libros así reza.



El primer prodigio toca
a jóvenes casaderas,                          
y a mozas recién casadas
—que entre ellas la diferencia
no ha de ser mucha—: Si alguna,
amaneciendo ya, viera
un perro que solitario
y sin collar se pasea,
ha de saber que el marido
o el  novio —si es novia ella—
será, mientras haya vida,
un goloso y fiel carea
que habrá de lamer sus huesos
y sus carnes ad perpetuam.           
Tal recogen los escritos
de nigromantes y meigas.          

Hay un segundo prodigio,
y éste, a todos nos afecta,
pues si después de las doce
un gato se nos tropieza,
y es del cuervo la color
de su piel —¡oh suerte negra!—      
será negra nuestra suerte
por siempre. ¡Malhaya sea!
Mas si la color del gato
es de otra color cualquiera,         
el albur, antes esquivo,
se torna alegre y es seña
de felicidad. Los textos
consultados, en esencia,
lo recogen de esta forma
y de esta forma lo enseñan.                
Como el algodón, no engañan:
cosas así son muy serias.

El tercer prodigio alcanza
a los dones que la Tierra            
tiene a bien el concedernos,
a pesar de la torpeza
con que el Hombre, en estos tiempos,
usa y abusa de ella.
Si a media noche, esta noche,
una cruz en la corteza
de los árboles se hace
con mimo y sin que les duela,
habrá el labrador de ver
duplicada la cosecha.
Que en la noche de San Juan
la Madre Naturaleza,
es, más que nunca, una madre,
y como tal se nos muestra.

El cuarto prodigio tiene
a la luna y a la higuera                   
por sendas protagonistas.
Si alguien mira a la doncella
que en el balcón de los cielos
muestra su rostro de cera               
a las doce en punto, y mira
después al frutal que encierra
el misterioso secreto
por el cual un árbol diera
dos frutos, como son higos
y son —ya se sabe— brevas,            
verá florecer, ¡oh asombro!,
cada rama de la higuera.
Y con las flores, los frutos
llegarán como secuelas.




El quinto prodigio ocurre
a todo aquel que posea            
flor de higuera y flor de helecho
que en esta noche florean.
Pues aquel que poseyese
las flores que aquí se mientan
esta noche, se asegura
la mejora de su hacienda;                    
cuestión que en tiempos de crisis
merece tenerse en cuenta.

Son muchos más los prodigios
que en San Juan cobran presencia  
y que vienen de los tiempos
en los que la Madre Tierra
y el Hombre estaban unidos
más allá de la materia
por un nudo umbilical
que el Homo Sapiens rompiera,             
en un ya lejano día
de nefastas consecuencias.

¡Noche maga de San Juan,
la de las secretas puertas
invisibles que se abren
y a su capricho se cierran
e invitan a ser cruzadas
más allá de la prudencia,                     
que en cualquier otro momento
es pródiga consejera!

En esta noche tan corta,
y al temblor de las candelas,           
el Amor, siempre al acecho,
lanza sus certeras flechas,
y hace posible el abrazo,
y con el abrazo altera
a duendes, hadas, humanos,
ninfas, faunos…, y hasta bestias.          
Cosa que, si al fin es bueno
y a cualquier cuerpo le alegra,
puede engendrar el peligro
de que, pasada la fiesta,                 
quede el veneno hecho mosto
inoculado en las venas,
de tal modo que se acabe
emparejado y con suegra,
lo que no es bueno ni es malo
si de buen grado se acepta.                        
Cuidaros, pues, del Amor
y del mal de sus saetas.
Pero si el amor os hiere
habréis de saltar la hoguera               
siete veces, de la mano
de quien es amor y prenda,
que si en tal os aplicáis
vuestra pasión será eterna.

Danzad junto al fuego, y luego
olvidaros de las penas;                               
al menos, por esta noche
y aunque mañana esté cerca.
Al compás del fuego, el mundo
no habrá de ser esa fiera                
que aguarda cada mañana
con las fauces bien abiertas.
Al compás del fuego, el alma,
notaréis que se serena.

Para aliviar los calores
de estas llamas que no queman,               
y para purificar
de males y de tristezas
los espíritus y el cuerpo,
buscad las fuentes secretas,         
y allá, sin prisa ni usura,
bebed de su transparencia;
que aquel que sus aguas bebe
renueva salud y fuerzas.

No os olvidéis de cortar
tomillo, trébol, verbena,                    
perejil, eneldo, hinojo,
orégano, yerbabuena…,
todas plantas milagrosas
si en esta noche se siegan.          
Y si no hiciesen milagros
—que los tiempos no se prestan
a tamañas maravillas—
tendrán uso en la despensa,
que en una buena cocina
no han de faltar tales hierbas.

Conociendo estos prodigios
y con estas advertencias,
y, sobre todo, trayendo         
en el corazón la juerga,                  
puedo afirmar que la noche
de San Juan será perfecta.                     
Y dado que este romance
crece y el alba se acerca
rubrico, al tiempo que os digo:
Vecinos de Talavera,
cantad, danzad, divertíos
y que no pare la fiesta.



    Para dejar constancia de la insigne misión que se me encomendó, yo mismo he editado un cuadernillo con el título de Pregón para una noche de hogueras y una tirada de diez únicos ejemplares numerados, que he repartido entre personas próximas y la Asociación organizadora. 



    Por último, decir que, para asombro propio, los nervios traicioneros que suelen atenazarme en mis lecturas no aparecieron en esta ocasión, quizá porque los focos me deslumbraban y no veía a la multitud que juzgaba al pregonero, de modo que podía pensar que leía a solas y en el salón de mi casa, o, más probablemente, porque unos cuantos amigos se encargaron a lo largo del día de enviarme por teléfono o correo electrónico la necesaria energía positiva para que todo saliese a pedir de boca, y también porque abajo, escuchando, otro buen puñado de afectos familiares y amigos me mandaban sus buenas vibraciones. Incluso, el pintor Romeral y el poeta Jesús Cobo y su familia, viajaron desde Madrid y Toledo, respectivamente, para acompañarme en tan singular evento: toda una prueba de afecto y amistad que agradezco a todos en cuanto vale. En resumen, la cosa resultó bastante bien, nadie me tiró hortalizas, e incluso hubo gente a quien le gustó el pregón.

     Como recuerdo, la Asociación me regaló esta caja de cerámica, que, por supuesto, ya luce en mi casa en sitio preferente. 


16 comentarios:

  1. Yo estuve allí y pude dar fe del hecho histórico: nada de hortalizas, buenos parabienes y éxito. La tirada del romancero quedó corta pero ya se espera la reedición de los próximos miles.

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  2. Enhorabuena, Antonio, magnífica manera de inaugurar el verano y de darle continuidad al ciclo solar: casi hay un verso para cada día (y si le sumamos las cantarinas seguidillas de ayer, aún excede). Seguro que los seres de la noche, mágicos, imperecederos o sólo transeúntes, estarán complacidos. Como lo estamos quienes, aunque sea en la distancia pero desde la cercanía del blog, hemos podido disfrutar de esta olorosa enramada verbal que tantos prodigios anuda. Un abrazo.

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  3. Enhorabuena por ese hermoso pregón a modo de romance. La noche, apoyada en tus versos, fue más mágica todavía.
    Un abrazo

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  4. Hola, Antonio. Aunque no me prodigo en esto de hacer comentarios en los blogs, deseo manifestarte mi enhorabuena por el pregón que escuché in situ y que me pareció excelente. Ameno, acorde con la ocasión, con su buen toque de humor, su lenguaje en ocasiones con sabor añejo, su punto pedagógico,... En resumidas cuentas entretenido y además leído con aplomo.
    Pues eso, enhorabuena.

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  5. ¡Enhorabuena! Me alegra que todo saliese bien y que disfrutase todo el mundo de la noche mágica por excelencia empujados e influenciados por tu pregón-romance.

    Gracias por compartirlo y de nuevo felicitaciones por este trabajo tan bien hecho. Talavera en general y el Barrio de San Jerónimo en particular, pueden sentirse muy orgullosos.

    Mi aplauso y cariño.

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  6. El pasado dia 16 estuve en Madrid comiendo con el Paco Ruiz. La charla durante el agape (ya sabes que...futboleros no somos) se centro en nuestras pasiones, ludicas,intrascendentes, o si. Y salio "como el Antonio" haciendo referencia al cartel, que con anterioridad habiamos recibido. Despues de leer tu Romance no puedo por menos de espresar "olé tu pasion". Un abrazo

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  7. Lo dicho, amigo, felicidades por una labor tan buena, un pregón brillante y una vez más, las gemas celebran por qué mano fueron hechas.


    Un abrazo.

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  8. Gracias, Enrique. Siempre es bueno que haya testigos solventes, que luego se tergiversa la memoria en cuanto uno se descuida.

    Respecto a esos "cuadernillos" es lo que tiene ser "editor artesano y sin ánimo de lucro", que hay que equilibrar el tiempo con los costes de producción, ya que ambos no deben interferir en la economía familiar; vamos, no sé si me explico. (guiño cómplice, que no hay emoticones). Ahora, con buena subvención, sacamos la segunda edición en un santiamén y con tirada milenaria, si hace falta.

    Un abrazo.

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  9. Gracias, Alfredo. Esperemos que la Noche contribuya a la bondad espiritual (y material) del verano, y lo sigamos disfrutando; a ser posible, con algún que otro encuentro y camaradería.

    Un abrazo.

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  10. Esmeralda, muchas gracias. La verdad es que, sobre todo, la noche fue agradable y divertida. No está mal, dados los tiempos. ¿Qué más vamos a pedir?

    Un abrazo

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  11. Pablo, te agradezco enormemente tus palabras. Celebro que el pregón te resultase agradable. Tu comentario se ajusta punto por punto a mi intención a la hora de escribirlo.

    ¿Como van esos "Rumbos"?

    Un abrazo.

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  12. Luisa, gracias a ti por tus palabras generosas, y por estar siempre ahí, al otro lado.

    Un abrazo.

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  13. Anónimo, ¿Jose? Supongo que sí. Ya sabes cómo me lo paso con este extraño vicio de hacer versos. Claro, que hace sólo unos años, nos dedicábamos a otros no sé si peores... (guiño)

    Un abrazo.

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  14. Gracias, Eli, por tu juicio benevolente y generoso.

    Un abrazo.

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  15. Es fantástico amigo, lo hemos leído en casa, comentado y disfrutado con gran entusiasmo y regocijo. Ya solo nos queda ver el vídeo. (Esta tarde se lo pongo a mi churri a la hora del partido... no, no te haré esa faena, se lo pongo antes, por si perdemos)

    Un abrazo.

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  16. Gracias, vocal; tú, siempre tan espléndida en tus juicios hacia mis palabras.

    Un abrazo a ambos.

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