Rastros (Busca por aquí cualquier entrada con palabras-clave):

sábado, 6 de noviembre de 2010

Estos días de otoño

[Imagen: OTOÑO ©  Jesús García Martín]


Estos días de otoño, tan serenos,
sin lluvia en los cristales ni niebla por las calles,
con la luz, tan precisa, colgándose en las copas
de los chopos más altos,
de las graves encinas,
de los olivos negros, preñados de aceituna;
estos días… invitan a la calma,
a mirar con sosiego en derredor, y el mundo
—eso que está ahí afuera de nosotros, y apenas
conoce del sosiego—; a mirar ahí adentro
de nosotros. Mirarnos
con la serenidad con que se observa
la estela del ocaso.
                                    Estos días
en que las hojas se hacen huella de sol,
humilde oro, y se desprenden
de las ramas del árbol
meciéndose sin prisa, rumbo al humus,
me traen rumor de infancia
y sabor a castañas
y la voz del mielero y olor a lechería
y amigos que quedaron perdidos en la nada
y un guirigay de escuela y aroma de membrillos.

Estos días de otoño, tan serenos, me vuelven
los ojos del revés, y todo es más perfecto.
Pero sé que no es cierto, que el mundo va a lo suyo,
que es esta luz, y el cielo
transparente de entonces,
lo que invita al milagro,
al fugaz espejismo,
a esta paz que no es cierta, porque nunca es de todos,
pero que yo respiro
en estos días serenos de este otoño.

7 comentarios:

  1. El árbol crece con cada fronda que píerde y el hombre con cada hoja que entrega. Besos.

    ResponderEliminar
  2. Estos días amigo Antonio, los árboles nos hacen el camino de oro.
    Preciosos versos para una estación tan hermosa, al menos para mi que es mi preferida.
    Mil disculpas por la ausencia, problemas de trabajo que han sido una destrozo para mi tiempo libre.
    Pero sigo por aquí con mucha alegria volver a verme en tu casa.

    ResponderEliminar
  3. Eli, así hasta que todo alcanza su cima al descender.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Lola, gracias por tus palabras. Y no tienes por qué disculparte. Hay asuntos que a veces nos requieren y necesitan mayor prioridad, de modo que hemos de desatender otros que precisan de menores cuidados. Nos pasa alguna vez a todos y es fácil entenderlo. Por tanto, insisto, no tienes de qué disculparte. Eso sí, siempre es una alegría recibir tus visitas en este rincón de verbos y penumbras.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Melancólico poema. Invitación a sumergirse, para disfrutarlo,en el aroma del tiempo vivido, el de la infancia, el de la calma que dejan los caminos alfombrados del otoño. Castañas, mieles, chopos vencidos...
    Como la madalena de Proust, recuperas el sabor de lo verdadero, en este tiempo de ocres espacios.
    Me ha encantado.
    Abrazos cordiales

    ResponderEliminar
  6. Abrazos cordiales, Esmeralda. Gracias, una vez más por tu favorable lectura.

    ResponderEliminar
  7. Pero que preciosidad de poem, una delicia leer ya ue trasmite aromas y vistas de un paisaje espectacular.

    Saludos esencia.

    ResponderEliminar