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jueves, 9 de septiembre de 2010

Metamorfosis

[Imagen: Luz en el Duero  ©  C. Elvira] 

Por juego y por pasión —a fin de cuentas
dos modos de encontrar la misma cosa—,
cansado un día de pensar en prosa,
puse en verso mis íntimas tormentas.

Yo era un adolescente con sedientas
ansias de Olimpo, y con la voz ansiosa,
torpe, inconsciente, frívola o pomposa
desempolvé mil ópalos y argentas.

Después la poesía, con los años,
fue un pozo donde echar los desengaños.
Y más tarde, caudal de malvasía.

Hoy, un arroyo compañero y claro
—algo que en estos tiempos suena raro—,
supone para mí la Poesía.

6 comentarios:

  1. Eso es lo que me parece, estimado Antonio, "un arroyo compañero y claro".
    ¡Buen amigo tienes!

    Saludos.

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  2. No, no suena tan raro y además lo bordas para disfrute de los que te leemos y aprendemos contigo. Me encantó el soneto.

    Un abrazo.

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  3. Gracias, Antonio. Y, como a todo compañero, intentamos también cuidarlo.

    Un abrazo.

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  4. Gracias, Paloma. La verdad es que, asomándase a esta tela de araña que es la Red, uno se da cuenta de que, efectivamente, no es tan raro.

    Un abrazo.

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  5. Delicioso. Pareces volver, volver hacia atrás, quizás donde se encontró el primer verso.

    Besos.
    Laura

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  6. Laura, me acabo de encontrar con tu comentario. Discúlpame. Gracias por la visita.

    Un abrazo.

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