Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

domingo, 6 de junio de 2010

Tejer y destejer



Abro las puertas de mis manos
y de mi corazón. Salgo a la calle
y grito alrededor desesperado,
llamándola. No viene.
Ni siquiera aparece en una esquina,
junto al puesto de prensa, en la parada
de taxis, en la puerta
de algún supermercado
o algún bar… Y yo la llamo,
mientras limo la espera interminable,
angustiado y paciente al mismo tiempo,
desorientado y vivo. Y no aparece.
Cuando lo hace,
me visita a destiempo y a desgana,
y aunque tejo y destejo las palabras
lo mismo que Penélope el sudario
para el ex rey Laertes,
en ese macramé de voces viejas
la busco y nunca está.
                                  (Oh inspiración,
que caprichosa y cara te me vendes.)

13 comentarios:

  1. Es difícil encontrar la inspiración en el sosiego y la vida apacible y ordenada.

    La inspiración se alimenta de las inquietudes, de la desesperanza, las preocupaciones, del desamor o el enamoramiento. De la lucha por la consecución de un objetivo que se escapa de las manos. Sin esos ingredientes, aún así, los buenos poetas como tu consiguen buenas obras, los demás tenemos que esperar el momento en que las tormentas vuelvan a llamarnos.

    ResponderEliminar
  2. Si bien se mira, inspiración es solo el movimiento que precede a la expiración... del mismo modo que la madurez es el estado previo a la putrefacción.... Puñaladas traperas que el Diccionario clava en el corazón de términos acaso sobrevalarados..

    Bromas aparte, la búsqueda (ese "simple" tejer y destejer que acaso, al igual que Penélope, siempre espera o trama otra cosa) puede que sea lo importante. Además, no creo que los resultados, a la vista está, se puedan considerar magros.

    ¿Inspiración? Siempre sobreviene respirando. Y, en todo caso, mientras llega la súbita iluminación que nos derribe del caballo (!!), se puede hacer un poema cercano y ágil sobre el asunto. Como éste.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Antonio: yo la conocí una vez, -a la inspiración, digo-, pero voluble como es, hay veces que se presenta y no somos capaces de reconocerla.
    Así que seguimos escribiendo por si acaso.

    Un abrazo.
    Elías

    ResponderEliminar
  4. Qué belleza. Entroncar la inspiración con el tejemaneje de Penélope. Laertes implicado en la búsqueda dentro de un mundo contemporáneo.

    Excelente.

    Un beso, Antonio.
    Laura

    ResponderEliminar
  5. Crear es, después de todo, tejer y destejer las palabras. Quizás el sudario sea esa inspiración que se resiste y se sufre en silencio.


    Bellísimo.

    ResponderEliminar
  6. Difícil saber, amiga vocal, en dónde habita o cuando y desde qué lugar surge la inspiración. No nos queda más remedio que esperarla hincando los codos... y luego, ya se verá.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Alfredo, interesante reflexión la tuya respecto a la inspiración y la respiración (dado que tengo aún cercana la lectura de Colinas, enlazo de alguna manera con su "Noche más allá de la noche"). Y tienes razón, en tanto llega o no llega, habrá que conformarse con trazar palabras, que a veces hasta engarzan entre sí y nos sorprenden. ¿Será de eso de lo que se trata?

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. No hay mejor forma de aguardarla, Elías. En ello andamos.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Gracias, Laura: habrá sido la inspiración que ha surgido para traer, por arte de birlibirloque, a Penélope y sus tejares...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Pues sí, Noray, tejer y destejer palabras; escribir y tachar y volver a escribir... de cuando en cuando, un "tapiz" que se salva.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. Antonio:

    Pues si a eso le llamas ausencia de inspiración, ¿qué maravillas surgirán cuando llegue?

    ResponderEliminar
  12. No sé... no sé... Una vez más, tu juicio excede los merecimientos del poema.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Gracias por devolvernos a Itaca con el hilo de tu voz y por desatar de nuevo el nudo que nos mantiene en tierra, cuando es al mar a quien necesitamos. Besos a tu juvenil brillo, Tony.

    ResponderEliminar