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domingo, 5 de septiembre de 2010

Desde el Mirador de Orellán, con Carmen, disfruto y reflexiono ante Las Médulas

 [Imagen: LAS MÉDULAS, desde el Mirador de Orellán  ©   A. C. G.]

Contemplo este paisaje de Las Médulas
con la satisfacción del que ha cumplido
una promesa antigua; sudoroso y feliz,
tras la subida al alto mirador.
En la cima,
el implacable sol de los veranos
golpea inmisericorde,
aunque asome septiembre al calendario
y estemos en El Bierzo.
                                     Mas no importa.
A pesar de sus rayos, que no cesan,
y de la inclinación mortal de la ladera,
coronada la cota,
aliviados y casi sin resuello,
admiramos los restos del expolio:
la montaña que fue, hoy reducida
a picachos de arcilla roja y firme,
y  a una vegetación
a base de castaño y robledal.
Y pienso en esos hombres que cambiaron
con la fuerza del agua el primigenio
paisaje del lugar:
hábiles ingenieros,
especialistas en orografía,
feroces capataces...
y en los otros —acaso esclavos,
quizá hombres semi-libres— que horadaron
imprescindibles galerías, necesarios canales,
y que es más que probable que dejaran
allí sus vidas insignificantes.

En este mundo nuestro
—desde que el mundo es mundo—
el brillo del metal cuesta más que una vida.
Todo imperio lo sabe y lo mantiene,
y en ello basa su razón de estado.
Los romanos, ya entonces, lo sabían
y no les importaba
lo nimio del botín de la montaña,
porque una vida —o muchas— no era un precio
siquiera valorable.

Pienso en ello mientras el sol castiga,
mientras el viento sopla a mi costado.
Y vuelvo a contemplar la magia del paisaje
la serena belleza de esa naturaleza
herida y, sin embargo,
pujante y luminosa.

Y respiro el silencio
y un latido de historia, junto a ti.

12 comentarios:

  1. Así de voraz es la mano del hombre, querido Antonio.
    El hombre, este invento capaz de destruir lo más bello y hacer de la riqueza paisajística, el más sórdido lugar, entre otras muchas felonías.
    Un abrazo.

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  2. Muy bello. Estra reflexión la hago yo muchas veces ante las obras de arte. Cuantos habrán dejado su vida entre las piedras. Muchas gracias por tus visitas y comentarios Antonio.Los valoro mucho.Abrazoa

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  3. Inspiración y las Medulas.
    ¿Para qué más?


    Feliz semana.

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  4. Buena reflexión ante la vida que pasa, ante las civilizaciones que nos conformaron, ante los valores que van cambiando, lo material, lo espiritual... Bello paisaje el de las Médulas.
    Si os acercáis por Asturias, os recibo con los brazos abiertos a Carmen y a tí.
    Mi correo: s_marti4@hotmail.com
    y os presento a poetas amigos.
    Abrazos cordiales

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  5. Es cierto Terly, aunque, en este caso, además de rechazar esa voracidad, habría que admirar también los conocimientos demostrados de ingeniería y voluntad. Aparte que el paisaje actual es bellísimo.

    Un abrazo.

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  6. Milagros, supongo que es algo que más de uno deba plantearse ante obras faraónicas realizadas en unos tiempos donde los avances tecnológicos eran básicos y todo debía hacerse a base de fuerza bruta e ingenio.

    En cuanto a mis comentarios, no hay que dar las gracias; me limito a expresar las sensaciones que experimento ante lo que leo.

    Un abrazo.

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  7. "Otra vez el olvido", muchas gracias. Bienvenido a este rincón de verbos y palabras.

    Un abrazo.

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  8. Gabiprog, es que Las Médulas inspiran. Otra cosa es que "el inspirado" sea más o menos hábil con las palabras. Espero que, en este caso, el resultado sea al menos digno.

    Un abrazo.

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  9. Esmeralda, muchas gracias por tu invitación. Desgraciadamente, la visita a Las Médulas fue resultado de un fin de semana y hubo que volver a casita. De todas formas, Asturias y Galicia, son destinos a los que solemos regresar. O sea, que si hubiera opción en un futuro, seguro que me pondría en contacto contigo.

    Un abrazo.

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  10. Si Las Médulas son de una belleza incomparable, aderezadas con poesía, más aún. Gracias Antonio por visitar mi blog y por los elogios sobre mi trabajo. Celebro tener la ocasión de poder disfrutar tanto de tu blog como de tu página web, que me parecen excepcionales. Un abrazo y aquí me tienes a tu disposición en este rincón de Galicia. Sólo estuve una vez en Talavera de la Reina y me encantó.

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  11. Gracias a ti, Manuel, por tus generosas palabras y amable visita. También por ese elogio a Talavera; ésta, por supuesto, nada que ver con la belleza y señorío de Lugo, ciudad que he visitado en varias ocasiones y a la que siempre gusta volver. La próxima vez que lo haga, a ver si hay oportunidad de conocernos.

    Un abrazo.

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