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jueves, 1 de julio de 2010

La muerte inventó al dios



La muerte inventó al dios. Fueron los hombres
los que en su afán de gloria y trascendencia
alzaron un camino a las alturas. Los dioses
nos protegen
—dijeron—. Nada acaba
del hombre con la vida, pues hay otra
mejor y más hermosa más allá de la muerte.

Mas no se conformaron con tales espejismos.
Para afianzarlos más, dictaron leyes,
alzaron mandamientos, construyeron
templos para más gloria de aquellos que otorgaran
el favor de otra vida tras la vida.
Y los representantes de esos dioses,
de sus doctrinas, hicieron profesión.
Mientras tanto, las gentes más humildes
y las más inocentes, imaginando un tiempo
distinto al discurrir de sus jornadas
y a la miseria de sus pobres vidas,
se unieron a los cantos jubilosos
de quienes prometían el nuevo Paraíso.
La muerte inventó al dios. Con éste, vino
el paroxismo oscuro de la muerte,
pues en su nombre declararon guerras,
se impusieron decretos, se persiguió a los libres;
se condenó a la hoguera y al silencio
a todo aquel que no reconociese
los valores del dios. Frente al progreso,
las viejas religiones alzaron sus murallas
y pusieron en guardia a sus viejos guerreros,
y por toda la tierra ondean sus estandartes
y afirman la verdad arrogada en su fe.
Pero algunos dejamos sus rediles un día
seguros de que existen un infierno y un cielo,
pero no como dicen, sino que existe en uno:
y existe aquí en la Tierra, y lo hacemos los hombres.
Sólo cuando una idea no se imponga a las otras,
y el hombre se haya vuelto animal solidario,
no hará falta otra vida, ni mayor trascendencia
que la que quedará en quienes nos sucedan.
Tal vez no llegue nunca ese instante: el momento
en que el dios sea un concepto carente de sentido,
y cada ser conlleve un dios vivo en su sangre,
un dios tan generoso como la propia vida.

5 comentarios:

  1. Saber percibir cada detalle que nos regala la vida, eso si que merece una oración.

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  2. Creo que para mucha gente, el dios ya es un concepto sino carente de sentido, si muy falto de sentido. Y sino, que bajé él y arregle todo lo que tenemos aquí liado!
    Me ha gustado tu manera de expresar este conflicto.
    Besos.

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  3. Hola Antonio. Remito un fragmento de Silencio,de C. Lispector que coincide perfectamente con tu planteamiento.

    "Se puede pensar rápidamente en el día que pasó. O en los amigos que pasaron y para siempre se perdieron, pero es inútil huír: el silencio está ahí. Aún el sufrimiento peor, el de la amistad perdida, es sólo fuga. Pues si al principio el silencio parece aguardar una respuesta -cómo ardemos por ser llamados a responder-, pronto se descubre que de ti nada exige, quizás tan sólo tu silencio. Cuántas horas se pierden en la oscuridad suponiendo que el silencio te juzga, como esperamos en vano ser juzgados por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forzadas, humildes disculpas hasta la indignidad. Tan suave es para el ser humano mostrar al fin su indignidad y ser perdonado con la justificación de que es un ser humano humillado de nacimiento. Hasta que se descubre que él ni siquiera quiere su indignidad. Él es el silencio."

    Un abrazo.

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  4. Dios no crea al hombre sino el hombre a Dio, este ha sido uno de los argumentos principales de Marx y de Nietzsche.

    "Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado"NIETZSCHE, La gaya ciencia.


    Un abrazo

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  5. Gabiprog, Carmela, Eli, Noray:

    Gracias por vuestra participación en torno a un tema, como es el de Dios y las creencias personales, siempre espinoso.

    Un abrazo a los cuatro.

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