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domingo, 1 de agosto de 2010

De la escritura (1)

[Imagen: Jucar XII, óleo sobre lienzo de Fernando Zobel - Museo de Arte Contemporáneo - Sevilla] 

 
     En ocasiones, escribir es como ascender en una cometa, libre y ligero hasta lo infinito: las palabras surgen sin esfuerzo y los dedos las componen sobre el teclado como si obedecieran a la más precisa partitura; otras, sin embargo, es un peso que nos hunde en un légamo oscuro e insondable, un légamo que atrapa el aire e impide respirar. En ambos casos es, sobre todo, un ejercicio de reflexión e introspección: con sus luces y sombras, sus aciertos y errores, sus idas y vueltas. Es avanzar por un dédalo íntimo donde sólo a veces hallamos la salida.

7 comentarios:

  1. Pues a mí, sólo me queda decir: ¡amén!

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  2. Y qué mejor salida que la de la palabra. Ya que es así, escribamos.

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  3. Estoy de acuerdo, Antonio, escribir tiene esas dos caras que mencionas, pero siempre me ha servido para una cosa: encontrarme conmigo mismo y llegar a comprender cuestiones que antes estaban algo oscuras. Escribir siempre ayuda de alguna forma, es bueno para la salud mental.

    Un abrazo.

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  4. Es así, Antonio, como dices.
    A mi me pasa igual, pero con la pintura. Idéntico.
    Sólo que yo no lo puedo expresar en palabras tan bellas como tú, Maestro.

    Hermosas reflexiones, en serio.

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  5. Luisa, Terly, Antonio, LIRIO:

    Después de más de un mes, continúo con los mismos problemas en las líneas de telefonía e internet. Hoy, después de muchos intentos, he conseguido subir "De la escritura (2)". Por eso os contesto a todos a la vez.

    Gracias por vuestras palabras. Antonio, de alguna manera, lo que apuntas en tu comentario, estaba ya aguardando en la segunda entrada de la serie. Gracias.

    Un abrazo a todos.

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  6. Antonio, dejé aquí un comentario ayer (bueno casi antayer), pero se ha volatilizado. Recuerdo que concluía subrayando la buena sintonía entre el texto y el óleo de Zóbel. ¿No habrá también problemas (azarosos) en la otra dirección? En todo caso, suerte y paciencia. Lo de las cías telefónicas (¡todas!) es que... es pa' echarse a llorar...! Un abrazo.

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  7. Alfredo, aunque con cierto retraso, doy respuesta a tu visita. También yo pienso que, en este caso, la ilustración traída concuerda bien con el texto (lo cual no siempre consigo).

    De lo del teléfono, ya no sé ni qué decir, ni qué pensar ni a quién acudir. Después de prácticamente un mes sin teléfono (y lo que es peor: sin respuestas concretas ni soluciones a la vista) me parece un choteo lo de las compañías de telefonía. Al final, unas y otras han venido a hacer buena a Telefónica (que también tié babas).

    Un abrazo.

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