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sábado, 10 de julio de 2010

Cerrado por reformas



     Como ya advertí aquí mismo, en un plazo indeterminado debería quedarme sin comunicación por unos días, debido al cambio de proveedor en mi servicio de telefonía e internet.
     Como corresponde en estos casos, recibí un mensaje del nuevo operador diciéndome que en unos días vendría a mi casa un técnico de Telefónica para hacer la adecuación de la línea y que, días después, otro de la compañía contratada me pondría en funcionamiento todo.
     Ya se sabe que cualquier cambio es un incordio, y aunque la compañía que me presta el servicio hasta el momento no era la más barata, yo me resistia a emigrar a otra, porque todo iba bien y nunca, después de seis años, había tenido ningún problema. Si alguna vez se dió alguna incidencia, fue resuelta sin dilaciones y con suma amabilidad. Pero, hete aquí, que desde finales de mayo comencé a tener desconexiones y lentitud (los test que hice daban en muchas ocasiones apenas un 10 % de la velocidad que tenía contratada) que me obligaban a llamar cada dos por tres al Centro de Atención al Cliente, con los que me tiraba haciendo pruebas y hablando una eternidad (a la vista de la última factura, más de dos horas y media en conversaciones en todo el mes de junio), con el único resultado de que, tras las pruebas, la cosa salía marchando, hasta que pasados unos minutos volvían los mismos problemas. 
     Lo curioso del caso (y así se lo hacía ver a los técnicos con quienes hablaba) es que las incidencias surgían habitualmente por la tarde, mientras que durante la mañana no solía haber dificultad alguna. A pesar de todo ello, yo continuaba fiel a la Compañía, aunque comenzaba a sospechar que en estas empresas multinacionales (da igual a qué dediquen su actividad) eso de la fidelidad, tan mirado antaño, ha dejado de tener importancia. 
     La gota que colmó el vaso de mi paciencia fue la última factura recibida, en la que me cobran el desplazamiento de un técnico que enviaron ante uno de mis avisos por lentitud en la línea. Vino, hizo un test de velocidad (en la misma página que yo lo había hecho), me dijo que debía de ser un problema de "Nodos" que afectase a mi zona, y se marchó. Yo no pedí que viniese el hombre, ni me avisaron que me cobrarían la visita. El caso es que, como dicen en mi pueblo, garrotazo y tentetieso; lo que se dice un "plus", tal como están los tiempos. 
     Otra vez a contactar con ellos, siempre a través del correspondiente 902, y otros 48 minutos pegado al teléfono, oyendo cada dos por tres la musiquita de rigor (cada dos por tres me pedían disculpas y me dejaban a la espera porque debían comprobar algo), para decirme que lo único que podía hacer era poner una reclamación y esperar respuesta en un plazo de 15 días a un mes. Mientras tanto, obviamente, el recibo ya estaría adeudado en mi cuenta. Total, que aunque al final han accedido a retrocederme el importe reclamado, ya en la próxima factura (o sea, yo les adelanto un dinero, por aquello de la Ley del Embudo), me convencí de que hasta aquí llegaba mi viaje con ellos, y pedí el cambio de portabilidad. En esas estamos. 
     El jueves vino el técnico de Telefónica, hizo su adecuación y me dejó sin línea de teléfono. Mi sorpresa fue cuando vi que internet seguía funcionando, aunque con cortes y muy lento. Me puse en contacto con mi nuevo operador y me dijo que no deberían haberme dejado sin línea, ya  que todavía no han pedido la portabilidad a mi actual operador. 
     En resumen, internet me funciona, pero muy mal. A veces, no arranca en casi todo el día. Estoy sin teléfono y ya no voy a llamar a nadie para que vuelvan a enganchar la línea. Aguardaré a que mi nuevo proveedor aparezca pronto y a ver si todo se normaliza. Lógicamente, y con los pelos como escarpias, que diría el amigo Elías, espero que no haga falta poner ninguna vela a ningún santo  o santa milagreros (en este caso, quizás a Santa Tecla). 
     En consecuencia, posiblemente no asome por aquí en unos días, ni podré visitar otros blogs ni responder a los comentarios recibidos. Lo que se dice, cerrado por reformas
     (Y ahora, a ver si esto responde y soy capaz de subir esta entrada.)
     

5 comentarios:

  1. Espero que todo se arregle y tenerte de vuelta pronto.

    Un abrazo.

    Ps. que desesperante hablar con los teleoperadores de estas compañías... ainns, yo antes de llamar sí rezo, imploro que me toque uno/a capaz ;-)

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  2. Suerte, Antonio, en la reparación...
    Vuelve pronto.
    Un beso

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  3. Paloma y Esmeralda, parece que en la mañana dominguera, la línea me da un respiro y puedo, al menos, contestar vuestros comentarios. Continuaremos aguardando, a ver cúanto tiempo tardan en dejarme todo de nuevo funcionando.

    Un abrazo.

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  4. Las compañías telefónicas son así como las describes. Pero en Talavera son así y a ello unen el mismo servicio que se está prestando en aldeas remotas de Mauritania. Necesitamos una asociación que levante la voz porque Talavera se está quedando atrás en nuevas tecnologías. Bueno, me ha quedado un poco reivindicativo. Debe ser el calor.

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  5. No sé si en nuestro pueblo el asunto será más grave que en otras partes. Hasta ahora no había tenido ningún problema desde hace 6 años que llevaba con el mismo operador, pero en los dos últimos meses, se han lucido. Ahora, después de 18 días,sigo todavía esperando el cambio. Y esto, funcionando a ratos; yo, regateándolo como puedo para ir alimentando el blog y responder comentarios. Siempre con la incógnita de si, una vez escrito, subirá o no subirá. (Vamos a ver ahora).

    Un abrazo.

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