Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Aprender a vivir

[Imagen: Piélago ©   A. C. G.]


Aprender a vivir. De eso se trata
este lento ejercicio de meses y estaciones,
de ternura y dolor.

Aprender
a discernir el grano de la paja,
a no dar importancia a lo que no la tiene;
aprender a mirar con ojos nuevos
y a conservar la calma
frente a la tempestad.

Aprender a vivir frente a nosotros
con la contradicción como equipaje,
y a vivir con los otros, con sus cosas
y con sus diferencias y sus dioses.

Aprender del poder de los errores
sin lamernos por siempre las heridas.
Aprender a vivir: con los amigos,
los enemigos y con quien nos quiere.

Y tener muy presente que habrá un día
—lejano o fronterizo—
en que lo ya aprendido será nada
en la Nada Total.

2 comentarios:

  1. Cada día, cada minuto, cada segundo de nuestra vida, estamos aprendiendo a vivir, pero nunca llegaremos a saber nada de nada aunque nunca deberemos perder la esperanza.
    Un abrazo, Antonio.

    ResponderEliminar
  2. Es, efectivamente, un continuo ejercicio, que no siempre llevamos a buen puerto.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar