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viernes, 11 de junio de 2010

Luz escrita

 [Imagen: Acuarela de Javier Miguel]

Hay veces que uno escribe,
y escribe
y luego rompe,
y lo intenta de nuevo,
y lo repite
con formas diferentes:

luz escrita, pergeña, por ejemplo.
Y luego, se da cuenta
de que no hay luz alguna
en sus palabras.
Y corrige: sangre escrita,
para dar a entender
que lo que queda
en los versos, es parte de uno mismo.
Pero esa imagen
tampoco le convence.
Y tacha nuevamente,
y luego rompe,
y comienza de nuevo…

Puede que pasen días,
y hasta meses,
y tras éstos, los años.
Y en ese tiempo escriba mil poemas,
dos mil… quizá un millón.
Unirá las palabras sin usura,
mantendrá los acentos,
dibujará paisajes
externos o interiores…
y seguirá buscando luz escrita,
hasta que ya cansado
vuelva los ojos hacia sí
y acepte
que a pesar de los libros
y de lo que le digan
los demás,
no hay más luz que el silencio
cuando lo escucha el corazón
y calla.

8 comentarios:

  1. Esos tres últimos versos valen por toda una obra poética.



    Un abrazo.

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  2. Bueno, he quedado sin palabras. Me ha llegado profundamente el poema, me he sentido identificada, me suele suceder igual.
    Un saludo.

    mariarosa

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  3. A veces la mejor lección que nos aporta el silencio, es dejar que sea.

    Es fantástico Antonio, comparto el comentario de Noray y te felicito.

    Un abrazo.

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  4. Fantástico, amigo. El oficio de poeta es así: llega la idea, se corrige, se cambia, vuelta al comienzo... Duele el silencio pero, a la postre, llegará la música deseada.
    Un beso

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  5. Sangre escrita en nuestras venas por acentos de tan expresivo silencio y en el tuyo, buen amigo, todos los nuestros comulgan.

    Versos bellísimos Antonio.

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  6. Herramientas de supervivencia, luz y experiencia. Palabras...


    Buen fin de semana!

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  7. Que hermoso Antonio. Que hermoso.


    no hay más luz que el silencio
    cuando lo escucha el corazón
    y calla.


    Me haenantado y emocionado. Un abrazo

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  8. Noray, mariarosa, Paloma, Esmeralda, Eli, Gabriprog, Milagros:

    Gracias por vuestras lecturas generosas. Por estar ahí y dar razón de ser a esta ventana.

    Un abrazo.

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