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lunes, 12 de julio de 2010

Ya somos campeones

[Imagen tomada de la portada de la edición de El País, de hoy, 12-07-10]

    Pues yo me alegro —¿cómo no me voy a alegrar?—, pero no entiendo ese modo de celebración desmadrada, en donde sólo vale el petardazo, el grito, el reiterado sonido de cláxones y coches de acá para allá…; todo ello, sí, como válvula de escape a una alegría lícita y soñada, pero, así mismo, una demostración más de la ilógica que mueve al ser humano. Dejando a un lado la falta de consideración hacia aquellas personas que no les guste el fútbol, o que tienen que madrugar al día siguiente, o que están enfermos —a todos ellos se les roba por unas horas una paz que, en justicia, también les corresponde—, tanta comunión por una victoria en un deporte, por mucho que se trate de un Campeonato del Mundo, me lleva a pensar en cuánto mejor nos iría si ese mismo empuje lo empleáramos en remar todos al mismo tiempo y en la misma dirección: cada cual desde la responsabilidad que le corresponda y en función de las tareas que realice. Pero, claro, eso exigiría seriedad y una conciencia solidaria que nada tiene que ver con el cachondeo.
     Dicho esto, mi más sincera enhorabuena a los Campeones; ese grupo de chavales sanotes que, además de profesionalidad, han demostrado precisamente eso, que para conseguir algo son necesarias la mayor generosidad y conciencia de equipo.

5 comentarios:

  1. Me quedo con tu última frase. Algo que no conviene olvidar, y no hablo solo de deporte.

    Un abrazo.

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  2. Quedémonos con el modelo de unión, disciplina, esfuerzo, compartir, generosidad, sencillez (olé mi paisano del Bosque)... Quedémonos con lo bueno.
    Un abrazo

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  3. A mi no me gusta el fútbol, nunca veo los partidos, ni los sigo ni me importa quién gane o deje de ganar, salvo si se trata del Real Madrid, claro, o la selección española. Pues me vi a trozos el partido de Alemania, y este me propuse verlo hasta la tercera patada salvaje que propinaron los holandeses a nuestros chicos. Fui cambiando de canal para no sufrir. El gol si lo vi, grité, salté y abracé a mi chico y a mi perra.

    No sé de nadie que no lo siguiera. Este partido, este campeonato, nos ha dado mucho más que una copa del mundo, ha devuelto la ilusión a un país sumido en una profunda crisis, nos ha dado un momento de alegría colectiva y una ilusión. Nos ha hecho vengarnos del resto del mundo que tan poca confianza tienen en nosotros y, sobre todo, nos ha permitido hacer un buen corte de mangas a los holandeses, que nos tenían ganas desde Guillermo de Orange.

    Total, amigo Antonio, me permito discrepar contigo. Si anoche hubiera tenido 20 años habría cogido el coche, unos cuantos amigos, y me habría ido a pitar por todo el pueblo, más contenta que ná.

    Mañana todos seguiremos con nuestros problemas, pero muchos pensarán que, con esfuerzo, todo es posible; desde ganar una copa del mundo hasta encontrar trabajo, sacar adelante la empresa, luchar solos o mejor juntos por lo que sea.

    Un abrazo.

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  4. Gabriprog y Esmeralda (sigo con problemas de conexión, de ahí mi irregularidad en las respuestas): coincidimos en esa idea de unidad y demás valores destacados por Del Bosque, y de los que ha hecho gala esta selección.

    Un abrazo a ambos.

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  5. vocal: esa ilusión del país que tú ves yo no la veo como un "valor cotizable a futuro", sino como la explosión de una alegría, como digo, lícita y soñada que, sin embargo y a mi juicio, viene a ser como la apertura de una gaseosa: ahí queda. Mucho menos, entiendo la victoria como ninguna venganza sobre Holanda como nación, y mucho menos con la vista puesta en afrentas pasadas. Sólo es un partido de fútbol, por mucho que hubiera un campeonanto del mundo en juego. Yo, lo siento (debo ser raro), así lo veo.

    Un abrazo.

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