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miércoles, 28 de julio de 2010

Volver por la memoria

[Detalle de uno de los monasterios ubicados en la Ribeira Sacra. Fotografía A.C.G.]

 
De qué sirve volver por la memoria
a un territorio que nos fue vedado
por la implacable realidad del tiempo.

Sólo para asomarse entre las piedras
y hollar en el verdín,
no merece la pena ese viaje.
Y, sin embargo, igual que peregrinos
comprometidos con su fe
y el reto de llegar a un destino más alto,
nos empeñamos en repetir la senda del regreso,
aunque somos conscientes de que nada
nos mostrará la luz.
Mirar atrás no cura las heridas que la historia
acumuló en las manos de los hombres;
tampoco hace justicia, aunque es posible
que algún día se aprenda del pasado,
y esa experiencia evite los puñales
que otro tiempo tajaron la esperanza.
De qué sirve volver por la memoria,
es algo que no tiene respuesta matemática.
Y, sin embargo, acaso para huir
del turbión con que el tiempo nos arrastra,
todos volvemos hacia atrás.
                                                 Irremediablemente.

8 comentarios:

  1. El río es cristalino, porque jamás deja de recorrerse. Transformando súbitamente, su desorden en belleza.

    Besos.

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  2. A veces sí sirve buscar en las raíces que germinamos ya que nuestros recuerdos inevitablemente nos conforman, pero eso tú ya lo sabes... Buen poema.

    Un abrazo.

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  3. Grave reflexión, Antonio, daría para conversaciones pausadas o al menos para un intercambio de pareceres veraniego. El rosetón con que ilustras el poema es, me parece, el de la iglesia del antiguo Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil, un lugar recóndito e inolvidable, muy próximo al espacio familiar al que no ceso de volver, por la memoria y, cuando me es posible, por otros medios, a estas alturas ya preferentemente movidos a motor (aunque hubo un tiempo en el que, como dices en el poema, accediamos al lugar en peregrinaje excursionista, unos 20 km ida y vuelta por frescas corredoiras y algún que otro duro páramo, aunque, eso sí, con espléndidas vistas sobre el Sil... y una buena merienda en el morral). Un abrazo.

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  4. Cierto, Paloma. También esta esa otra parte "salvadora".

    Un abrazo.

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  5. Gracias, Alfredo. Por tus palabras y por la aclaración sobre el monasterio de la fotografía, que no recordaba. Efectivamente (ahora sí) se trata del que dices, tan próximo a esas tierras tuyas tan llenas de misterio y de belleza.

    Queda la charla pendiente para cuando haya ocasión.

    Un abrazo.

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  6. ¡Qué curioso! acabo de dejar un poema en mi blog, donde hablo de "mirar atrás" y es que reconocer el pasado y aceptarlo es... haber vivido y por tanto tener expedito el camino del futuro...

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  7. Efectivamente, Luisa. Y en ésas andamos, más o menos, todos.

    Gracias por la visita.

    Un abrazo.

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