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miércoles, 21 de julio de 2010

Ignasi Terraza Trío


No hacen falta los ojos si en la noche
el corazón se adentra en los caminos,
si las manos —los dedos— se elevan invencibles
hasta las cimas de la luz más pura.
No es preciso mirar cuando se sabe
con la certeza de quien ha sufrido
y ha cruzado la noche, y ha llegado
a la patria silente de la luz.
Lo saben esas manos que acarician
y arrancan las palabras del piano.
Y lo saben ahora —lo sabemos—
aquellos que acompañan el compás.

2 comentarios:

  1. Mmmmmmmmmmmmm, una entrada admirable, no hace falta los ojos para sentir tantas y tan hermosas emociones.

    Un abrazo.

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  2. Gracias, Lola. Lo admirable fue asistir a este concierto tan lleno de matices y sensaciones más allá de la luz.

    Un abrazo.

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