Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

lunes, 7 de junio de 2010

Otra vez, Praga.



Invita Praga al verso, pues habita
en el jardín azul de la memoria,
junto a París y el Sena, o la tristeza
de un Bucarest del año ochenta y siete.
Pero como no soy Jan Nerudova
este verso no abarca la armonía
que se respira en la ciudad de Kafka,
y no consigo entrar en sus tabernas,
ni en el silencio de su catedral,
ni me atrevo a subir a la Colina
Petrín, ni a disfrutar de la sorpresa
de una banda de jazz en plena calle.
Y Praga se me escapa entre los dedos
y el baile lento de sus marionetas.

Me hechizó la ciudad, mas, si lo pienso,
esa presencia mágica en que insisto
no habría sido igual si tu presencia
no me guiase aún, omnipresente,
por sus puentes, sus calles y sus plazas.
Porque, quizá, de haberla visitado
sin el abrigo de tu compañía,
hoy Praga en mí sería otro recuerdo
y no despertaría en estos versos.

14 comentarios:

  1. Neruda y tú saben a Praga. Besos Antonio.

    ResponderEliminar
  2. Hermosa Praga, que con tu verso Antonio, has sabido que yo sin conocerla, la vea así. Gracias.
    Un beso

    ResponderEliminar
  3. Praga en amor es Praga inolvidable. Lo trasladas muy bien: 2se te escapa entre los dedos2. Hay ciudades que nos rebasan en el recuerdo.

    Besos.
    Laura

    ResponderEliminar
  4. Hay ciudades que se incrustan en el alma para siempre. Y si la visita es de la mano protectora, mejor que mejor.
    Dichoso tú.
    Un beso

    ResponderEliminar
  5. ¡Qué belleza!

    Hace demasiado tiempo que no he vuelto a Praga, aunque continúo viéndola en mi retina.


    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Más coincidencias, Antonio: Praga es una ciudad mítica para mí, y mi estancia allí hace unos años fueron unos días inolvidables.

    Precioso y evocador poema (que ya me hubiera escribir a mí).

    Pdta: En el cuarto verso de la segunda estrofa, ¿no será "guiase", sin la N?

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Gracias, Eli. Ya me gustaría a mí... (guiño cómplice).

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Gracias, Carmela. Pero, si puedes, date por la capital checa una vueltecita algún día. Verás que mis versos no le hacen justicia.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Pues sí, Laura, por más que quisiera atraparla en los versos, noto que se me escapa y lo que pretendo decir acabo por no decirlo, o decirlo a medias... Así es Praga.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Totalmente de acuerdo, Esmeralda. En lo de las ciudades, y, sobre todo, en lo de la mano protectora.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. Elías, pues es un gustazo coincidir también en Praga. Hay que fraguar ese encuentro.

    Gracias por la corrección. Ya se sabe que por muchas galeradas, siempre salta alguna errata.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Noray, gracias por tus palabras. También hace tiempo que yo la visité. Habrá que pensar en asomarse de nuevo.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. Pues a mi, Praga también se me escapa entre los dedos, porque nunca la he podido visitar... pero leer tu hermosa poesía me la acerca, y mucho.
    Gracias, por escribir tan bonito

    ResponderEliminar
  14. Gracias a ti, Lirio, por tus benevolentes lectoras.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar