Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

viernes, 8 de octubre de 2010

La fe alerta también de sus peligros

No sé si soy un ángel, pero creo
con tanta fuerza en mí, que quien me abraza,
amparado en la piel de mi coraza,
afirma ver sin ver lo que yo veo.

Y así, torna en verdad lo que es deseo
únicamente, incógnita, añagaza;
y razón para abrir sin más la caza
contra aquellos que niegan lo que ideo.

A veces soy la luz. Pero, ¡cuidado!,
también la noche y, como noche, oscura.
Y quizá un Lucifer enmascarado.

Soy prisionera de mi dictadura.
Y un clavo ardiendo donde el desahuciado
se aferra por huir de la cordura.

2 comentarios:

  1. Como siempre, nos vuelves a regalar un gran soneto. Gracias por compartirlo.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Carmela, disculpa el retraso en mis palabras. Gracias a ti por estar ahí.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar