Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

miércoles, 27 de octubre de 2010

Son noticia

[Imagen de la Agencia EFE, tomada de la Red]


Ancianos, niños, hombres y mujeres
se mueren en Haití. Pasan los días,
el Cólera se extiende, y no hay remedio
suficiente con que atajar el mal.
Mueren y quedan
—pavesa del olvido—
abandonados a su suerte, como
si nunca hubiesen sido seres vivos,
como si no se mereciesen la limosna
humilde de un humilde recuerdo.

Pero a la vez ha muerto
un pulpo —el pulpo Paul—, y en los programas
de radio se comenta la noticia,
y en la televisión su imagen vuelve
a ocupar un lugar en los Telediarios.

Yo no entiendo lo que ocurre en el mundo.
No sé de qué está hecho el corazón del hombre,
capaz de obviar la muerte de tantos inocentes
y de insistir hasta la extenuación
en la de un pulpo
que ante un cebo de humildes mejillones
diagnosticó —¡Qué cosas!—
la victoria mundial de nuestra selección.

Descanse en paz el pulpo
—si los pulpos descansan—, y váyanse a paseo
cuantos le dieron cancha y olvidaron
esa otra realidad más desgarrada,
humana —o inhumana—, verdadera,
y ante la que se vuelve la cabeza
sin el menor reparo.

7 comentarios:

  1. No se puede decir mejor, Antonio. Olé.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Los humanos somos raros, Antonio, una especie rara en la que algunos sólo ven lo que les interesa. Quizá ese parecido con el pulpo Pol sea la causa de tanta despedida al pobre animal. Estoy segura de que Pol ha fallecido al darse cuenta de la clase de especímenes que le rodeaban.

    El poema de los que escarban y cantan las verdades.

    Un abrazo muy grande.

    ResponderEliminar
  3. Es lo que tiene la sociedad del espectáculo: la gente sale sólo cuando se muere a mansalva, cuando se traga un sable o muerde a un perro. El otro día, sin ir más lejos, ocupaba más espacio el choque de un carguero en un canal holandés que la muerte de gente en Haití. Puro primer mundo.

    ResponderEliminar
  4. Gracias, Antonio, gracias por dejarnos esta queja con la voz de la conciencia, que la recoja el que esconde la cabeza bajo el ala alegando que nada puede hacer y cambia de canal buscando el cotilleo.

    Un abrazo, amigo.
    ...............Carlos

    ResponderEliminar
  5. Con imprenta, televisión o internet. Pan y circo siempre...

    ResponderEliminar
  6. Pues sí, amigo, a veces hay que llamar a las cosas por su nombre y tu lo has hecho y dicho muy requetebién.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  7. Paloma, Luisa, Enrique, Carlos, Gabiprog, Esmeralda:

    Gracias a vosotros por vuestras palabras. Hay cosas que cuanto más se ven menos se comprenden.

    Un abrazo a todos.

    ResponderEliminar