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viernes, 17 de septiembre de 2010

Encuentro (*)

[ Imagen: Detalle de EL BESO, de Klimt ]

Mi corazón cansado, a la deriva,
no encontraba reposo ni consuelo,
hasta que en una esquina de mi anhelo
apareciste tú: voz decisiva.

Viniste a mí, serena y persuasiva,
cambiando mis infiernos por tu cielo,
retándome a la dicha en dulce duelo
que acepté, por activa y por pasiva.

Han pasado los años. Tu sonrisa
abate aún la sombra turbadora
que alguna vez se asoma a mi mirada.

Tú calmas con tu luz toda la prisa.
Esposa, amiga, llama embriagadora...
En ti mueren las furias. Y la nada.


(*) Del libro JARDÍN DE LUZ



3 comentarios:

  1. Tal vez el único (o uno de los pocos) campos, el del amor constante, donde conviene "sostenella y no enmendalla". Sigue teniendo la misma fuerza que la primera vez que lo leí. Abrazos compartidos.

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  2. Precioso soneto. Conmueven tus palabras tan sentidas. De nuevo, felicidades por el sentimiento plastado en tan bella arquitectura.
    Un abrazo

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  3. Alfredo, Esmeralda:

    Una vez más, gracias por la complicidad.

    Un abrazo.

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