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viernes, 20 de agosto de 2010

Cuando amanece

[Imagen: Amanecer en el Tajo a su paso por Talavera de la Reina  ©   A. C. G.]

Camino la ciudad cuando amanece,
acercándome al Tajo y su ribera.
Las luces de neón se desvanecen
y hay un rumor de luz que se desvela.
Recortan sus perfiles contra el cielo
cerros y campanarios; las estrellas
comienzan a arroparse con el alba
y abandona la noche la cigüeña.
Graznidos de motores, lentamente,
invaden la ciudad. Una sirena
estrangula el silencio y pide paso
entre presentimientos de tragedia.
Inevitablemente, llega el día
con su carga de sueños y tinieblas.
Cada cual a lo suyo y a su vida.
Y el tiempo quieto, cuanto más se aleja.
A solas con mi voz, voy a mis cosas
ajeno a la ciudad que se despierta.
De pronto, junto a un puente, me sorprendo
dando forma y razón a este poema.

4 comentarios:

  1. Un puente en que verbo y penumbra se hacen canto, luz presagiada en tus manos.

    Saludos fraternos.

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  2. El tiempo quietro cuanto más se aleja.
    Ese verso ya es todo un poema.

    Eres genial Antonio. Con ese estilo tan cuidado y tan impecable.

    Disculpa que a veces tarde a venir.Elverano envuelve de perezas. Pero te admiro muchísimo poeta. Abrazos

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  3. En el filo del día y la noche, se desenvuelve tu bella poesía, acercándonos al Tajo.

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  4. Eli, Milagros, Lirio:

    Aunque tarde (ha sido "la caló", lo juro), vaya mi agradecimiento por vuestras palabras.

    Un abrazo a las tres.

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