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viernes, 18 de junio de 2010

Tercer soliloquio en torno a estos Fragmentos...

 [Imagen: Acuarela de Javier Miguel (fragmento)]

    Me asalta de pronto una duda: estos Fragmentos de inventario que aquí muestro, ¿se corresponden con lo que en realidad conformó el inventario de otro tiempo pasado? ¿Hasta dónde mis palabras son fieles a la realidad vivida, y a partir de qué punto recomponen o inventan a su antojo? Y no sé a ciencia cierta qué contestarme. Creo que, efectivamente, cuanto cuento, ocurrió tal como lo estoy contando, pero es que hace tanto tiempo y la memoria es tan frágil y caprichosa que no sería sincero conmigo si no sospechase al menos que ciertos recuerdos puedan estar contaminados de fantasía, esa deliciosa bruma que de vez en cuando algunos nos empeñamos en visitar.
    Aun con dudas, esbozo, trazo, pergeño, escribo lo que me dicta la memoria; rescato las imágenes que en mi mente se forman, a base de palabras. Y con ellas conformo estas estampas, estos fragmentos de inventario. A veces, es necesario tachar, eliminar verbos, precisar. Algo así como el pintor ante el cuadro que crea: mancha el lienzo, tira líneas, da colores, observa. Y matiza aquí o allá: un volumen, una forma, una perspectiva… Así también voy yo alzando estos fragmentos de recuerdo y sombra. Fiel a lo que rescata la memoria, mas acaso velándola en ese itinerario desde la mente hasta el blanco de la página, desde la luz y la precisión de los recuerdos hasta la imprecisión o torpeza de mis palabras.
    Con todo, y a pesar de ello, continúo escribiendo. Porque tal vez de eso se trate: no de rescatar recuerdos (aunque así sea) sino de que éstos tomen cuerpo merced a la palabra. Hacer que se manifiesten, es la verdadera razón que me mueve a ellos; que se manifiesten, no dentro de mí, sino en la espuma de la página que mancho con mis rastros, precisos o inventados; en cualquier caso, míos, testimonio de mí. Y acaso sueño.

6 comentarios:

  1. Pues, ya está: objetivo cumplido... Que asomen, que afloren, que digan de tí, de lo que quieres mostrarnos... Que aparezca la palabra, la comunicación, que nazca a estos espacios en blanco que tanto pulso tienen.
    Abrazos cordiales

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  2. Un «inventario», además del significado de recuento ordenado de bienes, también puede admitir, sin forzamientos, el de «conjunto de invenciones» (de igual modo que «fabulario» es una recopilación de fábulas). Y es oportuno rescatar esa opción si nos remontamos al preciso sentido etimológico que la palabra "invención" tiene: del latín inventio "hallazgo", y esta a su vez de invenire, "descubrir". Así se habla, por ejemplo, en textos en los que el castellano era aún (más) latín vulgar (que ahora), y con utilísima sabiduría verbal, de la «invención del sepulcro del apóstol Santiago en Compostela»...

    La reflexión que haces sobre la naturaleza de la memoria, y que me lleva a refrescar viejas clases de humanidades, da cuenta no sólo del carácter fugitivo, escurridizo, del pasado, sino de que esa es también la condición misma de la realidad, al menos cuando tratamos de atraparla con estas cañas de pescar en río revuelto que son las palabras, con sus fino sedales y sus toscos anzuelos...

    Pero quizás todo sea más sencillo si lo miramos a la luz de la sabiduría (poética, por supuesto) de Machado, don Antonio (que de estas cosas sabía un rato). Ya que estoy en trance pedantuelo, convocaré dos citas suyas que me parecen oportunas y esclarecedoras: «Se miente más de la cuenta / por falta de fantasía: / también la verdad se inventa». Y la segunda, prodigiosa, de las "otras canciones a Guiomar" hechas a la manera de Martín (don Abel) y Mairena (don Juan), sus heterónimos maestros: «... No prueba nada, /contra el amor, que la amada / no haya existido jamás».

    Sin soliloquios o con soliloquios (que son como tragos de agua en la travesía del recuerdo), que no cese el inventario.

    Un abrazo.

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  3. Simplemente, bellísimo. Gracias por compartírlo Antonio.

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  4. Gracias, Esmeralda, ahí andamos. Tratando de "cumplir objetivos". Escribir es hacer el camino hacia el propio objeto de escritura.

    Un abrazo.

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  5. Pues sí, Alfredo, de acuerdo con tan magna lección en torno a inventarios y fabulaciones. Y muy apropiadas esas citas de Don Antonio, uno de los poetas a los que suelo volver.

    Con el inventario, en principio, continuaremos; eso sí, sin prisa, anotando materias cuando se tercie y fluya el recuerdo sin ataduras ni forzamientos.

    Un abrazo.

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  6. Gracias, Eli, una vez más (y van...) por estar ahí.

    Un abrazo.

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