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jueves, 2 de septiembre de 2010

Peregrinaje

 [Imagen tomada del Blog ¡ULTREIA ET SUSEIA!]

El peregrino avanza en medio de la niebla:
a tientas.
                 El silencio
tan sólo no lo es por los aullidos
de los lobos que acechan a lo lejos,
y la furia del viento entre los robles.
Avanza,
y está solo ante el mundo.
                                             Cuando salga
el sol, y las guedejas
de tiniebla se alejen con el día,
es posible que olvide que es ahora
—cuando todo está oscuro—
cuando se siente cerca de sí mismo.

Aunque tiemble y recele de las sombras.

17 comentarios:

  1. Mira qué coincidencias, los dos trayendo un instante de la noche. Me gusta.

    Vengo a darte las gracias, Antonio, es lo que tiene escribir de madrugada con alguna copa de vino; a las cinco de la mañana las sílabas te engañan. Gracias, muchas gracias.

    Un abrazo con mucho sueño.

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  2. La noche siempre acrecienta las sensaciones, sobre todo de soledad y silencio.
    Tal vez con el día...

    Un placer leerte.

    Un abrazo.

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  3. Si efectivamente, la noche te da abrigo, te arropa a la vez que te enseña los dientes. Siempre hay que estar precavido ante esa soledad nocturna.
    Un abrazo.

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  4. Quizás...
    a pesar de la niebla,
    a pesar de ese silencio infinito,
    a pesar de las sombras que nos navegan,
    a pesar de la ausencia de uno mismo,
    quizá, sólo por ello,
    sea la luz de la noche
    la que alumbre tanta oscuridad.


    Un abrazo

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  5. Hay pasos para temblar, para probar el temor, el real y el infundado conforman nuestro camino.

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  6. Es como un respiro, como un aliento nuevo, leer este poema tuyo, Antonio.
    Es precioso. Y como yo me considero una "peregrina" de la vida y el arte, me ha llegado más hondo. (Precisamente me encuentro pintando un cuadro de una peregrina... buena sincronía)

    Saludos desde mi nublado valle de Tepoztlán, en México

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  7. El poema avanza, en medio de la carne, alejándose de todo lo que amenace su nada. Es un celaje de caza, una palabra rompe al resto de las palabras.

    Besos.

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  8. Sílabas que se suceden unas tras otras, en peregrinaje...
    Vuelvo a casa. Un placer leerte de nuevo.
    Abrazos.
    (Voy corriendo para Candás. Tenemos un homenaje a Miguel Hdz frente al mar)

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  9. Paloma, gracias a ti por tu visita. Y disculpa si a veces puedo ser un poco puntilloso.

    Un abrazo.

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  10. Anabel, gracias por la visita. Efectivamente, las cosas cambian a la luz del día. Pero, acaso, su visión entonces no sea tan profunda; no sé...

    Un abrazo.

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  11. Carmela, totalmente de acuerdo: precavidos ante la soledad (la no sonora), pero, quizás, tanto de noche como de día.

    Un abrazo.

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  12. No podría decirse mejor, Gabriprog. Gracias por la visita.

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  13. Gracias, Lirio. Celebro la coincidencia y espero que pronto podamos disfrutar todos de esa peregrina.

    Un abrazo.

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  14. Eli, tus palabras son todo un poema que, en mucho, supera esta entrada. Gracias por compartirlo.

    Un abrazo.

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  15. Esmeralda, bienvenida.
    Deseo que el homenaje a Miguel Hernández fuera todo un éxito.

    ¡Qué recuerdos, Candás! Hace años (en el 84, exactamente) pasé allí la segunda quincena de agosto con unos amigos. No pudimos ir ni un solo día a la playa. Fue el año de las inundaciones en Santander y Bilbao y lo que más vi fueron cielos grises y lluvia de todos los colores. Las excursiones que hicimos fueron todas bajo verdaderos diluvios... Volví años después, ya con buen tiempo, y me resarcí.

    Un abrazo.

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