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viernes, 2 de julio de 2010

Tríptico de Lisboa

Al principio fue el río, su corriente,
memoria de agua dulce en mi memoria,
el que engarzó mi historia con su historia
lo mismo que sus puentes con mi puente.

Más tarde, en la palabra incandescente
de los versos certeros de Pessoa,
adiviné el misterio de Lisboa,
atlántico latir luminiscente.

Después ya fue el viaje. Mi destino,
una ciudad que asume por camino
la mar y su lenguaje de promesa.

(El amor oficiante, en compañía
de la mujer que amo, me insistía
en la voz esencial de aquella empresa.)




Torre Belem, Alfama, O Carmo, Praza
do Comercio, O Tejo, su estuario...,
iban trazando nuestro itinerario,
mezcla de asombro y vértigo de caza.

Vagamos por las anchas avenidas,
reclamamos la sombra a los jardines;
y más allá del fin de los confines
repetimos mil idas y venidas.

Sonaba José Afonso en las tabernas,
y aunque el Chiado se había desvanecido
a merced de los látigos del fuego,

Lisboa se afirmaba en las cuadernas
de otro armazón eterno y trascendido:
el verbo de su luz y su sosiego.



Volvimos otra vez. Sólo que ahora
nuestras dos hijas nos acompañaban,
y era hermoso mirar cómo miraban
la ciudad con pasión descubridora.

Corrían por los parques, o subían
jugando hasta las puertas del Castelo,
mientras tú y yo, dichosos de su vuelo,
vivíamos la risa que reían.

Contemplando su gozo, percibimos
el tiempo desdoblándose en memoria,
y otra ciudad, intacta en su mirada.

Y en aquel descubrir que compartimos,
todo formaba un Todo en nuestra historia,
viviéndonos Lisboa renovada.

15 comentarios:

  1. Excelente tríada lisboeta, Antonio, funde muy bien sensaciones, lugares y tiempos, y consigue finalmente transmitir una visión cercana y familiar de la gran ciudad del extremo atlántico, sin duda la más meláncolica (quizás con Coimbra como competidora) y la más oriental de las urbes ibéricas. Como sugiere el verso final, una Lisboa que no deja de renovarse (y renovarnos) en cada nueva visita. De pronto me han entrado ganas de acercarme hasta Atocha y tomar el expreso de medianoche... Como no me es posible hacerlo, para curarme el mono volveré a leer tus sonetos y abriré de nuevo la Oda marítima de Álvaro de Campos: «Sozinho, no cais deserto, a esta manhã de Verão...» Un abrazo.

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  2. Muy bello. Me recuerda mi viaje a Lisboa. las avenidas anchas, la terre de Belén. Es bello como lo cuentas. Un abrazo

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  3. Una pasada estos tres sonetos. Echaba de menos ese estilo tuyo tan elegante.

    Yo tengo pendiente volver a Lisboa, a ver si voy con mi chico. La primera vez que fui la compañía me amargó el viaje.

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  4. Bueno, no quería decir que los demás poemas que publicas no sean elegantes, ¡pordió! es solo que estos son muuuuy elegantes.

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  5. Gracias, Antonio, por este magnífico paisaje de Lisboa. Este mes querría ir con mi familia, ya que mis hijos aún no han estado. Llevaré tus versos en un bolsillo.

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  6. En tus labios, toda la tierra veo "por vez primera". Como Colón o mi pequeña beba.


    Besos.

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  7. Maravillosa ciudad, Lisboa, capaz de trazar puentes que enlazan para siempre... Luz atlántica en las rúas... Alma marinera en las terrazas, palacios y plazas con historia, voz de fado en cada esquina...
    Recorrida en compañía, es el mejor regalo.
    Qué bien escribiste de Lisboa, amigo. Me encantó.

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  8. Alfredo, nunca es mala opción repetir viaje a la capital lusa; si es llevando consigo a Alvaro de Campos o algún otro heterónimo pessoano, como se dice por estas tierras, miel sobre hojuelas.

    Gracias por tan generoso juicio.

    Un abrazo.

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  9. Milagros, así lo recordaba y así intenté plasmarlo (son sonetos que ya tienen sus años: 7 al menos). Releerlos ahora, después de tanto tiempo, me han llevado de nuevo a la magia de Lisboa; de ahí el rescatarlo en esta ventana.

    Un abrazo.

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  10. vocal, pues eso de elegantes no lo acabo de captar del todo (aunque luego matices en tu segundo comentario). Tanto como estos me parecen a mí otros sonetos mostrados aquí mismo, o ese poema en tercetos encadenados que aún está calentito... (guiño cómplice).

    Por lo que cuentas, deberás volver a Lisboa. Esta vez, estoy seguros, la compañía elegida realzará aún más las virtudes de la ciudad de Pessoa.

    Un abrazo.

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  11. José Luis, seguro que será un viaje provechoso. Y para mí, un honor el que eches mano de mis versos a modo de guía sentimental.

    ¿Nos veremos pronto?

    Un abrazo.

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  12. Eli, a veces es cierto que "vemos" en las palabras de los demás. Que esa sensación pueda llegarte a través de las mías, me satisface y estimula para continuar encontrando su verdadera voz.

    Un abrazo.

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  13. Totalmente de acuerdo con tu opinión respecto a Lisboa. Celebro que te gustase este tríptico.

    Un abrazo.

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  14. ¡Ah, Lisboa, vieja y querida Lisboa!
    Con un poco de suerte, este verano daré una vuelta por allí, por sus calles y rincones.

    Precioso tríptico, Antonio.

    El primer soneto, sobre todo, me trae ciertos ecos de mi primera visita a la ciudad.

    Un abrazo.
    Elías

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  15. Elías, Lisboa, sin duda, debe de ser una más de nuestras coincidencias. Gracias por tu favorable juicio.

    Un abrazo.

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