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domingo, 24 de octubre de 2010

Propósito de enmienda

 [Imagen: Viñeta de Quino, de su libro "La Buena Mesa" - Editorial LUMEN 1980]

Sé que soy un desastre algunas veces
y no arrimo la silla al levantarme
de la mesa, que suelo despistarme
y me equivoco en mil estupideces.

Y que llevas razón siempre con creces
cuantas veces te empeñas en cambiarme.
Yo, ya sabes, me afano en enmendarme
sin dejar de caer en pequeñeces.

Cualquiera, ya cansada, hubiera dado
en gritos, en reproches y en cabreos.
En cambio, tú, te acercas a mi lado

con tu mejor sonrisa, y tus deseos
reiteras sin afán de reprimenda.
Yo hago otra vez propósito de enmienda.

5 comentarios:

  1. Contagia una sonrisa este soneto, Antonio, sin necesidad de contricción ni penintencia.

    Abrazo.

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  2. Paloma, de eso, precisamente, se trataba: de arrancar alguna sonrisa.

    Gracias por tus palabras.

    Un abrazo.

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  3. Glup, se me coló un ce más (estarían de rebajas); contrición.

    Un beso.

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  4. Pues a mí, además de arrancarme una sonrisa, me has hecho adivinar unos grandes sentimientos de amor y, eso, es cosa muy seria.
    Un abrazo.

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  5. Pues me alegro, Terly, que también puedan apreciarse esos sentimientos, no ajenos, por supuesto, a la génesis del poema.

    Un abrazo.

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